El miedo a ser descubiertos lleva a los huídos de Mosul a sedar y tapar la boca de los niños

 

El miedo a ser descubiertos lleva a los huídos de Mosul a sedar y tapar la boca de los niños

Niño desplazado por los enfrentamientos en Mosul
KHALID AL MOUSILY / REUTERS
Publicado 23/03/2017 19:37:34CET

LONDRES, 23 Mar. (Thomson Reuters Foundation/EP) -

Las familias que huyen aterrorizadas del conflicto que se libra desde hace meses en la ciudad iraquí de Mosul han llegado a sedar o tapar la boca de los niños para evitar que sus gritos alerten a los milicianos del grupo terrorista Estado Islámico, que aún controla parte de la ciudad.

Así lo han constatado activistas como Hala Jaber, de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). "Las familias se suelen ir de noche y a primera hora de la mañana y tienen que caminar con sus hijos. Los niños están cansados y, si lloran, es muy difícil", ha afirmado desde Erbil.

Jaber ha explicado que "las familias ponen a menudo cinta de embalar en las bocas de los niños o incluso les dan Valium y tranquilizantes, sólo para que se queden callados para no ser descubiertos por Estado Islámico y capturados o tiroteados".

Los 'milicianos de negro' ejecutan sin piedad a los hombres a los que descubren huyendo, mientras que dejan a las mujeres a la intemperie, atadas, como señal de advertencia. Los terroristas también se sirven de los civiles como escudos humanos para evitar el avance de las fuerzas del Gobierno iraquí.

El conflicto ha dejado a unas 600.000 personas atrapadas en Mosul, sin apenas comida, agua, combustible y suministros médicos. El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha informado de que unas 157.000 personas han llegado a un centro de recepción para desplazados.

Una portavoz de Oxfam, Amy Christian, ha asegurado que quienes logran huir lo hacen "muy traumatizados, hambrientos, deshidratados y completamente agotados". También Christian ha conocido casos de sedación de los niños.

"Mi familia dio medicamentos a los niños más pequeños", ha contado a Oxfam Noor Muhamed, un adolescente que logró escapar junto a otras 27 personas. "Los padres dieron somníferos a sus hijos para que no pasaran miedo y para que, cuando huían de noche, no pudiesen ser encontrados", ha añadido.

En los campos de desplazados, los especialistas intentan brindar a estos menores el apoyo psicológico que necesitan. Muchos de ellos "han visto y pasado mucho más de lo que debería ver un ser humano", según Jaber.

Una gran mayoría está "en shock" después de presenciar todo tipo de barbaridades como cortes de manos, decapitaciones o ejecuciones sumarias. Cuando llegan a zona segura, las organizaciones humanitarias logran que pasen de "dibujar tanques con la bandera de Estado Islámico" a "flores y caras felices".

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