OCHA afirma que en Pakistán hay 750.000 desplazados internos y que solo el 10 por ciento viven en campamentos

 

OCHA afirma que en Pakistán hay 750.000 desplazados internos y que solo el 10 por ciento viven en campamentos

Actualizado 01/03/2013 16:06:00 CET

MADRID, 1 Mar. (EUROPA PRESS) -

Alrededor de 750.000 personas viven desplazadas dentro de Pakistán a causa de los distintos frentes armados que tiene el país y de los desastres naturales, según se desprende de un informe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), que ha precisado que solo el diez por ciento de estos desplazados internos se encuentran en campamentos, lo cual complica la atención humanitaria.

Los últimos enfrentamientos entre grupos islamistas en el valle de Tirah (en el noroeste) han obligado a muchos de los habitantes de la provincia paquistaní de Jaiber Pastunjuá a abandonar sus hogares sin apenas tiempo para enterrar a sus muertos.

Sin embargo, los enfrentamientos armados no son la única causa de los desplazamientos de la población. Los desastres naturales también han contribuído a agravar la situación, lo que ha generando una "situación de emergencia compleja" en el país, según ha informado la agencia de noticias de Naciones Unidas sobre asuntos humanitarios, IRIN.

Actualmente, 75.000 personas viven en campos de refugiados internos. Allí, las familias malviven en tiendas de campaña improvisadas gracias a la ayuda alimentaria, los servicios médicos y el agua potable suministrada por el Gobierno y por las distintas organizaciones. Sin embargo, estos campos solo reúnen al 10 por ciento del total de desplazados debido a que la mayoría de ellos prefiere huir hacia otras zonas, lo que supone todo un desafío para las familias más vulnerables.

Por esta razón, las organizaciones humanitarias se ven obligadas a procurar atención a los desplazados que viven fuera de los campos de refugiados, principalmente en las proximidades de Peshawar, capital de la provincia de Jaiber Pastunjuá. El trabajo de la ONU y de las ONG en Pakistán es elaborar proyectos específicos para satisfacer las necesidades de estos colectivos, que en muchas ocasiones también precisan de alojamiento, alimentos, agua, saneamiento y atención médica.

REFUGIADOS FUERA DE LOS CAMPAMENTOS

Sin embargo, cubrir las necesidades humanitarias fuera de los campos de refugiados no es tarea fácil. Según ha declarado el director de la Agencia Tehreek Mutasireen Jyber, una ONG creada con el objetivo de ayudar a los desplazados internos, la distribución de suministros sería mucho más fácil si se realizase de un modo descentralizado.

"Para los organismos grandes, especialmente para las ONG internacionales, es más fácil operar desde los campos de refugiados. Sin embargo, continúa siendo muy difícil que las familias que viven lejos de campamentos como el de Jalozai reciban ayuda humanitaria", ha declarado el director. "Sería mucho mejor si se estableciesen puntos de ayuda a lo largo de Peshawar, donde viven muchos de los desplazados", ha añadido.

Yar Mohammed, de 29 años, llegó a Peshawar desde Tirah el pasado mes de enero después de haber caminado con su familia durante cinco días en medio de un temporal de nieve. Según ha comunicado este padre de familia, para ellos desplazarse hasta Jalozai "no era una opción". "Me comentaron que los suministros allí no eran suficientes y que sólo me darían una tienda de campaña para albergar a toda mi familia, integrada por diez personas".

"NO PUDE SOPORTARLO MÁS"

Jalid Shah vivía junto a su familia en la localidad de Bara, en el distrito de Sufaid Dheri, en la provincia de Peshawar. Hace dos años, preocupado por la seguridad de sus hijos ante la proximidad e intensidad de los ataques, decidió dejar su casa para trasladarse al campamento de Jalozai.

"Todos me dijeron que ir al campo de refugiados era la mejor decisión que podía tomar. Era seguro y allí había comida y refugio. Sin embargo, después de varios meses en Jalozai, no pude soportarlo más", ha detallado Shah, de 42 años. A día de hoy, él y su familia viven en un apartamento de dos habitaciones lejos de Bara, desde donde puede viajar a Jalozai si requiere asistencia. "El día que sepa que Bara es seguro, regresaré junto a mi familia", ha asegurado Shah.

Sin embargo, el verdadero desafío para las ONG lo representan las familias que no tienen recursos financieros. Las más vulnerables no tienen otra opción que vivir en campos como el de Jalozai, donde pueden recibir alimentación, sanidad y educación, algo que no podrían obtener por ellos mismos.

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