La ONU advierte de que la violencia que han experimentado los rohingya es "mucho peor" de lo que se esperaba

Niños buscando entre sus viviendas quemadas en Rajine, Birmania
SOE ZEYA TUN / REUTERS
Publicado 28/02/2017 3:14:07CET

MADRID, 28 Feb. (EUROPA PRESS) -

La relatora especial de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Yanghee Lee, ha advertido este lunes de que la violencia que han experimentado los miembros de la minoría rohingya es "mucho peor" de lo que se había especulado hasta el momento, como ha podido constatar tras una visita de cuatro días a varias zonas de Bangladesh.

Tras cuatro meses de operativos en el estado de Rajine, en los que tanto Naciones Unidas como diferentes ONG han denunciado que se podrían haber producido crímenes contra la Humanidad y una posible limpieza étnica, el Ejército de Birmania anunció a mediados de febrero el fin de sus labores en la zona.

Estos operativos fueron lanzados después de que nueve policías murieran en ataques contra puestos de seguridad cerca de la frontera con Bangladesh el 9 de octubre. Desde entonces, cerca de 70.000 rohigyas han estado huyendo al país vecino, Bangladesh.

Lee, que ha venido denunciando durante los últimos meses la situación en la que se encuentra la minoría musulmana rohingya en Birmania, ha asegurado tras entrevistar a algunos de los rohingya que tuvieron que escapar de Birmania que "la magnitud de la violencia que estas familias han experimentado es mucho más extensa" de lo que había especulado en un principio.

En un comunicado, Lee ha indicado que ha podido constatar las "acusaciones de horribles ataques" contra esta minoría que van de tiroteos indiscriminados a quemas de viviendas con gente dentro, incluso niños, pasando por degollamientos, violaciones en grupo y otro tipo de violencia sexual.

A principios de mes, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos publicó un informe preliminar, basado en entrevistas con algunas de las personas que habían huido de Birmania, en el que ya denunciaba violaciones, asesinatos, agresiones, desapariciones y otras violaciones de Derechos Humanos.

No obstante, además de las presuntas violaciones cometidas durante el contexto de las operaciones de seguridad que se llevaron a cabo tras los ataques del 9 de octubre, Lee ha subrayado que a día de hoy, el Gobierno parece haber tomado y seguir tomando medidas discriminatorias contra los rohingya.

"Pido al Gobierno de Birmania que cese inmediatamente su discriminación a la que la comunidad rohingya se enfrenta y que actúe ahora para evitar cualquier tipo de violación grave de derechos y lleve a cabo investigaciones rápidas, íntegras, independientes e imparciales contra aquellas violaciones que han tenido lugar", ha señalado Lee.

"Se lo debemos a esos con los que me he reunido y a sus correligionarios, les debemos que hagamos todo lo que esté en nuestra mano para asegurar las investigaciones y para dar al pueblo rohingya una razón para volver a tener esperanzas", ha agregado.

Durante su misión en Bangladesh, la relatora de la ONU ha visitado la capital, Dacca, así como la ciudad de Cox's Bazar, ubicada muy próxima a la frontera con Birmania y con una gran comunidad rohingya asentada en la zona.

Lee, que recientemente advirtió de que presionará para que la ONU abra una investigación en torno a esta situación, presentará su informe completo ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU el próximo 13 de marzo.

LA MINORÍA MÁS PERSEGUIDA

El Gobierno de Birmania anunció la semana pasada la llegada de un barco procedente de Malasia cargado de ayuda humanitaria destinada a la ciudad de Maungtaw, la más afectada del estado de Rajine por los operativos llevados a cabo por el Ejército que han dejado al estado sin acceso a suministro humanitario durante cuatro meses.

La rohingya es una de las minorías más perseguidas del mundo. Desde 1978, los rohingya han ido llegando a Bangladesh en varias oleadas, huyendo de la represión en su Birmania natal.

Según el departamento de la Comisaría de Repatriación de Refugiados Rohingya (CRRR), cerca de 250.000 rohingya entraron en Bangladesh en 1978 huyendo de la 'Operación Dragón' llevada a cabo por el Gobierno birmano, una operación cuyo objetivo era evaluar la situación de los habitantes en zonas fronterizas y tomar medidas contra los extranjeros que habían entrado de forma ilegal en el país.

Esta operación acabó con la expulsión y detención masiva de rohingya, a los que no se consideraban ciudadanos. Entre 1991 y 1992 la ola fue similar: otros 250.000 musulmanes entraron a Bangladesh a través de las fronteras de Cox's Bazar y Bandarban, donde el Gobierno levantó 21 campamentos temporales para ellos.

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