Los líderes supervivientes de los Jemeres Rojos niegan ante un tribunal el genocidio de Camboya

Líder Jemeres Rojos Khieu Samphan
REUTERS / HANDOUT .
Publicado 23/06/2017 11:30:27CET

PHNOM PENH, 23 Jun. (Reuters/EP) -

Dos de los antiguos líderes todavía vivos del movimiento de los Jemeres Rojos han negado este viernes ante un tribunal extraordinario el genocidio cuyo movimiento perpetró en Camboya durante la década de los 70, que describieron en su lugar como un "acto de propaganda" inventado por su enemigo, Vietnam.

Así se han expresado el que fuera presidente de la antigua Kampuchea Democrática -- el nombre oficial del régimen tiránico de los Jemeres --, Khiey Samphan, y el llamado "Hermano número dos", Nuon Chea, de 85 y 90 años de edad respectivamente, a quienes la Cámara Extraordinaria de Tribunales de Camboya (una corte auspiciada por Naciones Unidas), imputan los cargos de crímenes contra la humanidad y genocidio.

"Rechazo categóricamente el término asesinato", ha comenzado Samphan su declaración. "Los líderes de la Kampuchea no exterminaron a su propia gente. ¿Qué habrían ganado con ello?", ha añadido, en un negación rotunda de uno de los episodos más depravados de finales del siglo XX en el sur de Asia: el exterminio sistemático de entre 1,5 y 3 millones de personas (un 2% de la población del país) en el plazo de solo cuatro años, desde 1975 hasta el final del régimen en 1979 tras ser invadido por Vietnam.

"Primero, nos invadieron con la bendición de los actuales líderes de Camboya. Segundo, nunca han cooperado con este tribunal y, finalmente, se han inventado esta inaceptable idea del genocidio camboyano", ha manifestado el ex dirigiente jemer, en referencia a figuras como el actual primer ministro del país, Hun Sen, antiguo miembro de este movimiento que acabó huyendo a Vietnam, para luego acabar en el Gobierno provietnamita que sucedió al régimen de los jemeres.

Samphan llegó incluso a defender la existencia de los terroríficos campos de trabajo. "Había que resolver el problema de la hambruna. ¿Es un delito? A mí me parece que no", ha manifestado ante el tribunal, que busca ratificar la condena a cadena perpetua a la que tanto el expresidente como el "hermano número dos" -- que no estaba presente en la sesión por problemas de espalda, según su abogado -- fueron sentenciados en agosto de 2014.

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