Óscar Naranjo, vicepresidente de Colombia: "La premisa de la paz es la dignidad y es irreversible"

Juan Manuel Santos y Óscar Naranjo
FREDY BUILES/REUTERS - Archivo
Publicado 16/03/2018 12:01:28CET

MADRID, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -

La dignidad hacia el adversario, la memoria de las víctimas, la seguridad jurídica y el reconocimiento de la existencia de un conflicto armado histórico han sido las claves, a juicio del vicepresidente de Colombia, Óscar Adolfo Naranjo Trujillo, del éxito inicial del proceso de paz que ayudó a negociar con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) una dinámica "irreversible" que incluso "los más acérrimos críticos han terminado aceptando".

"La premisa básica de la paz con las FARC ha sido la dignidad", ha declarado Naranjo durante una comparecencia celebrada este viernes en el Nueva Economía Fórum de Madrid y acompañado del ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación español, Alfonso Dastis. En su discurso ante los presentes, Naranjo ha descrito las negociaciones de paz, celebradas en La Habana, "donde no había ni vencedores ni vencidos".

"Ni nosotros llegamos a La Habana para capitular, ni las FARC para rendirse. Lo que hicimos fue reconocer la existencia de un conflicto armado, de manera inobjetable, contra un adversario", ha manifestado el general retirado de la Policía Nacional de Colombia y negociador plenipotenciario del Gobierno colombiano durante las conversaciones con la guerrilla en la capital cubana.

Un conflicto que ha generado más de 260.000 muertos cuya memoria, "su luz, es la que nos ha servido para avanzar". "Cualquier intervención en Colombia debe evocar siempre la memoria de las víctimas", ha aseverado el vicepresidente colombiano durante el recorrido que ha realizado de un conflicto que ha conocido múltiples gobiernos y mandatarios, y que solo ahora se ha resuelto por la parte oficialista, en el momento en que las autoridades encabezadas por el presidente, Juan Manuel Santos, "han ido mejorando la solvencia institucional" para solidificar su posición negociadora.

"Se ha conseguido una seguridad jurídica traducida en múltiples reformas constitucionales" destinadas a conceder a las FARC y a sus integrantes un camino de salida hacia la paz. Uno de sus aspectos fundamentales se ha visto este pasado fin de semana, cuando la antigua guerrilla ha comparecido a unos comicios por vez primera en forma de partido político. Los pobres resultados de la formación, "eran esperables", según el vicepresidente, que ha decidido quedarse con la idea de que "lo importante era garantizar su participación política".

Para ello, el vicepresidente Naranjo ha justificado la llamada "prima de escaños" concedida a la antigua guerrilla -- diez escaños fijos, independientemente de su resultado electoral, como estipulaba el acuerdo de paz -- no como un déficit democrático sino como un mecanismo para dar a las FARC "un espacio político necesario" en estos primeros meses del acuerdo.

UNA BRECHA EN COLOMBIA

Sin embargo, este proceso no está libre de desafíos. El vicepresidente colombiano, en este sentido, ha apuntado a la brecha existente entre las dos Colombias, una urbana y otra rural, compuesta esta última por agricultores y cocaleros, "gente que ha vivido atrapada en el fuego cruzado", más reticentes a la idea de un acuerdo de paz.

"Hay que juntar a estas dos Colombias en un proceso de integración", ha explicado el vicepresidente, quien ha destacado el especial hincapié que está otorgando el Gobierno colombiano al desarrollo de un mundo rural despejado del cultivo de coca y de un país enfrentado a la velocidad a la que avanza el mercado del narcotráfico.

Los objetivos, a juicio del vicepresidente, son los de "salvar las contradicciones que nos encontramos en muchos informes científicos a la hora de calificar las drogas, repensarse la estéril conversación sobre la legalización, volver a dar importancia a las políticas de tratamiento y fijarnos en este nuevo 'consumidor no vergonzante', que no aspira, que no se inyecta, sino que ingiere la droga mediante un comprimido".

Otra amenaza es la eterna presencia de los cárteles y demás grupos criminales que podrían ver aumentada su fuerza de choque con ex guerrilleros "y es por eso que es esencial que los criminales colombianos no les capten", de ahí que "más de 12.000 ex combatientes de las FARC estén ahora inmersos en un proceso de reincorporación social, con emolumentos incluidos", y se haya planteado un proyecto de ley para "realizar imputaciones colectivas a grupos criminales por la vía penal ordinaria".

Sea como fuere, "el proceso es irreversible" por haberse efectuado en lo que el general retirado ha descrito como un entorno de "plentitud democrática": "Creado desde la Presidencia, rechazado en plebiscito, reestructurado, aceptado, y aprobado por el Tribunal Constitucional". Una dinámica "que ahora ni opositores ni críticos quieren cambiar". "La destrucción del acuerdo", ha remachado, "ahora ni se plantea".