El miedo a la culpa y a las represalias eclipsa al movimiento #MeToo en las zonas más pobres del mundo

Cartel de #MeToo
REUTERS / LUCY NICHOLSON
Publicado 07/03/2018 17:47:02CET

LONDRES, 7 Mar. (Thomson Reuters Foundation/EP) -

El movimiento mundial para detener el acoso sexual que lleva por lema #MeToo (#YoTambién) ha supuesto para muchas mujeres un punto de inflexión, pero una encuesta realizada en Reino Unido, Estados Unidos, Kenia, India y Brasil ha puesto de manifiesto que las más pobres aún tienen miedo a denunciar por miedo a ser señaladas como culpables o a sufrir represalias.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, la Fundación Thomson Reuters ha preguntado a personas de los cinco continentes sobre el movimiento surgido en Estados Unidos y si realmente significaba un cambio real para las mujeres. Aunque para muchas ha sido clave a la hora de ganar seguridad para alzar la voz contra los abusos, hay quien sigue teniendo miedo.

"Una campaña como ésta saca a relucir el hecho de que cada segundo una mujer lo está sufriendo", ha afirmado Suman Chhabria Addepalli, empresaria de Bombay de 42 años. El riesgo, ha añadido, alcanza a todas las capas sociales: "Tanto si eres la directora ejecutiva de una compañía o una criada".

Desde Nueva York, la directiva Fabiana Mello también ha considerado que #MeToo es "un punto de inflexión para un cambio largo plazo para las mujeres". "Es hora de que nuestras voces se escuchen", ha subrayado Mello.

Sin embargo, no todas las mujeres sienten que pueden hablar en contra del abuso, ha advertido Jemima Olchawski, miembro de la Fawcett Society, una organización por los derechos de las mujeres en Reino Unido. En algunas partes de África, América Latina y Asia, la campaña ha tenido problemas para ganar impulso.

Talita Celia e Silva, comerciante brasileña de 29 años, ha reconocido que muchas mujeres siguen teniendo miedo a denunciar. "No sabemos lo lejos que llegará (el movimiento). Creo que hay muchas que siguen sufriendo y tienen temor a hablar", ha advertido.

Archana Aravind Patney, consultora en Bombay de 43 años, también ha puesto en duda el alcance de los cambios en un país donde la violación en grupo a una mujer en un autobus en 2012 generó protestas y llamó la atención de todo el planeta: "Apenas veo gente hablando del tema, quizás la gente piensa que era una campaña cortoplacista".

En Kenia, hay hombres que "creen que es alguna clase de broma", según Faith, una estudiante de 22 años residente en Nairobi. En este sentido, ha afirmado que, mientras que en los países occidentales sí que se estaría viendo como "algo a largo plazo", en Kenia se percibe "más como una chisme en redes sociales".

Brian, de 21 años, ha señalado que la falta de penetración de Internet en algunas de las comunidades rurales del país ha dejado a numerosas personas fuera del alcance de #MeToo.

Las dudas se extienden también a Tailandia, donde Jadet Chaowilai, director de la Fundación Movimiento de Hombres y Mujeres Progresistas, ha echado en falta una mayor discusión sobre los derechos de las mujeres y los casos de abuso sexual. "Hay un patriarcado muy enraizado y las mujeres no se sienten cómodas para hablar del acoso o el abuso, ni siquiera en familia", ha admitido Chaowilai, que ha criticado la falta de condenas por delitos de este tipo.

"Si intentan presentar una denuncia ante la Policía, a menudo se les culpa o se critica su comportamiento: '¿Por qué estabas fuera de casa tan tarde? ¿Qué llevabas puesto? ¿Por qué hablabas con ese hombre?".