Olmert admite a la Comisión Winograd que el Ejército se "decepcionó a sí mismo" durante la guerra en Líbano

Actualizado 10/05/2007 23:14:41 CET

JERUSALÉN, 10 May. (EUROPA PRESS) -

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, reconoció hoy ante la comisión parlamentaria Winograd --nombrada por el Ejecutivo para evaluar los errores cometidos durante la Segunda Guerra en Líbano y cuyo informe reveló la mala gestión del Gobierno en la misma-- que las Fuerzas Armadas hebreas "se decepcionaron a sí mismas seriamente", según la transcripción parcial de su testimonio, publicado hoy por la comisión de la Knesset.

Además de las declaraciones de Olmert, fueron hechas públicas, también de forma parcial, las del ministro de Defensa, Amir Peretz, y del entonces jefe de Estado Mayor del Ejército Dan Halutz, cuya gestión durante la contienda también fue duramente criticada por la comisión.

En su comparecencia, Olmert insistió en que "desde que tomó posesión como primer ministro, siempre" se "centró en una cosa: el norte" y pidió que se diferencie a los soldados de la cúpula de mando del Ejército, tras incidir en que "los soldados de combate estuvieron excelentes", informa el rotativo 'Harretz'.

Por otra parte, el primer ministro subrayó su convicción de que la estrategia seguida para lidiar con la amenaza que representaba la milicia chií libanesa Hezbolá no podía basarse en concepciones del pasado, sino más bien sobre una metodología combinada que produjera resultados en el terreno de batalla e incidió en que la titular de Exteriores, Tzipi Livni --una de las voces que ha pedido la dimisión de Olmert--, participó en todas las reuniones diplomáticas importantes durante la contienda. "No hubo ninguna decisión que se tomara sin la participación de la ministra de Exteriores", insistió.

Respecto a la preparación de las tropas, Olmert aseguró que Halutz, antes de embarcarse Israel en la guerra, le aseguró que el Ejército estaba preparado para hacer frente a Hezbolá y que todos los planes operativos estaban listos y aprobados.

"Le dije varias veces al jefe de Estado Mayor y también a otros comandantes que no veían la imagen completa", explicó Olmert, quien no obstante reconoció que "ése no era su trabajo". "Su trabajo es llevar a cabo la misión de la mejor manera y con más eficacia en términos de menor coste humano y de la mejor manera para Israel", agregó, subrayando que, por el contrario, "la imagen completa de todos los aspectos, todas las complejidades acerca de relaciones y sensibilidades, todas ésas cosas son responsabilidad de la estructura (política)".

Respecto al bombardeo israelí contra Kfar Kana, donde decenas de civiles perecieron, Olmert admitió que fue un punto de inflexión en la guerra. "El hecho es que si Kana no hubiera ocurrido, hay una buena razón para creer que habríamos estado en una buena posición para completar el proceso" en su lucha contra Hezbolá, explicó.

"Asumo que evidentemente cometí errores", reconoció Olmert, si bien insistió en que durante la toma de decisiones el Ejecutivo actuó "responsablemente" y "muy razonablemente".

PERETZ

Después de que hace dos semanas, un informe parcial de la comisión Winograd criticara al ministro de Defensa, el laborista Amir Peretz de no haber estado al tanto del estado real en que se encontraban las Fuerzas Armadas antes de la guerra, éste reconoció su falta de conocimiento respecto al insuficiente entrenamiento al que fueron sometidas las tropas, aunque insistió en que el Ejército tampoco le informó de su falta de preparación para la guerra.

Además, aseguró que instruyó a Halutz --durante la contienda bélica-- para presentar planes militares alternativos y no sólo contar con la estrategia oficial de las Fuerzas Armadas. "Decidí e instruí al jefe de Estado Mayor --hasta donde yo sé-- que era muy importante que la postura de las Fuerzas Armadas fuera presentada por el jefe de Estado", destacó.

HALUTZ

El que fuera máximo jefe militar del Ejército durante la guerra en Líbano reconoció hoy ante la comisión de la Knesset que "sin duda" el mayor "fracaso" o "falta de logro" del Ejército fue no poder poner fin a la guerra mucho antes, la cual duró 34 días.

Asimismo, admitió que "dada la información y los medios" a su disposición, Israel "pudo haber logrado mucho más" con una mayor "determinación" siguiendo, dijo, "tres parámetros: determinación, iniciativa y responsabilidad" y, en este sentido, criticó la política de contención que el Ejecutivo aplicó contra Hezbolá, estrategia que comprobó ser errónea cuando era comandante de la Fuerza Aérea.

Por otra parte, Halutz difirió de Olmert al entender que el "modus operandi en el Estado de Israel" ha sido que el Ejército determine el "objetivo estratégico" a seguir, aunque no sea "parte del trabajo" de las Fuerzas Armadas.

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