El muro de Trump: los retos de cumplir una promesa electoral

 

El muro de Trump: los retos de cumplir una promesa electoral

Frontera entre Estados Unidos y México
REUTERS
   
Actualizado 28/01/2017 10:32:02 CET

MADRID, 28 Ene. (EDIZIONES) -

Donald Trump ha firmado esta semana la orden ejecutiva para construir un muro que selle la frontera de Estados Unidos con México, por considerar que es un coladero de criminales y terroristas. Cumplirá así una de sus promesas estrella, pero las dificultades de este macro-proyecto pueden acabar convirtiéndolo en el lastre de su recién iniciado mandato.

La línea limítrofe entre ambos países, que se extiende a lo largo de más de 3.000 kilómetros por un total de cuatro estados norteamericanos y seis mexicanos, ya tiene barreras físicas, tanto muros como vallas, en un tercio de su extensión.

Ahora se trata, por tanto, de erigir una mole continua de más de 2.000 kilómetros que, de acuerdo con los cálculos que el ingeniero civil Alí F. Rhuzkan ha hecho para 'National Memo', tendrá al menos dos metros de profundidad, 7,5 metros de altura y unos 20 centímetros de grosor, lo que requerirá más de 100 millones de metros cúbicos de hormigón.

Trump habla simplemente de "construir un muro", pero para Rhuzkhan estas dimensiones hacen que la diferencia entre la promesa y la realidad sea la misma que entre "matar a un hombre" y "librar una guerra". "Será uno de los mayores proyectos de obra civil en la historia del país", afirma.

1. UN TERRENO COMPLICADO

El mayor de los desafíos al que se enfrentará Trump en la construcción de su ya famoso muro son las características del terreno que ha quedado libre de cualquier barrera levantada por el ser humano, precisamente, por las complicaciones que plantea.

Los cerca de 1.000 kilómetros de muro ya construidos transcurren por el desierto, una zona homogénea que, pese a sus notas diferenciales respecto a otros tipos de superficies, permite partir de las mismas premisas en toda la construcción.

Sin embargo, los kilómetros restantes quedan condicionados por el Río Grande, frontera natural que en su discurrir hasta el Golfo de México atraviesa múltiples tipos de terreno, vegetación y clima que obligarían a hacer un proyecto específico para cada tramo.

Esta poderosa rivera atraviesa además parques nacionales y reservas naturales, por lo que el muro tendría un gran impacto sobre el medio ambiente, especialmente sobre las migraciones de especies que se producen todos los años entre el sur y el norte del continente americano.

2. PROBLEMAS LEGALES

El Río Grande, además, posee un caudal y un cauce cambiantes que impiden fijar el punto exacto de la frontera, lo que ha sido motivo de numerosos litigios territoriales entre Estados Unidos y México a lo largo de la historia.

En cualquier caso, las tierras sobre las que se tendría que construir el muro pertenecen a Texas, un estado que está mayoritariamente en manos privadas porque así se decidió en los acuerdos para su adhesión a Estados Unidos, hace 200 años.

Según un estudio elaborado por la Facultad de Derecho de la Universidad de Texas, el Gobierno federal ya tuvo que demandar a cientos de propietarios privados para poder construir en sus tierras, por lo que cabe esperar nuevas demandas.

Entre ellas podrían estar las de los 200 habitantes de River Bend, en la localidad de Brownsville, Texas. Este resort de golf se ubica en la 'tierra de nadie' que queda entre la valla existente y Río Grande, lo que lo deja en un limbo territorial.

Los indios nativos de Tohono O'odham se encuentran en una situación parecida. Su reserva, la tercera más grande de Estados Unidos, se extiende sobre territorio estadounidense y mexicano y sus habitantes hacen vida indistintamente a ambos lados de la frontera.

3. VIGILANCIA CONSTANTE

Expertos citados por el diario estadounidense 'The Washington Post' han advertido además de que cualquier frontera, por muy fortificada que esté, requiere vigilancia constante, ya sea con personal o con tecnología, para ser verdaderamente efectiva.

La parte vallada de la frontera cuenta con distintos puntos de control para el paso de personas y vehículos, así como con patrullas, cámaras y sensores para los demás tramos. Solo en la última década, con estos recursos, se han producido unas 1.100 detenciones diarias en la linde, de acuerdo con la Agencia de Aduanas y Fronteras.

La prolongación de la valla actual supondría también dotarla de estas medidas de vigilancia, sin las cuales será inútil. Así, Trump ha ordenado contratar 5.000 nuevos agentes de aduanas y fronteras, pero aún aguarda un informe sobre los medios técnicos complementarios.

4. CUÁNTO CUESTA

El nuevo presidente ha cifrado en unos 8.000 millones de dólares el coste total del muro, si bien los líderes republicanos del Congreso estiman que el monto podría ascender a 15.000 y medios como CNN, 'Washington Post' o 'New York Times' apuntan a 20.000.

Los elementos que engordan la factura son, precisamente, las dificultades que entraña el proyecto, tales como los distintos terrenos y climas, las posibles expropiaciones y los nuevos recursos humanos y materiales.

Los 1.000 kilómetros ya cerrados han costado 7.000 millones de dólares y la mayoría transcurren por desierto. El tramo de las Dunas de Algodón de California supuso un auténtico reto porque obligó a diseñar una especie de 'valla flotante' por valor de 42 millones de dólares.

Trump ha dicho hasta la saciedad que el nuevo muro lo pagará México "de alguna forma" y ya ha sugerido un impuesto a las importaciones de hasta el 20 por ciento. El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, ha augurado que generará unos ingresos anuales de 10.000 millones de dólares.

"Un impuesto a las importaciones de Estados Unidos a productos mexicanos no es manera de hacer que México pague por el muro, sino que lo paga el consumidor estadounidense", alerta el ministro de Exteriores de la nación latinoamericana, Luis Videgaray.

5. ¿SERÁ EFICAZ?

El muro de Trump, si bien controvertido, no es único en el mundo. Al final de la Segunda Guerra Mundial solo había cinco, mientras que ahora hay cerca de 70, y más de una decena de países, la mayoría europeos, han anunciado nuevas construcciones para los próximos años.

Uno de los motivos argüidos por Trump es evitar el crimen organizado y el terrorismo. El Instituto de Política Migratoria (MPI) opina que será ineficaz porque estos "movimientos no autorizados" no se cuelan por la frontera terrestre, sino que usan túneles --se han descubierto más de 150 entre Estados Unidos y México--, puertos y aeropuertos.

Sin embargo, el principal motivo --también esgrimido por el magnate neoyorquino-- es prevenir las olas migratorias, cada vez más frecuentes y de mayores dimensiones porque la población mundial ha aumentado, los recursos han disminuido y la brecha social se ha ensanchado.

Cuando se pusieron las primeras vallas en la frontera entre México y Estados Unidos, en la década de los 90 entre El Paso y San Diego, las llegadas se redujeron en este punto, pero los inmigrantes han seguido cruzando desde entonces y lo han hecho por otros lugares más peligrosos, como el desierto de Arizona, por donde llegaron las decenas de miles de centroamericanos de la última crisis, en 2014.

"¿Creéis que un muro va a frenarles?", plantea el agente fronterizo Joe Agosttini, que trabaja en el tramo de Nogales, a CBS News. La ex secretaria de Seguridad Nacional Janet Napolitano solía decir, contestando a esta cuestión: "si me das un muro de 50 pies, te daré una escalera de 51".

"Mi opinión sobre estas vallas, sobre estos muros, sobre estos obstáculos es que no importa lo que pongan porque no nos pararán", dice al 'Washington Post' Ramón Reyes, un migrante guatemalteco que, como muchos centroamericanos, huye de la violencia en la región, que ha alcanzado niveles similares a los de la época de las guerras civiles.

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