Mohamed y la guerra de Siria cumplen siete años

Mohamed, niño refugiado sirio
ACNUR/DIEGO IBARRA SÁNCHEZ
  
Actualizado 12/03/2018 15:59:48 CET

MADRID, 12 Mar. (EDIZIONES) -

La guerra estalló dos meses después de que naciese y, tras siete años, Mohamed no ha podido ver su país en paz. Vive en Líbano, junto a su familia, y recibe la ayuda de una fundación especializada en niños con problemas auditivos, porque la guerra también le ha dejado secuelas físicas irreversibles.

Mohamed Ibrahim y su familia vivían en la localidad de Palmira y su casa fue bombardeada cuando el niño tenía tres años. "No podíamos llevarle al hospital por los bombardeos. Hubo que amputarle la mano", recuerda su padre, Hussein Ibrahim, en un vídeo difundido por el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Cuando Mohamed tenía 5 años, los extremistas se hicieron con el control de la zona donde residía la familia, por lo que terminaron pagando a cambio de salir como fuese hacia Líbano. Ahora intentan reconstruir la vida perdida y, para ello, cuentan con la ayuda de la fundación FAID, especializada en la atención a niños sordos.

"Me gusta la escuela", proclama un emocionado Mohamed, que comparte pupitre con otros niños refugiados y también con libaneses. Su padre explica que, cuando vuelve a casa, "ni siquiera come, se quita los zapatos y empieza a hacer los deberes".

Su profesora, Sabine Kesrwani, también coincide en que Mohamed "es muy buen estudiante, aprende rápido". Así, aunque tiene algunas dificultades de aprendizaje, es el primero en sentirse "orgulloso" de los logros que va consiguiendo con su esfuerzo y con la ayuda del personal del centro.

FAID ofrece una atención específica para 50 niños libaneses y 20 sirios con problemas de sordera. A todos ellos les facilita un equipo de audición pero la responsable del centro, Gladys Shawish, admite que están desbordados: "No tenemos suficientes fondos para traer a más niños refugiados".

Desde su creación, ha completado la formación de unos 4.000 niños y dispone de una página web (https://www.givingloop.org/FAID#story) para recaudar donaciones, muchas de ellas a pequeña escala. "Con la ayuda adecuada, no hay motivos por los que un niño sordo no pueda aprender como otros niños", reza uno de sus mensajes.

NIÑOS VULNERABLES

El padre de Mohamed atribuye a la guerra el empeoramiento de los problemas de audición de su hijo. El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) recuerda que los niños siguen siendo uno de los colectivos más vulnerables de un conflicto que se habría cobrado ya más de medio millón de vidas, según cifras del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.

La ONU estima que 3,3 millones de niños dentro de Siria están expuestos a artefactos explosivos como pueden ser minas, municiones sin estallar y bombas caseras. Los niños con discapacidad corren el riesgo de ser excluidos en un contexto tan convulso como el de Siria, en el que más de 1,5 millones de personas viven con discapacidades permanentes.

El año 2017 cerró con un balance trágico para los niños, hasta el punto de que nunca antes habían fallecido o resultado heridos tantos menores --más de 1.200, según un balance aproximativo--. UNICEF ha denunciado que el uso de armas explosivas y los ataques indiscriminados han causado heridas a más de 360 niños, muchos de los cuales sufrirán secuelas de por vida.

"Sin acceso a servicios, escuelas y productos de asistencia, como sillas de ruedas, muchos niños con discapacidad afrontan un riesgo muy real de exclusión, abandono y estigmatización a medida que continúa este conflicto implacable", ha reclamado el director de UNICEF para Oriente Próximo, Geert Cappelaere.

Las necesidades persisten también en el caso de refugiados como Mohamed, en la medida en que 5,6 millones de personas han huido de Siria desde que estalló la guerra, incluidos 2,6 millones de niños. Según la ONU, el 80 por ciento de las lesiones físicas que presentan los refugiados son consecuencia directa de la guerra y, para ellos, la ayuda internacional es clave, en la medida en que el 69 por ciento malvive en una situación de extrema pobreza.

UNICEF ha llamado a invertir en suministros de apoyo para salvar vidas y servicios de rehabilitación a largo plazo, lo que incluiría también apoyos psicosocial y salud mental. También ha reclamado qu se fomente la participación y la integración de los niños con discapacidad, dedicando por ejemplo recursos para que los servicios públicos sean inclusivos.

Asimismo, ha solicitado asistencia financiera a las familias con niños con discapacidad para ayudarles a adquirir productos de asistencia como sillas de ruedas, bastones y prótesis.