Los moken, atacados en el mar y discriminados en la tierra

Publicado 25/06/2015 20:59:11CET

MADRID, 25 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los gobiernos de Tailandia y Birmania tienen que poner fin "de inmediato" a la discriminación, persecución y amenazas contra la minoría moken, nómadas del mar en el sudeste asiático, según ha denunciado en su último informe Human Rights Watch.

El documento, titulado 'Apátridas en el mar: Los moken de Birmania y Tailandia', recoge a través de testimonios y fotografías graves violaciones de derechos a esta minoría por parte de las autoridades -- especialmente por la Marina birmana-- que incluyen extorsión, soborno, detención arbitraria, y confiscación de bienes.

La mayoría de los moken son apátridas, lo que les convierte en un grupo muy vulnerable a los abusos de Derechos Humanos y dificulta su acceso a servicios básicos de educación, sanidad o empleo.

"Lejos de la idílica imagen que el turismo proyecta del pueblo moken, estos nómadas se enfrentan una creciente restricción y cada vez más ataques en el mar y a una discriminación en la tierra", lamenta el director de HRW en Asia, Brad Adams.

"Al denegarles la ciudadanía, los gobierno tailandés y birmano empujan a los moken como objetivos para la explotación y otras amenazas desde el mismo momento de su existencia", asegura.

1 DE LAS 135 ETNIAS BIRMANAS

Alrededor de 3.000 miembros de esta etnia viven en pequeñas embarcaciones en el archipiélago Mergui, a lo largo de la costa sur de Birmania; mientras que otros 800 se encuentran establecidos en Tailandia.

Los moken constituye una de las 135 "razas étnicas" reconocidas por el Gobierno birmano, quien debería considerarlos como ciudadanos a todos sus efectos, según la ONG.

Gamat, birmano y moken, relata la dificultad de convivir con estas dos realidades. En su historia, que recoge el documento, relata que la Marina les apunta con sus pistolas para que salten al agua. "Si les enseñamos dinero, a veces dejan de molestarnos y no cogen nada más", narra, pero prosigue "si nos quedamos en la isla o pescamos alrededor, tenemos que pagar al jefe de la isla, que también es soldado".

TRADICIONES, EN PELIGRO

En Tailandia, la posibilidad para ellos de seguir con su forma de vida tradicional está cada vez más obstaculizada por las estrictas regulaciones marítimas del país, como la prohibición de recolectar productos del mar con los que comerciar.

Los intermediarios tailandeses explotan la vulnerabilidad que rodea a los moken para persuadirles a hacer trabajos ilegales y peligrosos como la pesca con dinamita. En tierra, también sufren "el desplazamiento forzoso", ya que no poseen nada fuera de las zonas en las que están acostumbrados a vivir.

En este contexto, HRW exige la integración de la minoría, el fin de las amenazas y la creación de espacios donde puedan denunciar los abusos por parte de las autoridades tailandesas.

Según los datos recopilados durante los últimos años, cada vez son más los moken que deciden residir de forma permanente en Tailandia y Birmania, por lo que ambos gobiernos deben facilitar su acceso a la ciudadanía y ser protegidos de abusos y explotación bajo la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.