Moscú niega la supuesta intermediación para crear un canal de comunicación entre Trump y Putin

Publicado 04/04/2017 16:10:37CET

MOSCÚ, 4 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Kremlin ha negado este martes que el fundador de la compañía de seguridad privada Blackwater, Erick Prince, intercediese para establecer un canal de comunicación entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el de Rusia, Vladimir Putin.

"Es un completo sinsentido", ha zanjado el portavoz de la Presidencia rusa, Dimitri Peskov, al ser preguntado sobre la información publicada inicialmente por el rotativo norteamericano 'The Washington Post', ha informado la agencia de noticias Sputnik.

Según fuentes estadounidenses, europeas y árabes, Emiratos Árabes Unidos (EAU) medió para que se celebrara un encuentro entre Prince y una persona no identificada vinculada a Putin en torno al 11 de enero --nueve días antes de que Trump asumiera el cargo-- en las islas Seychelles. Si bien Prince no tuvo ningún papel oficial en la campaña de Trump o en su equipo de transición, se presentó como enviado no oficial del entonces presidente electo.

Fuentes estadounidenses han señalado al citado diario que el FBI ha estado evaluando este encuentro como parte de la investigación de la presunta injerencia de Rusia en las elecciones de 2016.

No obstante, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, ha asegurado no ser "consciente" de ningún tipo de reunión y ha subrayado que Prince no tuvo "ningún papel" en el equipo de transición de Trump.

Esta misma postura mantiene el portavoz del fundador de Blackwater, que ha asegurado que Prince no participó en el equipo de transición y que el encuentro es un "completo invento".

"La reunión no tuvo nada que ver con el presidente Trump", ha insistido el portavoz. "¿Por qué la comunidad de Inteligencia, que tanto dicen que está falta de recursos, está vigilando a los ciudadanos estadounidenses cuando debería estar cazando terroristas?", ha preguntado.

Blackwater es una compañía de seguridad que después de varios incidentes se convirtió en el símbolo de los abusos de Estados Unidos en Irak. En 2007, los guardias de la compañía fueron acusados --y posteriormente condenados-- por la muerte de 14 iraquíes desarmados.

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