El nuevo jefe de la fuerza militar de la UE pedirá refuerzos si es necesario en Bosnia

 

El nuevo jefe de la fuerza militar de la UE pedirá refuerzos si es necesario en Bosnia

Publicado 28/03/2017 19:10:42CET

BRUSELAS, 28 Mar. (EUROPA PRESS) -

El nuevo comandante de la fuerza militar de la UE en Bosnia y Herzegovina EUFOR Althea, general austriaco Anton Walder, ha asegurado este martes que no dudará en pedir refuerzos si es necesario para apuntalar las tareas de la misión de garantizar un entorno de seguridad y consolidar las capacidades de las fuerzas bosnias.

"El mandato ejecutivo nos permite refuerzos significativos de la fuerza en plazo breve y no dudaré de pedir estas fuerzas de reservar si son necesarias. Garantizo a la población, la población y las organizaciones internacionales que EUFOR seguirá siendo un socio fiable, flexible y servicial", ha dicho el general Waldner en la ceremonia de cambio de mando, este martes en el cuartel general de Butmir, en Sarajevo, ha informado la misión en un comunicado.

Walder, que ha relevado al general Friedrich Schrötter al frente del mando de la fuerza europea, ha recalcado que las tareas de la misión siguen siendo las mismas, es decir, consolidar las capacidades de las fuerzas bosnias y contribuir a garantizar un entorno de seguridad en el país.

PREOCUPACIÓN POR LA INJERENCIA DE RUSIA

Por su parte, el nuevo comandante de la operación europea, general británico James Everard, que ha sustituido al también británico Adrian Bradshaw, ha defendido que ha habido "progresos reales" desde 2004 en Bosnia y Herzegovina pero "hoy se viven momentos inciertos", entre otros por las injerencias externas en los Balcanes, en clara alusión a Rusia.

"Las influencias externas en la región de los Balcanes occidentales y en Bosnia y Herzegovina, tiene el potencial de lastrar el progreso. Frente a estos desafíos, es esencial que perseveremos juntos y demostremos un compromiso conjunto con un enfoque persistentemente metódico y un progreso constante", ha explicado Everard.

La UE desplegó una misión militar en Bosnia y Herzegovina en diciembre de 2004, nueve años después de que concluyera la guerra en 1992 que dejó más de 100.000 muertos, con un nivel de efectivos algo inferior a los 7.000 soldados pero próximo al que mantenía la OTAN en el país.

La misión europea redujo sus efectivos en Bosnia en 2007 a unos 1.600 efectivos por la mejora de la seguridad sobre el terreno y se volvieron a reducir hasta los aproximadamente 600 actuales en 2012, aunque cuenta con una fuerza de reserva fuera del país, capaz de desplegarse a corto plazo si es necesario.

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