Los niños de Siria se enfrentan a unos "meses duros" ante las últimas ofensivas militares

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Niños en una calle de la ciudad siria de Tabqa
UNICEF/ DELIL SOULEIMAN
Publicado 30/01/2018 15:19:46CET

El acceso a la población necesitada es fundamental porque "los niños no pueden pagar las consecuencias de las decisiones de los adultos"

MADRID, 30 Ene. (EUROPA PRESS) -

Las ofensivas militares de distintos actores sobre lugares como Afrin, Idlib o Ghuta Oriental hacen presagiar que los próximos seis meses van a ser "muy duros" para los niños de estas zonas de Siria, golpeados ya por los efectos de casi ocho años de conflicto y que en muchos casos tienen problemas para poder acceder a asistencia humanitaria, alerta el representante del Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) en este país, Fran Equiza.

La "ofensiva tremenda" lanzada por las fuerzas gubernamentales contra Idlib, provincia controlada por los rebeldes sirios y algunos grupos islamistas, no parece que vaya a acabar en los próximos seis meses, al igual que la que las fuerzas de Bashar al Assad están llevando a cabo sobre el enclave rebelde de Ghuta Oriental, próximo a Damasco, augura en una entrevista concedida a Europa Press.

También expresa sus dudas de que la operación del Ejército turco sobre el enclave kurdo de Afrin, en el noroeste de Siria, "no sea el principio de una ofensiva mayor en todo el norte" a tenor de las afirmaciones de las autoridades turcas. A esto se suma, precisa, las dificultades de acceso con la que los socios de UNICEF se topan en las zonas bajo control kurdo en el noreste.

"Todo esto anticipa un número importante de desplazamiento forzado, así como de muertos, mutilados y heridos" como ya se vio en su momento en Alepo o Raqqa, lamenta Equiza, de ahí el que en UNICEF esté preparándose para los distintos escenarios que pueden abrirse.

El reto, reconoce, es saber cuál será el "nivel de ofensiva", si es tan destructivo como lo fueron las llevadas a cabo sobre estas dos ciudades, o más lento y con menos destrucción, y también hacia dónde van a escapar los civiles afectados por las operaciones militares, si van a trasladarse a otras zonas bajo control rebelde, en el caso de Idlib, o si huirán hacia Turquía --algo improbable en el caso de Afrin-- o hacia zonas controladas por Damasco.

Así las cosas, "el gran drama, la gran dificultad y frustración con las que nos encontramos quienes trabajamos en esto es que el acceso humanitario en Siria es muy limitado", se lamenta el responsable de UNICEF. Para poder realizar su trabajo, las agencias humanitarias se topan a diario con "trabas burocráticas" pero también con los "intereses políticos" de las partes, algo que se repite en todas las zonas del país, independientemente de por quién estén controladas.

UNICEF PIDE ACCESO A TODOS LOS NIÑOS NECESITADOS

Por ello, reclama que se pueda "acceder y todos y cada uno de los niños en necesidad, para que podamos garantizar su supervivencia, su educación y su seguridad". "Los niños no pueden pagar las consecuencias de las decisiones de los adultos", defiende el responsable de UNICEF.

El problema, incide Equiza, no solo es que las organizaciones humanitarias no puedan llegar a quienes necesitan ayuda sino que "la gente no puede salir de las zonas asediadas y no hay alternativa para ellos", no pueden escapar de los bombardeos.

"La gente tiene derecho a escapar si les bombardean pero, si no se les permite, es ponerles en el matadero", sostiene el responsable de UNICEF, lamentando que en Siria el Derecho Internacional Humanitario y los Derechos Humanos son "papel mojado", como lo demuestran los ataques sistemáticos contra escuelas o centros de salud.

Frente a ello, Equiza defiende que UNICEF tiene que seguir siendo testigo y contando lo que pasa para que "el mundo sepa que hay niños que están muriendo cada día por la acción de las partes, hay niños que están siendo reclutados cada día por todas las partes, el agua se ha utilizado como arma de guerra y niños que pueden fallecer por malnutrición porque no tenemos acceso a ellos".

En cuanto a los ciudadanos de a pie que se preguntan que pueden hacer, aunque "políticamente es poco", pueden contribuir con fondos. "Necesitamos dinero porque sin dinero aunque tengamos acceso no podemos llevar a cabo nuestro trabajo" como ha ocurrido este invierno, en el que la falta de fondos ha impedido repartir kits para combatir el frío a 150.000 niños dentro de Siria, subraya Equiza.

"NO HAY QUE OLVIDARSE DE SIRIA"

El responsable de UNICEF en Siria insiste en que "no hay que olvidarse de Siria", más ahora que las cosas parecen estar avanzando y cada vez más niños están en mejores condiciones. "Si hemos estado apoyando a los niños de Siria cuando han pasado por lo peor, yo creo que tenemos la oportunidad y casi el deber moral de apoyarles cuando empiezan a florecer. Les hemos ayudado a sobrevivir, ahora tenemos que ayudarles a florecer", defiende.

Para que esto sea posible hay varios retos que afrontar, empezando por la falta de seguridad por los enfrentamientos y bombardeos --"las bombas no entienden de civiles"-- pero también por la presencia de minas en ciudades como Raqqa, donde las familias se empeñan en regresar a sus casas pese a que no es seguro y donde hay víctimas con frecuencia.

Asimismo, los niños también tienen problemas para acceder a agua potable, a atención médica o a alimentación adecuada, siendo especialmente preocupante en este sentido la situación en Ghuta Oriental, donde desde hace ocho semanas no han podido volver las organizaciones humanitarias. Según cuenta Equiza, cuando estuvieron allí vieron a numerosos niños desnutridos.

Y a medio y largo plazo, agrega, la clave está en la educación. Los niños tienen que poder volver a la escuela y recuperar el tiempo perdido --algunos llevan desde 2011 sin ir a clase--, porque existe el peligro de que "los niños y las niñas acaben siendo secuestrados en sus ideas por la cultura de los mayores de que hay que hacer división".

Según explica Equiza, se está constatando un elevado nivel de violencia entre los niños que vuelven a las clases, tanto hacia sus compañeros como hacia los profesores, por la experiencia vivida. Pero pese a todo, se muestra confiado en que es posible "reconstruir el tejido social en Siria", entre otras cosas por la "resiliencia" de la gente y porque antes de la guerra "la convivencia era normal".