La ONU denuncia que las fuerzas burundesas siguen matando, secuestrando y torturando a oponentes

El presidente de Burundi, Pierre Nkurunziza
EVRARD NGENDAKUMANA/REUTERS
Publicado 15/06/2017 14:09:38CET

GINEBRA, 15 Jun. (Reuters/EP) -

Las fuerzas de seguridad burundesas y la milicia aliada siguen secuestrando, torturando y asesinando a personas con casi total impunidad, han denunciado este jueves los investigadores de la ONU, una acusación que ha desmentido firmemente el Gobierno.

Burundi, país miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, no ha respondido a las cartas enviadas al ministro de Exteriores y por tanto no han tenido acceso al país africano donde los abusos "son raramente perseguidos", han señalado.

El embajador de Burundi ante la ONU, Rénovat Tabu, ha dicho que las alegaciones son "parciales y tendenciosas" y que los investigadores están ignorando los esfuerzos del Gobierno para restaurar la paz y la seguridad.

Burundi se vio sumido en el caos en abril de 2015 cuando el presidente del país, Pierre Nkurunziza, anunció que planeaba optar a un tercer mandato, algo que la oposición consideró inconstitucional y que violaba el acuerdo de paz que puso fin a la guerra civil en 2005. Finalmente, el Constitucional le dio la razón y Nkurunziza fue reelegido, pero algunos de sus detractores se alzaron en armas contra él.

Más de 700 personas han muerto desde entonces, mientras que se estima que unas 400.000 han huido a los países vecinos, según datos de la Comisión Nacional para los Derechos Humanos.

La comisión de investigación de la ONU, establecida por el Consejo de Derechos Humanos el pasado septiembre, ha recabado 470 testimonios sobre violaciones cometidas desde 2015 que reflejan "un miedo profundo y generalizado" entre los exiliados, ha indicado su presidente, Fatsah Ouguergouz.

"Nos sorprendió la naturaleza particularmente cruel y brutal de las violaciones que nos han descrito", ha explicado ante el Consejo de Derechos Humanos.

"Varias víctimas, normalmente jóvenes miembros de partidos de la oposición (...) o personas acusadas de apoyar o pertenecer a grupos armados o tener armas de fuego, nos han descrito la tortura sistemática y el trato particularmente cruel e inhumano por miembros del Servicio Nacional de Inteligencia y la Policía, a veces asistidos por Imbonerakure", ha añadido, en referencia a una milicia juvenil aliada al Gobierno.

Los burundeses han denunciado "el uso, durante la sesiones de tortura, de palos, culatas de fusiles, bayonetas, barras de hierro, cadenas metálicas y cables eléctricos con el resultado de que a algunas víctimas les rompieron huesos y otras víctimas perdieron la consciencia".

También han contado que a algunos se les inyectó "productos no identificados", a otros les arrancaron las uñas o fueron objeto de quemaduras, además de "muchos abusos en los órganos genitales masculinos", ha agregado.

Los abusos se han cometido "de una forma más clandestina pero igualmente brutal" desde finales de 2016, según Ouguergouz. Tras las desapariciones, se han encontrado cuerpos en ríos, "las víctimas tienen los brazos atados en la espalda y a veces sus cuerpos tienen piedras atadas para hacer que se hundan".

Por su parte, John Fisher, de la organización Human Rights Watch, ha denunciado que Burundi está "en desacato" con el Consejo. "El sistema nacional de justicia está fuertemente influenciado por el partido gobernante y ha sido incapaz de ofrecer una justicia creíble para estos crímenes", ha sostenido en el mismo foro.

"Esta impunidad envía un mensaje claro a la Imbonerakure. Saben que pueden matar, violar e intimidad a los ciudadanos y salir indemnes de ello", ha lamentado Fisher.

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