Miles de sirios forzados a desplazarse se enfrentan a duras condiciones en Idlib

Varios desplazados desde Alepo reciben colchones al llegar a un campo de Idlib.
REUTERS
Actualizado 03/01/2017 18:30:54 CET

BEIRUT, 3 Ene. (Reuters/EP) -

Los miles de sirios que se han visto forzados a abandonar sus hogares para desplazarse a la provincia de Idlib debido a la continua violencia registrada en Siria se enfrentan ahora a dificultades extremas para poder empezar de cero en la región.

Después de huir de las zonas donde el Ejército y las fuerzas aliadas han puesto en marcha una serie de operaciones para expulsar a los rebeldes, el número de sirios que llega a Idlib ha aumentado significativamente durante el último año.

Los desplazados, que se han instalado en tiendas de campaña y en las viviendas de familiares y amigos, provienen en su mayoría de Damasco, Homs y Alepo, que ha sido recuperada recientemente de manos de los rebeldes, en lo que ha supuesto la mayor victoria hasta la fecha del presidente sirio, Bashar al Assad.

La mayoría de los sirios que han llegado recientemente a Idlib desde Alepo son rebeldes y familiares, así como civiles que temen al régimen de Al Assad. El mes pasado, varios convoyes trasladaron a más de 35.000 personas fuera de la urbe.

Idlib continúa siendo uno de los principales objetivos de las fuerzas aéreas rusas y sirias, lo que implica que la zona no es segura para los civiles. El alto el fuego acordado entre Rusia y Turquía no se aplica a los grupos terroristas.

"El área está superpoblada", ha indicado Ahmad al Dbis, trabajador sanitario. "La gente se ha desplazado desde toda Siria y la ciudad carece de servicios para todos, tanto médicos, como humanitarios y de alojamiento", ha manifestado Al Dbis, que ha añadido que muchos de los civiles provenientes de Alepo viven ahora con familiares o en refugios.

"El día que nos fuimos me llevé algo que me recordaba a mis hermanos y amigos muertos", ha manifestado Abu Ammar, un activista que trabajaba en el Ayuntamiento de Daraya, que se encontraba en una zona controlada por los rebeldes. "Fuimos al cementerio a decir adiós", ha añadido.

UNA NUEVA VIDA

"Aquí todos son simpáticos con nosotros porque muchos se han tenido que desplazar desde otras áreas", ha manifestado Hassan Kattan, de 25 años, que fue evacuado en diciembre desde Alepo. La Oficina de la ONU para Asuntos Humanitarios (OCHA) estima que la población de Idlib es de dos millones de personas, lo que incluye unos 700.000 desplazados.

Algunos grupos yihadistas como Jabhat Faté al Sham, antiguo Frente al Nusra, también tienen una fuerte presencia en la zona, que fue capturada por los rebeldes en 2015. Aunque Idlib no supone una prioridad para el Ejército sirio, las fuerzas pro gubernamentales intentarán recuperarla lo antes posible.

"Al llegar aquí es como si mi vida empezara de nuevo. Algunas personas no querían irse, pero el asedio nos estaba asfixiando, así que nos marchamos por miedo", ha indicado Abu Taleb, un médico que se desplazó a la localidad con su mujer y su hija.

Varios grupos locales de asistencia han llevado a cabo la distribución de agua, pan y ropa. Sin embargo, la zona se encuentra sin electricidad. "Utilizamos paneles solares con baterías. La electricidad funciona durante una hora o dos al día, así cargamos los móviles", ha manifestado Taleb.

El Gobierno ha tratado de llegar a un acuerdo con los rebeldes a nivel local, lo que ha supuesto para las autoridades un "modelo exitoso que aporta seguridad y paz" tras casi seis años de guerra en el país.

El jefe de Ayuda Humanitaria de la ONU, Stephen O'Brien, ha mostrado una "profunda preocupación" en relación con la evacuación de Daraya en el momento en el que esta tuvo lugar. Naciones Unidas también ha señalado que a aquellos que se hayan desplazado se les debe ofrecer la posibilidad de "regresar voluntariamente" a sus hogares, con seguridad y dignidad.

"Cuando tienes tu propia casa y tu propio lugar para dormir, tienes una estabilidad", ha aseverado Kattan, que vive con un amigo desde que llegó a Idlib y espera que su mujer, que se encuentra embarazada, logre llegar a Turquía. "Ahora mismo tenemos que empezar de cero", ha añadido.