La luz solar que viaja de Europa a África

Punto de venta de Little Sun en Zimbabue
LITTLE SUN/EDWIN SITHOLE
 
Actualizado 12/05/2018 8:59:49 CET

La iniciativa ya ha repartido más de 660.000 lámparas, más de la mitad en zonas sin suministro eléctrico

MADRID, 12 May. (EUROPA PRESS) -

Unos 1.100 millones de personas viven en zonas a las que no llega el suministro eléctrico. Pensando en ellas, el ingeniero Frederik Ottesen y el artista Olafur Eliasson se aliaron en 2012 para lanzar el proyecto Little Sun, con el que dar luz a quienes no la tienen para mejorar su día a día y, de paso, promover el desarrollo de una energía sostenible.

Tomando como referencia la flor tipo meskel, un reconocible símbolo en Etiopía, comenzaron a fabricar lámparas portátiles que funcionan con energía solar. Los dos fundadores pusieron una primera piedra que recibió en 2014 el espaldarazo definitivo de Bloomberg Philantropies --5 millones de dólares de inversión-- y gracias al cual el proyecto pudo extenderse por África.

Desde que surgió la iniciativa, se han distribuido más de 660.000 lámparas en todo el mundo, más de la mitad de ellas en áreas sin electricidad. Cinco horas de carga garantizan cuatro a máxima potencia o 50 horas en un nivel más bajo, lo que abre todo un abanico de posibilidades para esas zonas donde no hay suministro o este no funciona las 24 horas.

"La lámpara solar me ha ayudado mucho. Puedo leer y hacer los deberes por la noche. También soy capaz de guiar a mis ovejas y cabras cuando oscurece", explica Hassna Mohamed, estudiante en la región etíope de Afar. "También me ha ayudado con mis tareas domésticas, ya que a menudo es complicado llevarlas a cabo", explica.

Desde Little Sun subrayan las distintas vertientes de un proyecto que va desde lo cotidiano, como puede ser estudiar con luz o desechar las peligrosas lámparas de queroseno en un hogar, hasta un enfoque más ambicioso como la reducción de gases contaminantes. Desde que comenzó el proyecto, la organización calcula que ha permitido ahorrar más de 35 millones de dólares en gastos de energía y reducir en 134.000 toneladas las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.

"Little Sun trabaja para facilitar energía para todos, reducciendo las emisiones, permitiendo que todos puedan tener energía sostenible, proporcionando una luz limpia y segura, haciendo más sostenibles las economías locales, pero también proporcionando una mayor seguridad personal para mujeres y niñas", explica a Europa Press una portavoz de la iniciativa, Romane Guégan.

La mejora de la seguridad es uno de los efectos más inmediatos para quienes reciben la lámpara, especialmente en el caso de las mujeres. "Imagina que vives en un campo de refugiados con miles de personas pero no tienes luz cuando es de noche. Tienes que salir de casa a oscuras e ir al baño. Una luz hace que tu camino sea más seguro", apunta Guégan.

Sarah Nyanlok, madre de cuatro hijos y residente en la isla sursudanesa de Nyoat, pone voz a estas mejoras. Recibió la lámpara dentro de un kit de higiene y gracias a ella ya no tiene que encender el fuego por la noche solo para cambiar la cama de su hijo pequeño: "Ahora solo es apretar un botón". Además, "la isla está llena de serpientes que normalmente salen del agua por la noche, por lo que la lámpara me ayuda a verlas y no ser atacada, y también puedo ir a la letrina más fácilmente", relata.

La organización incluso tiene constancia de niños que han mejorado su nivel académico gracias a la lámpara. Para Swafdal Abdellah, estudiante de un internado en Uganda, la vida antes se terminaba a las 21.00, cuando se veía obligado a "cerrar los libros e ir a dormir". Ahora, celebra que puede "revisar y completar" los "muchos deberes" que le mandan cada día los profesores y explica que hasta sus amigos se benefician de la nueva flor: "La cuelgo del techo de nuestro dormitorio para que ellos también puedan ver".

UNA RED DE SOLIDARIDAD

A Sarah le llegó la lámpara dentro de un lote distribuido por Oxfam, una de las ONG con las que Little Sun colabora para tratar de llegar al máximo número de lugares posibles sirviéndose de organizaciones ya asentadas. También trabaja con Plan International y Save the Children, entre otras ONG, y tiene contactos con la red de Naciones Unidas.

Entre sus socios colaboradores figura la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), a través de la cual por ejemplo han recibido las lámparas 20.000 mujeres desplazadas en la región Somali de Etiopía desde principios de 2017. Para Ardom Mohamedabdi, de 40 años "la luz se ha convertido en un pequeño rayo de sol en casa" con la que pueden seguir con sus tareas ya de noche y sin peligro.

Otro de los focos de atención de Little Sun se centra en el desarrollo de las propias comunidades, "formando a empresarios locales para levantar pequeños negocios, creando trabajos a nivel local y generando beneficios a través de los socios locales y la red de emprendedores". Guégan confirma que ya cuentan con más de 600 de estos emprendedores en el África subsahariana y la cifra sigue creciendo.

Hajat Nubuwart Kadala colabora como vendedor de Little Sun en Uganda y él mismo constata que "hay una necesidad de productos solares" en la zona, ya que "hay muchos cortes de luz". "La gente utiliza lámparas de queroseno y velas, pero el combustible es caro y se oyen historias de accidentes con niños que sufren graves quemaduras o madres que dejan a sus hijos con una vela y se prende fuego la casa", lamenta.

AYUDAR DESDE EUROPA

Little Sun calcula que su labor ha ayudado a "cambiar la vida" de 1,6 millones de personas desde 2012 y su intención es seguir adelante, para lo cual está buscando nuevos inversores con los que poder abrir horizontes. El proyecto, cuya sede central está en Berlín, obtiene parte de sus fondos mediante la venta de sus varios productos --lámparas y cargadores-- en Europa.

La portavoz destaca que "cada vez que se vende un producto de Little Sun en Europa, otro igual se distribuye a un precio asequible a nivel local en una zona rural donde no hay acceso a la electricidad". En España cuenta con un distribuidor que ha repartido estos objetos por más de una treintena de museos y tiendas de Madrid, Barcelona, Bilbao, Gran Canaria, Ibiza, L'Estartit, Málaga, Mallorca, Mataró y Vitoria.

También aspira a dar voz a campañas y proyectos respetuosos con el medio ambiente, en línea con los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por Naciones Unidas. Como señala Guégan, "el proyecto global pasa por conectar el mundo compartiendo la energía de sol", que es "limpia, fiable y asequible".

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