Obama no tiene previsto participar en la Cumbre del G-20 pero no se descartan encuentros con los mandatarios

Actualizado 07/11/2008 20:03:52 CET

NUEVA YORK, 7 Nov. (del corresponsal de EUROPA PRESS, Emilio López Romero) -

El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, ha declinado una invitación del mandatario saliente, George W. Bush, para participar en la Cumbre del G-20 que se celebrará la próxima semana en Washington para reformar la arquitectura financiera internacional y prevenir la aparición de nuevas crisis como la actual, aunque no se descarta que mantenga encuentros informales con algunos de los mandatarios que asistirán a la cita.

Varios medios estadounidenses informan este viernes de que Obama no estará presente en la cita del G-20 e incluso adelantan que el presidente electo tampoco hará anuncios sobre su futuro equipo económico hasta dentro de varios días para evitar interferir con la cumbre que se celebrará el 15 de noviembre. Por su parte, el portavoz adjunto de la Casa Blanca, Tonny Fratto, ha asegurado que no está previsto que Obama participe en las reuniones con los líderes mundiales.

Obama está reunido a esta hora en Chicago con sus principales asesores económicos para seguir preparando las primeras medidas de choque que adoptará para hacer frente a la grave crisis que atraviesa el país, el mismo día en que se han conocido los nuevos datos de paro de octubre, que sitúan la tasa de desempleo en la más alta desde hace 14 años, y antes de la primera rueda de prensa que ofrecerá desde que ganó las elecciones el pasado 4 de noviembre.

El equipo económico está formado por una veintena de asesores, entre los que se encuentran el presidente de Google, Eric E. Schmidt, el multimillonario Warren Buffett, el alcalde de Los Angeles, Antonio R. Villaraigosa o la gobernadora de Michigan, Jennifer Granholm.

También participan Lawrence Summers, secretario del Tesoro de Bill Clinton, y el ex presidente de la Reserva Federal Paul Volcker, nombres que aparecen en todas las quinielas para reemplazar a Henry Paulson el 20 de enero.

La reunión comenzó poco después de que se conocieran nuevos datos del Departamento de Trabajo que vienen a confirmar la gravedad de la crisis. Sólo en el último mes se destruyeron 240.000 puestos de trabajo y la tasa de desempleo se sitúa ya en el 6,5%, unos niveles que no se conocían desde hace catorce años. En total, en lo que va de año se han perdido 1,2 millones de empleos, y más de la mitad fueron en los últimos tres meses.

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