Mujeres políticas denuncian la falta de acción del Gobierno de Kenia ante el constante acoso al que son sometidas

Anjeline Were Musikoyo from divisional office mediates for peace between people
ZOHRA BENSEMRA
Publicado 16/05/2017 18:50:23CET

NAIROBI, 16 May. (Thomson Reuters Foundation/EP) -

Varias mujeres políticas en Kenia han denunciado este martes el acoso al que son sometidas por sus opositores por el mero hecho de ser mujeres y han pedido al Gobierno del país que tome medidas, ya que tienen que hacer frente constantemente a abusos, agresiones, amenazas e intimidaciones durante el ejercicio de sus funciones.

"Los peligros a los que tienen que hacer frente las candidatas son inaceptables y han sido tolerados durante demasiado tiempo", ha criticado Esther Passaris, que ha sido víctima de amenazas durante su campaña electoral para conseguir ocupar uno de los escaños destinados sólo para mujeres en el Parlamento keniano. "Se tiene que hacer algo", ha añadido.

Passaris fue encerrada en una habitación de la Universidad de Nairobi el pasado sábado por un grupo de hombres que le exigieron 150.000 de chelines kenianos (equivalentes a unos 1.300 euros) para permitirle dar el mitin que tenía programado. La puerta de la habitación fue forzada al poco tiempo por sus seguidores y pudo escapar.

El Gobierno de Kenia estableció en 2013 47 escaños diseñados para ser exclusivamente ocupados por mujeres, con el objetivo de aumentar la igualdad de género en el Parlamento.

Kenia es el país que menos diputadas tiene en su Parlamento en todo el este de África, con tan sólo un 19 por ciento, y las mujeres kenianas llevan años luchando para ganar terreno en la escena política a pesar del sexismo, la intimidación y la violencia.

Durante las pasadas primarias de abril, un guardaespaldas de Millie Odhiambo, parlamentaria del partido MBITA en el oeste de Kenia, fue atropellado por un opositor y perdió la vida. Varios días después su casa fue asaltada y robada.

"Estamos consternadas por la falta absoluta de acción por parte de la Policía contra este tipo de violencia", ha denunciado Josephine Mongare, presidenta de la Federación de Abogadas de Kenia (FIDA, por sus siglas en inglés).

"No muestran ningún tipo de urgencia para luchar contra esta violencia selectiva dirigida contra las mujeres que ya ha acabado con la vida de una de nosotras y amenaza con acabar con muchas más de nosotras", ha añadido.

La portavoz del Ministerio del Interior, Mwenda Njoka, ha dicho que las mujeres no son las únicas víctimas de la violencia política. "No podemos destinar una fuerza especial para proteger a ningún grupo de candidatos en particular, ya sean hombres o mujeres", ha apuntado Njoka. "Los candidatos deberían asumir sus propias responsabilidades y evitar provocar a sus oponentes", ha concluido.

Las candidatas han sufrido múltiples ataques durante las primarias de Kenia, incluidos asaltos, amenazas de muerte y quema de sus propiedades, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Kenia, financiada por el propio Gobierno keniano. La organización ha hecho un llamamiento al Ejecutivo keniano para que suspenda a todos aquellos candidatos y partidos involucrados en los episodios de violencia.

La Justicia keniana ha imputado este mes a 62 personas por cometer actos de violencia contra miembros opositores durante la temporada de primarias.

A Sarah Korere, candidata a representar a la región de Laikipia en el Parlamento, le robaron todas las pertenencias que tenía en su coche mientras se encontraba de gira por la región. "Había como tres coches llenos de jóvenes muy borrachos diciendo que no pueden aceptar que una mujer les represente", ha contado.

Korere ha dicho que desde que se convirtió en parlamentaria en 2013, ha sido acosada verbalmente e insultada en reuniones, incluso maldecida por los líderes ancianos de algunas comunidades. "Solían darme muchísimo miedo, pero con el tiempo aprendí a dejarlo pasar", ha explicado, tras lo cual ha contado que a día de hoy paga a hasta 100 hombres para que la escolten a sus evento públicos, además de contar con su propio guardaespaldas armado.

"Nos estamos acostumbrando a ello y actuando en consecuencia. Cuando ven que tu grupo es más grande que el suyo, se piensas dos veces si abusar o no", ha concluido.

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