Llega a París la niña Bahia Bakari, superviviente del accidente del Airbus en Comoras

Reuters
Actualizado 02/07/2009 12:31:06 CET

PARÍS, 2 Jul. (EUROPA PRESS) -

La niña Bahia Bakari, hasta ahora única superviviente del accidente del Airbus 310-300 que se precipitó al Índico frente a las costas de Comoras, llegó hoy poco después de las 8.00 horas al aeropuerto de Le Bourget, en las afueras de París, a bordo de un Falcon 900 medicalizado.

Su padre, Kassim Bakari, que esperaba la llegada de Bahia junto a varios miembros de la familia, admitió ante la prensa que reencontrarse con su hija fue "muy fuerte" y que se sentía entre "aliviado y entristecido", porque tiene a su hija pero ha perdido a su esposa en el accidente.

La adolescente, que cumplirá 13 años el próximo agosto, tiene la clavícula rota y presenta cortes y quemaduras leves en las rodillas, por lo que ha sido trasladada en ambulancia a un centro hospitalario de la capital francesa.

El secretario de Estado francés de Cooperación, Alain Joyandet, que ha viajado en el avión que ha repatriado a Bahia, declaró a la televisión BFMTV que la niña "luchó de manera increíble" si se tiene en cuenta que el accidente tuvo lugar a las dos de la madrugada y recibió los primeros auxilios a las siete de la tarde.

Bahia estuvo más de diez horas en un mar revuelto y luego tuvieron que pasar varias horas más antes de atracar en tierra. "Necesita que la dejemos descansar", dijo el secretario de Estado. "Bahia aporta una luz diferente sobre esta catástrofe. Es un poco un milagro en medio de este duelo generalizado", agregó.

Originaria de Corbeil-Essonnes, en la región parisina, la niña de origen comorense ha comenzado a dar algunos detalles de su increíble historia, que ha dado ya la vuelta al mundo. En sus primeros relatos, ha dicho haber tenido la sensación de haber sido "eyectada" del aparato. "No recuerda haber sido sacada del avión. Luego, escuchó voces, pero no vio a nadie y se desvaneció", cuenta una de sus tías.

Ante los médicos que la atendieron en el hospital de Moroni, capital de Comoras, comparó el momento del accidente con una "descarga eléctrica". Cuando abrió los ojos estaba a la deriva en medio del océano a unos 20 kilómetros de la costa noroeste de la isla de la Gran Comora. Era su tercer viaje al archipiélago.

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