El Ministro de Defensa filipino cree que la paz con los rebeldes maoístas todavía es "posible"

Protesta para pedir conversaciones de Filipinas con los maoístas rebeldes
REUTERS/ROMEO RANOCO
Actualizado 07/02/2017 17:54:36 CET

MANILA, 7 Feb. (Reuters/EP) -

El ministro de Defensa de Filipinas, Delfín Lorenzana, ha asegurado este martes que las conversaciones de paz entre el Gobierno y los rebeldes maoístas todavía "son posibles", a pesar de que el presidente, Rodrigo Duterte, ha ordenado una "guerra sin cuartel" contra los disidentes.

Duterte ha anunciado este fin de semana que el Gobierno está esbozando un plan para declarar el alto al fuego con el Nuevo Ejército del Pueblo (NEP) alegando que el "grupo terrorista" estaba llevando a cabo enormes e inaceptables demandas a pesar de todas las concesiones por parte del Gobierno.

Los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes han provocado el caos en ciertas regiones del país y en las últimas semanas varios comandantes rebeldes han sido arrestados. No obstante, Lorenzana ha asegurado este martes que cree que todavía es posible que se celebren conversaciones de paz con los insurgentes.

"El presidente en realidad no ha descartado la posibilidad de que se produzcan negociaciones", ha dicho en una rueda de prensa. "El Gobierno todavía está abierto a la celebración de conversaciones de paz si eso beneficia al pueblo filipino", ha asegurado.

Duterte, que ganó las elecciones el año pasado gracias a que prometió en la campaña electoral acabar para siempre con el narcotráfico en Filipinas, es percibido por muchos como el único capaz de acabar con una insurgencia que lleva presente en el país durante décadas.

En agosto de 2016 se declaró un alto al fuego y el mes pasado el Gobierno le pidió al Departamento de Estado norteamericano que retirase al fundador del grupo rebelde, Jose Ma, que vive exiliado en Países Bajos, de su lista de terroristas para que las negociaciones pudieran avanzar.

No obstante, los rebeldes maoístas anunciaron la semana pasada el fin del alto el fuego con el Gobierno a partir del 10 de febrero, acusando al presidente de incumplir los términos del acuerdo.

"El Gobierno no ha cumplido con su obligación de amnistiar y liberar a todos los presos políticos", resaltó el portavoz del NEP, Ka Oris, recordando que las liberaciones debían haber tenido lugar 60 días después del anuncio del alto el fuego, el 28 de agosto de 2016.

En respuesta, Duterte aseguró que las exigencias de los rebeldes en cuanto a la liberación de presos políticos son "irracionales". Este mismo lunes, varios soldados filipinos han interceptado y arrestado a uno de los líderes de la organización en Davao.

Duterte ha asegurado que él ya ha hecho "todo lo posible" para conseguir la paz en Filipinas al reanudar las negociaciones y liberar a líderes rebeldes, pero que sus esfuerzos nunca han recibido la respuesta adecuada por parte de los comunistas, que se han aprovechado de él para reclutar nuevos guerrilleros y extorsionar a empresarios.

A pesar de la violenta retórica que utiliza el polémico presidente filipino, muchos de los miembros de la oposición política han aplaudido sus esfuerzos por intentar alcanzar un acuerdo con la disidencia comunista del archipiélago.

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