Olmert pide perdón por la muerte de niños y mujeres en Qana pero advierte de que no habrá alto el fuego

Actualizado 31/07/2006 21:18:12 CET

JERUSALÉN, 31 Jul. (EP/AP) -

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, pidió hoy perdón por la muerte de niños y mujeres libaneses en el ataque aéreo de Qana pero advirtió de que no habrá ningún alto el fuego inminente en la ofensiva que lleva a cabo el Ejército de su país contra las milicias chiíes de Hezbolá en Líbano y aseguró que las fuerzas israelíes seguirán atacando por tierra, mar y aire.

"Pido perdón desde lo más hondo de mi corazón por todas las muertes de niños y mujeres en Qana", declaró Olmert. "No eran nuestro objetivo, no eran nuestros enemigos y no íbamos a por ellos", prosiguió durante un encuentro con alcaldes.

No obstante, "no hay alto el fuego, no va a haber alto el fuego", aseveró. "Estamos dispuestos a ganar esta batalla", afirmó. "No renunciaremos a nuestro objetivo de vivir una vida libre del terrorismo", prosiguió el primer ministro, un día después del ataque aéreo contra Qana (sur de Líbano), que causó la muerte de al menos 56 personas, en su inmensa mayoría mujeres y niños. Ante la presión internacional, Israel ha accedido a decretar una tregua de 48 horas en los ataques aéreos.

Según Olmert, Israel no ha tenido otra opción que atacar a Hezbolá después de que la milicia chií atravesara la frontera el pasado 12 de julio, cuando mató a ocho soldados israelíes y secuestró a otros dos.

"No podíamos permitir que la organización terrorista se hiciera cada vez más fuerte en nuestra frontera, ni dejarles tener más misiles", declaró. "Si les dejamos, pronto habría llegado el día en que nos causaran un daño sin precedentes", añadió.

Dirigiéndose al pueblo libanés, Olmert aseguró que Líbano no es enemigo de Israel, que el enemigo es el líder de Hezbolá, el jeque Hassan Nasralá. "No estamos luchando contra el pueblo libanés, no estamos luchando contra su Gobierno. Estamos luchando contra el terrorismo y no pararemos hasta expulsarlo de nuestras fronteras", declaró.

Olmert aseguró que las casi tres semanas de ataques en Líbano han causado graves daños a Hezbolá, pero precisó que los ataques sólo concluirán cuando los soldados israelíes secuestrados se encuentren en casa sanos y salvos y cuando Hezbolá haya quedado debilitada. "Es una oportunidad única para cambiar las reglas en Líbano", manifestó.

En cuanto a las críticas internacionales por las acciones de Israel, el primer ministro israelí afirmó que ningún otro país hubiera aceptado ataques como los de Hezbolá.