Mujeres con luz propia

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Mujeres indias
FUNDACIÓN VICENTE FERRER   
Actualizado 25/11/2017 8:37:43 CET

Abortos selectivos, menores raciones de alimentos, menor acceso a la educación y al mercado laboral, la realidad de la mujer en India

ANANTAPUR (INDIA), 25 Nov. (Por Doreen Reedy, directora del Sector Mujeres de la Fundación Vicente Ferrer) -

Las mujeres en India somos saris de colores vivos, miradas profundas y sonrisas blancas que arrojan luz sobre nuestro país. Somos mujeres fuertes, que nos esforzamos por brillar, pero nuestro resplandor se disipa en las sombras de la segregación. Nuestra situación social nos marca como dependientes, generalmente excluidas de la esfera pública.

En India las mujeres son víctimas del aborto selectivo, la malnutrición, los matrimonios infantiles, la trata de personas y la violencia de género. Para luchar contra esto, la Fundación Vicente Ferrer (FVF) proporciona apoyo a las mujeres de las aldeas rurales de Andhra Pradesh desde todos los sectores de actuación, para transformar la resignación en acción, la opresión en oportunidad y la discriminación en equidad.

SITUACIONES Y ACCIONES: SALUD, EDUCACIÓN Y TRABAJO

Existen medidas opresoras, como el aborto por razón de sexo, un síntoma claro de la discriminación contra la mujer que la convierte en víctima antes de nacer. Es una práctica que está prohibida desde hace más de 20 años pero, pese a los esfuerzos del Gobierno indio, se siguen registrando altas cifras de aborto selectivo.

El último censo indica que por cada 1.000 niños nacen 940 niñas, ya que tanto los padres como las madres prefieren varones, por considerarlos más fuertes y preservadores de la estabilidad económica de la familia.

El Gobierno indio ha visibilizado esta grave lacra denunciando que 2.000 niñas mueren a diario en el vientre de sus madres, y pidiendo, a través de la campaña "Beti Bachao, Beti Padhao" ("Salvar una hija, educar a una hija"), lanzada en enero de 2015, que se mejoren las leyes contra la determinación prenatal del sexo y se garantice el acceso a la educación de las menores. Según la ONU las niñas tienen un 75 por ciento más de probabilidades de morir que los niños.

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La exclusión se extiende a las chicas durante su crecimiento, ya que, con frecuencia, reciben menores raciones de alimentos. Un 68,3 por ciento de niñas de entre 15 y 19 años padecen anemia en Andhra Pradesh (Informe de la Salud en India, Nutrición 2015). Por eso, a través de la concienciación en talleres de nutrición, la FVF contribuye a mejorar la alimentación de las adolescentes, a controlar su salud y a eliminar tabúes como el de la menstruación.

Como ocurre con la alimentación, la educación también es un privilegio digno de unas pocas, porque la mayoría está sometida a las exigencias de sus madres para que ayuden en casa. En otras ocasiones, los matrimonios precoces favorecen el abandono escolar tal y como recoge la Oficina Nacional de Registro de Crímenes, que estima en un 44,5 por ciento el porcentaje de niñas indias que se casa antes de cumplir los 18 años.

Como resultado, el 68 por ciento de los adultos analfabetos en India son mujeres. La escolarización femenina es aún menor que la masculina, según indica el estudio de impacto que realizó para la FVF consultoría Baobab: el 54 por ciento de niñas y el 73 por ciento de niños de 6 a 20 años van a clase en áreas donde no trabaja la FVF, en comparación con el 82 por ciento y el 83 por ciento, respectivamente, que asisten en las zonas en las que esta actúa.

El Fondo Monetario Internacional destaca en un estudio que solo el 27 por ciento de las mujeres indias son parte de la fuerza de trabajo, la segunda tasa más baja de actividad femenina en el sur de Asia. Carentes de formación, muchas se dedican en exclusiva a las tareas del hogar, y otras se ven forzadas a trabajar en el sector agrícola para sobrevivir, aceptando unas precarias condiciones laborales. La Escuela Profesional de la FVF contribuye a transformar esta tendencia facilitando a las jóvenes su acceso al mercado laboral.

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Otro impedimento frecuente en el desarrollo de sus carreras profesionales son los matrimonios forzados. Tras contraer nupcias, las mujeres pasan a formar parte de su familia política donde la voz de sus padres es sustituida por la de sus suegros. Así, la mujer de la India rural es entendida como "una propiedad" de sus familias o de sus cónyuges. La FVF intenta transformar esta situación a través de acciones de empoderamiento como la construcción de viviendas a su nombre, una acción que incrementa su autonomía y capacidad de decisión en el seno familiar.

En el caso de los matrimonios infantiles la situación en la que quedan las niñas es mucho más vulnerable. Se estima que cerca de 12 millones de niños y niñas de India se han casado antes de los 10 años. A pesar de que el número de matrimonios infantiles se ha reducido en las dos últimas décadas y a los esfuerzos del Gobierno indio por poner fin a esta práctica, organizaciones internacionales como UNICEF alertan de que serán necesarios otros 50 años para acabar con esta práctica. A día de hoy, uno de cada tres matrimonios infantiles suceden en India.

La emancipación femenina, la educación y la independencia económica de la mujer están siendo el motor del cambio en Anantapur, porque ambas implican una mayor libertad, así como herramientas para la transformación. El Fondo de Desarrollo de la Mujer que puso en marcha la FVF da buena fe de ello, ya que permite a este colectivo iniciar sus propios negocios y obtener una fuente de ingresos que les conceda una mayor independencia.

LOS COLECTIVOS MÁS VULNERABLES: VIUDAS Y TRATA DE PERSONAS

La mujer sufre un nuevo estigma cuando afronta una situación de viudedad. Un proyecto especial de integración social de viudas de la FVF contribuye al fortalecimiento de uno de los grupos de mujeres más discriminado en la India rural. A través de su programa la FVF les proporciona ayuda nutricional y asistencia médica, imparte talleres sobre género, salud y educación, facilita la educación de sus hijos y sensibiliza a la comunidad sobre la discriminación que sufre este colectivo.

Del mismo modo, la FVF proporciona apoyo a las mujeres que emigran a las ciudades, donde a menudo se convierten en víctimas de trata; con el fin de evitar la huida y sus trágicas consecuencias, se les enseña un oficio en los talleres del Centro de Formación de Gandlapenta.

Son numerosos los programas que asisten y empoderan a las mujeres más vulnerables de Anantapur. Pese a que aún existe un estigma que disipa a estas en la sombra de su resignación empiezan a adquirir fuerza contra la discriminación que sufren, lo que está provocando que las mujeres indias empiecen a brillar con luz propia.

Fundación Vicente Ferrer

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