Mosul trata de recuperar la normalidad pese a la persistente amenaza del Estado Islámico

 
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Mosul trata de recuperar la normalidad pese a la persistente amenaza del Estado Islámico

Varios residentes de Mosul caminan junto a un alambre de espino.
REUTERS
Publicado 16/11/2016 21:30:23CET

MOSUL, 16 Nov. (Reuters/EP) -

Los residentes de algunos barrios de la ciudad iraquí de Mosul, donde las fuerzas pro gubernamentales pusieron en marcha a finales octubre una ofensiva para recuperar el control de la urbe, han comenzado a salir de sus viviendas bajo el fuego cruzado en un intento por volver a la normalidad tras la retirada del grupo terrorista Estado Islámico.

En Al Zahraa, en el este de la ciudad, la población ha vuelto a abrir algunos comercios y los vecinos han comenzado a interactuar de nuevo tan sólo unos días después de que los milicianos de Estado Islámico, que controlaban la ciudad desde 2014, fueran expulsados por el Ejército.

Sin embargo, aún existe una fuerte sensación de incertidumbre en la zona, donde las fuerzas iraquíes continúan presionando a los terroristas para recuperar el último bastión de Estado Islámico en Irak.

Muchos residentes temen que los milicianos regresen a algunas zonas a pesar de que hayan sido recuperadas. "Necesitamos que el Ejercito se quede aquí durante diez años para protegernos", ha indicado Omar Sibawee, dueño de una tienda. "Tenemos miedo a que tengan células en Mosul que aún no han actuado", ha añadido.

Al menos 800 milicianos se hicieron con el control de gran parte del norte del país en 2014, cuando impusieron sus estrictas normas islámicas en Mosul y algunas localidades colindantes. Según han explicado varios residentes, estaba prohibido fumar y las mujeres debían ir completamente cubiertas, incluidas las extremidades. Todo aquel que incumpliera las normas era duramente castigado.

Las fuerzas iraquíes han capturado varias áreas del este de Mosul durante la ofensiva, que según algunos expertos podría suponer la mayor batalla en suelo iraquí desde que se produjo la invasión estadounidense de Irak en 2003.

Detrás de la vivienda de Sibawee se encuentra uno de los lugares donde los milicianos solían llevar a cabo la decapitación de civiles. "Golpeaban a ex agentes de la Policía y a antiguos miembros del Ejército", ha aseverado Sibawee, que ha indicado que "mientras los decapitaban nos decían que nos liberáramos de los apóstatas".

PELIGRO CONSTANTE

Las fuerzas de seguridad han avanzado en varias zonas de Irak en la lucha contra Estado Islámico. Después de lograr imponerse a los milicianos en las ciudades de Faluya y Ramadi, en el oeste del país, el Ejército, con la ayuda de milicias chiíes y peshmerga --fuerzas kurdas--, pusieron en marcha una operación para recuperar Mosul.

La batalla, que podría durar meses, será mucho más ardua en el oeste de la ciudad, donde los francotiradores, explosivos y terroristas suicidas suponen una gran amenaza. Las fuerzas especiales han informado de que los milicianos suelen atacarles con granadas y otros artefactos.

"Hace unos días, cinco terroristas suicidas lanzaron granadas y cargaron contra nosotros con varios AK-47. Matamos a cuatro de ellos y el quinto se inmoló, lo que hirió a uno de los nuestros", ha explicado Mohamed Abdel Rahman.

"Le corté la cabeza", ha señalado un agente de las fuerzas pro gubernamentales en alusión a uno de los milicianos, que también llevaba un chaleco con explosivos. "Todas las mañanas la gente trata de escapar de los francotiradores", ha indicado un alto cargo de las Fuerzas Armadas, que ha contado que, aún así, la situación parece normalizarse poco a poco en algunos lugares.

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