Mursi aclara que no accederá al "chantaje" para liberar a los siete uniformados secuestrados en el Sinaí

Actualizado 20/05/2013 5:52:48 CET

MADRID, 20 May. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Egipto, Mohamed Mursi, ha aclarado este domingo que no accederá al "chantaje" para conseguir la liberación de los siete policías y militares que el pasado jueves fueron secuestrados en el Sinaí por milicianos islamistas.

"El Estado egipcio no accederá a los intentos de chantaje", ha dicho, tras reunirse con los líderes de los principales partidos políticos y con los altos cargos competentes en materia de seguridad, según ha informado el diario oficial 'Al Ahram'.

Interrogado entonces sobre cómo planea liberar a los siete agentes, se ha limitado a indicar que el Gobierno contempla "todas las opciones", exceptuando --ha insistido-- "cualquier intento de chantaje".

Mursi ha subrayado que "el aparato estatal está trabajando al unísono" para conseguir la liberación de los siete uniformados, destacando, en concreto, la "completa coordinación" entre los ministerios de Interior y Defensa.

De esta forma, el jefe de Estado ha negado "cualquier diferencia" en el seno del Gobierno sobre cómo abordar el secuestro de estos siete policías y militares, tal y como habían apuntado los medios de comunicación egipcios.

Las fuerzas de seguridad egipcias han bloqueado este domingo el paso de Al Awja, por el que circulan camiones con mercancías entre Egipto e Israel, para presionar al Gobierno. El pasado viernes, ya paralizaron el paso de Rafá, que separa Egipto de la Franja de Gaza, por los mismos motivos.

A primera hora del pasado jueves cuatro oficiales de seguridad portuaria, otros dos oficiales, pero no de seguridad portuaria, y un militar, fueron capturados cuando viajaban entre las localidades de El Arish y Rafá.

La milicia islamista Tawhid wal-Jihad, asentada en la península del Sinaí, ha reivindicado el secuestro y, según fuentes de seguridad, ha exigido, a cambio de la liberación de los rehenes, la excarcelación de varios de sus miembros.

Estos milicianos islamistas fueron condenados por el asesinato de cinco agentes de Policía y un civil durante una serie de ataques ejecutados entre junio y julio de 2011 contra la comisaría de Al Arish y la sede regional del Banco de Alejandría.