El número de presos en Irak se duplica desde el pasado febrero, tras el refuerzo de tropas de EEUU

 

El número de presos en Irak se duplica desde el pasado febrero, tras el refuerzo de tropas de EEUU

Actualizado 25/08/2007 16:52:11 CET

WASHINGTON, 25 Ago. (EUROPA PRESS) -

El número de personas detenidas bajo supervisión de soldados de la coalición dirigida por el contingente estadounidense en Irak incrementó en un 50 por ciento desde el pasado febrero, cuando Washington aprobó un refuerzo de efectivos de alrededor de 30.000 soldados en el marco de una estrategia para pacificar Bagdad, informa el diario estadounidense 'New York Times'. Mientras, organizaciones como Human Rights Watch advierte de los abusos que se cometen en las cárceles en Irak, especialmente en las dirigidas por iraquíes.

De media, los detenidos suelen permanecer encarcelados un año, según fuentes oficiales. En lo que va de año, han sido liberados 3.334 presos, aunque fuentes oficiales militares iraquíes aseguran que el crecimiento de la comunidad reclusa no está desbordando las capacidades de internamiento del sistema penitenciario del país.

Desde febrero, la población de reclusos ha pasado de los 16.000 detenidos en febrero a cerca de 24.500 que albergan las cárceles iraquíes, según estadísticas que barajan las autoridades militares norteamericanas en Irak.

Según fuentes castrenses, el aumento se debe a que en la actualidad, gracias al refuerzo de soldados, el Ejército estadounidense opera en más zonas que antes no patrullaba, así como por el hecho de que, también más soldados iraquíes, se están sumando a la cooperación con el Ejército.

Cerca del 85 por ciento de los detenidos, según el diario que cita fuentes del Ejército, permanecen custodiados por suníes, mientras que el resto de detenidos lo estarían por chiíes. Entre los detenidos suníes, 1.800 aseguran ser aliados de Al Qaeda en Mesopotamia, una organización extremistas iraquí dirigida, según las agencias de Inteligencia estadounidenses, desde el extranjero. Otros 6.000 detenidos se declaran 'takfiris', musulmanes extremistas que ven a los chiíes, entre otros, como herejes.

Sin embargo, fuentes militares advirtieron de que "la gran mayoría (de la comunidad de reclusos) no están movidos ni por la Yihad (guerra santa) ni por el odio a la coalición o al Gobierno iraquí", sino que más bien, en término generales y en su mayoría, "lo hacen por dinero", explicó el capitán de la Marina, John Fleming, y actual portavoz de las fuerzas multinacionales para asuntos relacionados con los detenidos.

A su juicio, la mayoría de las personas detenidas están siendo pagadas por líderes de la insurgencia. "Su principal motivación es económica. Son hombres descontentos porque no tienen trabajo", reconoció Fleming. "La comunidad de reclusos es en su mayoría iliterata y sin empleo. Los extremistas han tenido mucho éxito al extender su ideología a iraquíes, económicamente dependientes, con escasa o nada de formación educativa", añadió.

CÁRCELES, CALDO DE CULTIVO

No obstante, advirtió de que los centros de detención, son en sí, un espacio caldo de cultivo para la extender la insurgencia y como espacio de formación para aquellos que, una vez sean liberados, deseen unirse a la insurgencia, atacando tanto a soldados estadounidenses como iraquíes.

Por este motivo, el objetivo en las cárceles es, dijo, separar a "los peores de los peores" adultos detenidos de otros, a fin de aislar los elementos más extremistas y aquellas personas capaces de influenciar en otros detenidos para sumarse a la insurgencia. De hecho, uno de los objetivos actuales es establecer una factoría de ladrillos y otra textil para que los presos adultos puedan trabajar, explicó Fleming.

Según estadísticas de la Fuerza Operativa número 134, la unidad militar estadounidense encargada de las operación de arresto en Irak, entre los reclusos hay 280 extranjeros, de los cuáles, 55 ha sido identificados como egipcios, 53 sirios, 37 saudíes, 28 jordanos y 24 sudaneses, si bien las autoridades reconocen la dificultad para verificar su identidad, dado que muchos presentan documentos de identidad falsificados.

Alrededor de 800 menores y adolescentes permanecen detenidos en centros de internamiento estadounidenses. Según el Ejército, los insurgentes utilizan a estos menores para colocar bombas de carretera o para tareas de vigilancia, al asumir, dicen, que por su condición de menor pasarán inadvertidos ante las fuerzas militares estadounidenses e iraquíes.

Por su parte, el secretario de prensa del Pentágono, Geoff Morrell, a su regreso de una visita de siete días a Irak donde comprobó in situ la situación en varios centros de detención, explicó ayer que una casa reformada en escuela y habilitada con seis habitaciones está ya operativa para impartir clases a los menores y adolescentes presos.

Después de que Bush ordenó aumentar el contingente militar en Irak el pasado febrero, se barajaron de forma paralela planes para aumentar el número de agentes o alcaides en los centros de detención, así como para construir más espacios destinados a albergar a la comunidad reclusa. En este sentido, la Fuerza Operativa número 134 está ampliando la superficie de las instalaciones carcelarias en Camp Bucca, en el sur de Irak, así como las de Camp Cropper, cerca de Bagdad, con la ayuda de ingenieros del Ejército.

ABUSOS A PRESOS

Por su parte, John Sifton, investigador de la organización pro Derechos Humanos Human Rights Watch, aseguró que existen escasas cifras fiables en cuanto al número de detenidos real en Irak, ya que el Ejército estadounidense no proporciona los datos de los detenidos por el Gobierno iraquí, y arremetió contra los abusos que reclusos denuncian en el interior de las cárceles.

"Las denuncias por abuso son mucho peores en los centros iraquíes que entre aquellos detenidos y que permanecen bajo custodia norteamericana", subrayó. "Es difícil conocer la población de reclusos a cargo de las autoridades de Irak, ya que hay sistemas de detención iraquíes tanto oficial como no oficiales", agregó.

Asimismo, explicó que las organizaciones de Derechos Humanos en su conjunto están muy alarmadas y preocupadas "por el incremento del 50 por ciento de detenidos porque significa que un 50 por ciento más de personas corren el riesgo de haber sido arbitrariamente detenidas o, peor aún, que hayan sido transferidas a agentes iraquíes que pueden torturarles".

El centro de detención más notorio por las violaciones a los Derechos Humanos de los presos encarcelados es quizá el de Abu Ghraib, que a raíz de un escándalo sobre dichos abusos cometidos por marines estadounidenses a dejado de ser gestionado por las autoridades militares estadounidenses. Las fotografías distribuidas que mostraron un trato, cuando menos vejatorio, a varios de los reclusos, dieron la vuelta al mundo y pusieron entre dicho la reputación de Estados Unidos y de sus soldados en una parte del mundo que tratan de democratizar.

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