Meshaal dice estar "preparado para coexistir" con los judíos, pero no "con los ocupantes"

 

Meshaal dice estar "preparado para coexistir" con los judíos, pero no "con los ocupantes"

Actualizado 07/07/2015 23:28:41 CET

MADRID, 28 Jul. (EUROPA PRESS) -

El líder del brazo político del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), Jaled Meshaal, ha afirmado este domingo que está "preparado para coexistir" con los judíos, si bien ha dejado claro que no lo hará "con los ocupantes".

"No somos fanáticos, no somos fundamentalistas. No combatimos contra los judíos por ser judíos. No combatimos contra ninguna otra raza. Combatimos contra los ocupantes", ha dicho, durante una entrevista concedida a la cadena de televisión PBS.

Sin embargo, ha rechazado responder si Hamás reconocerá el derecho de Israel a existir como un estado judío, argumentando que "cuando haya un estado palestino, el estado palestino decidirá sus políticas". "No se puede preguntar ahora sobre el futuro", ha agregado.

Por otra parte, respecto a las demandas de la formación islamista de que Israel y Egipto pongan fin a su bloqueo a la Franja como requisito previo a un alto el fuego, Meshaal ha recalcado que "la vida no es un requisito, sino un derecho del pueblo palestino".

"Se trata de un castigo colectivo. Tenemos que levantar el bloqueo. Tenemos que tener un puerto. Tenemos que tener un aeropuerto. Este es el primer mensaje. El segundo mensaje para poner fin al derramamiento de sangre es mirar las causas. Hay que mirar la ocupación, hay que detener la ocupación", ha sostenido Meshaal.

El miércoles, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) respaldó las demandas formuladas por Hamás para poner fin a los enfrentamientos con Israel, afirmando que "son las demandas de todo el pueblo palestino y representan el objetivo al que las autoridades palestinas han dedicado su poder para conseguir".

Por otra parte, ha acusado al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, del colapso de las conversaciones de paz entre Tel Aviv y el Movimiento Al Fatá. "A Netanyahu le dan igual nuestros derechos. Netanyahu ha matado nuestra esperanza, nuestros sueños, y la iniciativa estadounidense", ha remachado, en referencia a la mediación del secretario de Estado, John Kerry.

Un total de 1.035 palestinos han muerto en el marco de la operación 'Margen Protector', mientras que el número de heridos supera los 6.200, según el balance oficial. Cerca del 80 por ciento de las víctimas son civiles, según los datos facilitados por Naciones Unidas.

Por otra parte, han fallecido 42 soldados y un civil israelí a causa del impacto de un cohete. La muerte de todos los soldados israelíes se ha producido después de la decisión tomada el jueves por el Gobierno israelí de iniciar una operación terrestre contra el enclave.

LA OFENSIVA ISRAELÍ

La ofensiva israelí se inició tras semanas de tensiones catalizadas por el secuestro y asesinato de tres jóvenes israelíes en los alrededores de Hebrón. Durante los días siguientes las fuerzas de seguridad de Israel lanzaron una operación de búsqueda en la que murieron nueve civiles palestinos en Cisjordania, así como varios más en intercambios de disparos en la Franja de Gaza.

La situación se deterioró después de que un adolescente palestino fuera secuestrado y quemado vivo en el Bosque de Jerusalén por un grupo de israelíes que presuntamente actuaron en venganza por el suceso previo. Al menos tres de los seis detenidos han confesado haber participado en el asesinato.

Finalmente, el 8 de julio se inició la operación 'Margen Protector' contra Hamás, al que Israel acusa de estar detrás de la muerte de los tres jóvenes israelíes, si bien la formación lo ha negado y Tel Aviv no ha aportado pruebas que respalden sus acusaciones. La autoría del suceso fue reclamada por el brazo armado de Al Fatá, las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa.

Naciones Unidas informó sobre numerosos ataques por parte de las fuerzas israelíes contra la Franja de Gaza antes de la actual escalada del conflicto. En base a estos datos, los bombardeos y disparos de tanques registrados entre el 11 de junio y el 6 de julio mataron a doce presuntos milicianos y un niño e hirieron a 30 personas, fundamente civiles.

Estos ataques provocaron daños a once escuelas, un pozo del que dependían 15.000 personas, un centro de salud y un almacén gestionado por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA).

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies