Líbano se muestra dispuesto a suspender las medidas contra ACNUR si cambia sus políticas con los refugiados de Siria

ACNUR reparte ayuda en Batroun, en el norte de Líbano
REUTERS / OMAR IBRAHIM
Publicado 14/06/2018 17:26:23CET

MADRID, 14 Jun. (EUROPA PRESS) -

El ministro de Exteriores en funciones de Líbano, Yebran Basil, ha afirmado este jueves que está dispuesto a poner fin a las medidas impuestas contra el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) si la agencia cambia sus políticas sobre el terreno.

Basil ha resaltado tras un encuentro con el alto comisionado de la agencia, Filippo Grandi, que retirará la congelación de los permisos de residencia de los trabajadores del organismo si Beirut "ve pasos tangibles", al tiempo que ha advertido de que podría adoptar más medidas punitivas en caso contrario.

"Hemos explicado a Grandi lo que está pasando sobre el terreno, que ha azuzado los miedos de los refugiados", ha manifestado, antes de resaltar que ha pedido a ACNUR que ayude a los refugiados sirios "dentro de territorio sirio".

Basil ha criticado que hay refugiados que "van y vienen de Siria por razones económicas y se benefician de su estatus de refugiados al recibir una ayuda que no deberían recibir".

Asimismo, ha apuntado que "hay otros que tienen capacidad financiera para volver" a Siria, antes de reiterar que Beirut quiere trabajar con ACNUR para facilitar su retorno, según ha informado el diario local 'An Nahar'.

Por otra parte, el presidente libanés, Michel Aoun, ha explicado que los refugiados sirios en Líbano podrían empezar un retorno "por fases" a "zonas que ya son seguras y estables en Siria".

"La mayoría de los desplazados en Líbano son de zonas que ya son seguras", ha dicho, al tiempo que ha explicado que "los compromisos políticos cambian con los acontecimientos sobre el terreno".

"No podemos esperar a una solución política a la crisis siria antes de que los desplazados empiecen a regresar", ha zanjado, tal y como ha recogido la agencia británica de noticias Reuters.

LAS ACUSACIONES DE BASIL

Basil explicó la semana pasada que las autoridades libanesas "han acogido al mayor número de desplazados" y agregó que "con todo el cariño les dicen ahora que la hora de volver ha llegado, ya que se dan las circunstancias adecuadas".

"Declaramos nuestra determinación de romper la voluntad internacional de evitar que los desplazados sirios vuelvan a casa", manifestó, antes de cargar duramente contra ACNUR.

En este sentido, dijo que "se ha enviado una delegación para verificar que ACNUR ha asustado a los sirios que quieren volver de forma voluntaria". "Hemos documentado la información y hay testigos", añadió.

"ACNUR se enfrenta a la política libanesa, que se basa en rechazar la naturalización y la integración de los sirios desplazados y, a pesar de nuestras advertencias, ha continuado su proceso. Por eso anuncio que a partir de mañana tomaré la primera medida contra la agencia", remachó, sin dar más detalles.

Un día después de estas declaraciones, anunció la congelación de los permisos de residencia de los trabajadores de la agencia. ACNUR expresó el martes su deseo de que Beirut dé marcha atrás en su decisión.

Así, el portavoz de ACNUR, Andrej Mahecic, subrayó "la importancia de trabajar de cerca con Líbano para encontrar soluciones seguras, dignas y sostenibles para los refugiados sirios" y recalcó que la agencia "respeta en todos los países los derechos de los refugiados a decidir libremente y por sí mismos sobre su regreso a casa".

"Nuestro trabajo está dirigido a apoyar al Gobierno de Líbano y las autoridades locales a la hora de gestionar el tremendo desafío al que hace frente Líbano al acoger a cerca de un millón de refugiados sirios", zanjó.

Líbano acoge a cerca de un millón de refugiados registrados, según datos de Naciones Unidas, si bien su cifra podría ser mayor, lo que supone alrededor de una cuarta parte de la población total del país.

Algunos políticos libaneses, entre ellos el presidente, Michel Aoun, han abogado en varias ocasiones por el retorno de los refugiados a zonas que no estén en conflicto en Siria y han alertado de la presión que supone la situación para Líbano a nivel económico y social.