La ONU, preocupada por la transformación de la insurrección en Kasai en un "conflicto étnico"

Refugiados congoleños procedentes de Kasai llegan a Angola
PUMLA RULASHE/ACNUR
  
Actualizado: miércoles, 7 junio 2017 13:58

El máximo responsable en DDHH en el país denuncia la "cultura de impunidad" que impera en RDC

Acusa a las fuerzas de seguridad de "violencia desproporcionada" y a Kamuina Nsapu de usar a menores en sus filas

MADRID, 7 Jun. (EUROPA PRESS) -

El conflicto en la región de Kasai, en el sur de República Democrática del Congo (RDC), comenzó siendo de carácter local, pasó a tener un carácter político y ahora se está convirtiendo en un conflicto de tipo étnico, ha alertado el representante del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y director de la Oficina Conjunta de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en el país, José María Aranaz, expresando su preocupación por esta evolución.

Según ha explicado en una entrevista a Europa Press, el conflicto en esta zona de RDC tiene sus raíces en el cambio en las licencias de explotación de diamantes hace tres años a empresas mixtas chino-congoleñas que "dejan menos beneficios a los habitantes locales" y viene impulsado tras el rechazo en abril de 2016 por parte del Gobierno a reconocer a Jean-Pierre Mpandi como jefe tradicional, entre otras cosas porque no se le considera cercano al Ejecutivo.

Mpandi, cuyo nombre como líder tradicional era Kamuina Nsapu, murió en un enfrentamiento con la Policía en agosto, tras haber prometido crear una milicia. A raíz de su muerte, sus seguidores "armados con arcos y flechas y armas de fabricación local" iniciaron una "insurrección" contra los "símbolos del Estado", principalmente las fuerzas de seguridad y los representantes locales del Gobierno, ha precisado.

UNHCR/Pumia Rulashe

Dicha insurrección arrancó en Kasai Central pero pronto se extendió a Kasai Oriental y actualmente afecta ya a cinco provincias y amenaza con extenderse al norte de Katanga, es decir, "se pasa de un conflicto muy focalizado a nivel local a un conflicto que puede llegar a aún más provincias".

"Ahora lo que estamos viendo es una transformación en una dinámica nueva y mucho más preocupante que es la dimensión étnica", ha subrayado Aranaz, que ha precisado que su oficina ha recibido información de que "se han distribuido armas a hombres de negocios y jefes locales de las etnias pende y tchokwe en las zonas donde son mayoría para que se enfrenten a población de etnia luba que perciben que son simpatizantes de Kamuina Nsapu y no necesariamente milicianos".

"La transformación de un conflicto territorial a un conflicto político y de un conflicto político a uno étnico es una preocupación mayor" así como "la proliferación de milicias étnicas de los pendes y los tchokwes que actúan como grupos 'proxies' del Ejército, como ya había ocurrido en el pasado", ha subrayado.

Otro factor que está siendo clave, según el responsable de la ONU, es el hecho de que la zona de los Kasais ha sido tradicionalmente un bastión de la oposición en RDC y cuyo último gran líder a nivel nacional era el difundo Etienne Tshisekedi, histórico opositor fallecido este año.

Además, la población local se siente desfavorecida y excluida del proceso político, de ahí el que entre las reivindicaciones de Kamuina Nsapu esté cada vez más el exigir el respeto de la Constitución, dado que el mandato del presidente del país, Joseph Kabila, expiró en diciembre pasado y tiene vetado el poder optar a un tercero, pese a lo cual no ha abandonado aún la Presidencia.

VIOLENCIA DESPROPORCIONADA

Frente a esta insurgencia, el Gobierno ha respondido con una "violencia desproporcionada", según Aranaz. Ante la incapacidad de la Policía para contener la insurrección, que de hecho cuenta con numerosos antiguos policías en sus filas, Kabila envió al Ejército y ha puesto al frente de las operaciones contra Kamuina Nsapu a oficiales que estuvieron destinados en el este del país, donde "se cometieron violaciones muy graves de los Derechos Humanos".

"Estamos preocupados porque vemos cosas que ya pasaron en el este de RDC y hemos denunciado un uso excesivo de la fuerza en zonas de población civil", ha añadido, precisando que se estima que ha habido entre 500 y 1.000 civiles muertos desde que comenzó el conflicto. "Se trata de una auténtica barbaridad que no puede quedar impune", ha defendido el responsable de la ONU.

"El riesgo es que los juicios que se puedan realizar a nivel local solo sirvan para calmar la presión pero que los auténticos responsables a todos los niveles no se enfrenten a la justicia, de ahí el que estemos ante una verdadera prueba de fuego para la independencia de la Justicia congoleña", ha sostenido.

UNHCR/Pumia Rulashe

"La comunidad internacional tiene que demostrar su compromiso y su preocupación por la situación en el país y demostrar que los crímenes que se han cometido en los Kasais no quedan impunes", ha reclamado Aranaz, subrayando que "esto es un test tanto para las autoridades congoleñas como para la comunidad internacional".

Sin embargo, "parte del problema es que las autoridades congoleñas desde el principio han intentado obstruir las misiones de Derechos Humanos y de tropas de la ONU" a la región y ha habido un "intento deliberado de obstruir los procesos de verificación". "El tiempo va pasando y es malo para preservar las pruebas y evidencias", ha lamentado.

Pese a ello, su oficina ha conseguido documentar desde el pasado verano la existencia de 42 fosas comunes si bien no pueden decir si son obra de las fuerzas congoleñas o de Kamuina Nsapu. "Por eso, lo que hay que hacer es abrirlas, investigarlas y hacer una autopsia" para determinar quién está detrás, ha sostenido.

En todo caso, Aranaz ha dejado claro que en el conflicto en Kasai, "ninguna de las dos partes está libre de responsabilidad" puesto que se ha documentado que Kamuina Nsapu ha movilizado y usado a menores bajo los efectos de las drogas para realizar operaciones violentas. "Esto es un crimen de guerra que debe ser juzgado", ha reclamado.

En general, ha explicado, Kamuina Nsapu no ataca a la población civil, aunque sí ha atacado escuelas e iglesias, pero su principal objetivo son los "símbolos del Estado" incluidos los miembros de las fuerzas de seguridad y los "servidores locales del Estado" así como "los jefes tradicionales que se niegan a unirse" a ellos.

CRISIS HUMANITARIA

Aranaz ha puesto el acento también en la "crisis humanitaria gordísima" que la violencia en los Kasais ha ocasionado, con más de 1,3 millones de desplazados internos y unos 30.000 refugiados en la vecina Angola, donde existe el temor a que el conflicto pueda extenderse.

En este sentido, se ha referido al hecho de que una de las teorías que hay en torno a este conflicto es que habría sido provocado por el Gobierno, para dificultar la elaboración del censo electoral de cara a las elecciones. "¿Cómo hacer un registro de votantes con 1,3 millones de desplazados y cuándo las oficinas electorales han sido declaradas objetivos legítimos por Kamuina Nsapu?", se ha preguntado.

"Los crímenes que se están cometiendo en los Kasais son los más graves que se han registrado en RDC en los últimos tres años y hay un riesgo de que o se reacciona rápido o quedan impunes" ya que, ha lamentado el responsable de la ONU, "uno de los más graves problemas en este país es la cultura de impunidad que sirve para perpetuar los conflictos". "En RDC nunca se cierran los conflictos, se quedan durmientes hasta la siguiente vez", ha resaltado.

UNHCR/Pumia Rulashe