Los inmigrantes impulsan las economías de sus propios países y de los ajenos, según una conferencia de la ONU

Actualizado 01/07/2006 1:24:40 CET

ROMA, 30 Jun. (EP/AP) -

Una conferencia de la ONU sobre inmigración concluyó hoy que los inmigrantes impulsan las economías de los países propios y de los ajenos, e instó a dejar de considerarlos una carga y a aprovechar los beneficios que aportan.

"La migración no se va a detener. Existen muchas buenas medidas que pueden adoptarse para aprovechar este fenómeno", manifestó la directora de la División de Población de la ONU, Hania Zlotnik.

La conferencia, que se celebró esta semana en Turín (norte de Italia), congregó a 300 expertos y delegados nacionales para analizar las políticas de migración y preparar el encuentro de alto nivel sobre migración y desarrollo que tendrá lugar en septiembre en la Asamblea General de la ONU en Nueva York.

"La migración internacional, si es manejada de forma apropiada, puede ser una fuente importante de desarrollo para los países de origen y destino de los inmigrantes", declaró Zlotnik a The Associated Press en una entrevista telefónica desde Turín.

El número de los migrantes internacionales ascendió a 191 millones en 2005, y superó los 175 millones registrados en 2000. Alrededor del 60% vive en el mundo desarrollado.

Altos responsables de la ONU aseguran que con este llamamiento no buscan presionar a los países ricos para que acepten más personas, sino que intentan esclarecer conceptos equivocados sobre la inmigración y destacar sus ventajas.

"Sabemos que la decisión de admitir a alguien es una decisión soberana y cada nación debe decidir si la migración es más o menos deseable", precisó Zlotnik.

Los inmigrantes en los países desarrollados llenan un creciente vacío laboral que es causado por la reducción en la tasa de natalidad. Sin la entrada de trabajadores, la fuerza laboral del mundo desarrollado caería un 22%, según los documentos preparados para la conferencia.

Al mismo tiempo, las economías de las naciones en vías de desarrollo se benefician de las remesas (el dinero que envían los trabajadores inmigrantes), una cifra calculada en 173.000 millones de dólares en 2005.

Aunque la 'fuga de cerebros' hacia los países más ricos puede tener un impacto negativo en los países de origen, éste es compensado más tarde con el regreso de los inmigrantes o con las inversiones que hacen éstos en sus países para establecer negocios.

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