Musharraf se niega a fijar una fecha para su salida de la jefatura del Ejército

Actualizado 31/08/2007 2:01:42 CET

ISLAMABAD, 31 Ago. (EUROPA PRESS) -

El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, atraviesa uno de los momentos más delicados de su mandato a nivel político, presionado por la ex primera ministra Benazir Bhutto a abandonar la jefatura del Ejército para contar con su apoyo de cara a su reelección, y amenazado con el regreso a Pakistán del también ex primer ministro Nawaz Sharif, que ayer anunció que será el próximo 10 de septiembre.

Ayer, Bhutto anunció que, en el marco de las negociaciones que mantiene con Musharraf, el presidente había accedido a abandonar la jefatura del Ejército, pero no había fijado cuándo, aunque la ex primera ministra esperaba que fuera antes de las elecciones presidenciales previstas en septiembre.

Además, había dado de plazo hasta finales de este mes para cerrar el acuerdo, que contemplaría el apoyo del Partido del Pueblo de Pakistán (PPP) a la reelección de Musharraf a cambio de la retirada de los cargos que pesan contra ella y contra otros diputados y la autorización para poder concurrir a un tercer mandato como primera ministra en las próximas elecciones, algo actualmente prohibido por la legislación paquistaní, que sólo prevé dos mandatos.

El portavoz de Musharraf se apresuró ayer a aclarar que las palabras de Bhutto no son en ningún caso un ultimátum al presidente y que éste cree en el diálogo "en todas las cuestiones nacionales importantes" y "nunca ha trabajado bajo ninguna presión o ultimátum". Musharraf tomará "todas las decisiones sólo en el interés nacional en el momento adecuado y según la Constitución y la ley", añadió su portavoz, Rashid Qureshi.

Poco después, el ministro de Información, Mohamed Alí Durrani, dijo que "aún no hay una decisión tomada" pero aseguró que cuando Musharraf "haya decidido, lo anunciará". En todo caso, no negó que el presidente esté barajando el abandonar su cargo de jefe del Ejército. "Hemos hablado con el presidente de esta cuestión, incluso hablé con él hoy", afirmó, insistiendo en que Musharraf tomará su decisión "a la luz de la Constitución y la ley".

TRES OPCIONES PARA MUSHARRAF

Según informó ayer el diario 'The News', que cita a personas cercanas al presidente, éste está barajando tres opciones. La primera, abandonar de forma inmediata la dirección del Ejército antes de su reelección y nombrar a un nuevo jefe militar, que asumiría el cargo el 7 de octubre.

La segunda opción, sería anunciar su renuncia el 15 de noviembre, como contempla la Constitución, tras ser reelegido presidente por la Asamblea actual en la tercera semana de septiembre, y designar al mismo tiempo a su sucesor en el cargo. La última opción, según 'The News', sería nombrar a su sucesor al frente del Ejército el 7 de octubre y dejar el cargo entonces, acudiendo a su reelección como presidente sin uniforme tras esa fecha pero antes del 15 de octubre.

Desde el entorno de Musharraf se indicó al diario paquistaní que lo que se tiene claro es que la reelección del presidente "debería celebrarse lo antes posible en el periodo estipulado entre el 15 de septiembre y el 15 de octubre". En todo caso, recordó ayer Durrani, Musharraf puede continuar al frente del Estado hasta el 15 de diciembre según estipula la Constitución.

Según las fuentes consultadas por 'The News', para el presidente la mejor opción sería que en virtud del acuerdo que se prevé alcanzar con Bhutto --y que según dijo el miércoles un ministro está cerrado al 80%--, el partido de la ex primera ministra se abstuviera en la votación en el Parlamento para reelegir a Musharraf y no que sus diputados dimitieran antes de ello, como prevén hacer otros partidos de oposición.

En este sentido, las fuentes admitieron que Musharraf tiene opciones muy limitadas en estos momentos y está intentando sacar lo mejor de ellas y reconocieron que ya es "inevitable" que deba abandonar la jefatura del Ejército y su uniforme, como ha dicho en reiteradas ocasiones que es su deseo.

Bhutto ya ha dejado claro que su preferencia es que Musharraf dimita antes de su reelección y que lo deseable sería que la votación fuera llevada a cabo por una nueva Asamblea y no por el Parlamento actual, lo que hace presagiar unas negociaciones complicadas. Sin embargo, el ministro de Información aseguró ayer que las conversaciones con el PPP no están bloqueadas.

SHARIF REGRESARÁ EL 10 DE SEPTIEMBRE

Entretanto, a Musharraf se le planteó ayer un nuevo problema, que amenaza con afectar su reelección. El ex primer ministro Nawaz Sharif, al que el Tribunal Supremo autorizó la semana pasada a regresar a Pakistán, anunció ayer que lo hará el próximo 10 de septiembre, es decir, antes de que se vote en la Asamblea la reelección de Musharraf por otros cinco años.

En rueda de prensa en Londres, Sharif anunció ayer que pondrá fin a su exilio en Arabia Saudí y regresará a Pakistán para hacer frente a la "dictadura" del presidente. Sharif, que precisamente fue derrocado por Musharraf en un golpe de Estado militar el 12 de octubre de 1999, se vio obligado a partir hacia el exilio tras ser liberado en 2000.

Ayer, Musharraf había recordado al ex primer ministro que se comprometió en 2000 a no regresar a Pakistán en diez años en virtud a un acuerdo alcanzado a cambio de su puesta en libertad de prisión, y le había instado a que cumpliera con su palabra. Sharif debería "demostrar carácter y no violar el acuerdo", afirmó el presidente.

Sharif explicó ayer que regresará el 10 de septiembre a Islamabad y desde allí viajará hacia Lahore con el fin de "iniciar una lucha decisiva contra la dictadura". Asimismo, consideró que Musharraf debería dimitir tanto de la presidencia como de la jefatura del Ejército.

Por otra parte, consideró que sería "desafortunado" que Bhutto llegara a un acuerdo con Musharraf. "No estoy de acuerdo con la política actual de Bhutto de estrechar las manos con un dictador", afirmó, precisando que la líder del PPP "me había dado su palabra y se está retractando". "Si se llega a un acuerdo entre Benazir Bhutto y Musharraf, no servirá a la causa para restaurar la democracia en Pakistán", opinó.