Recep Tayyip Erdogan
ALKIS KONSTANTINIDIS
Actualizado: lunes, 17 abril 2017 12:30

Podrá extender su mandato hasta 2034, sumando así más de tres décadas de poder ejecutivo

MADRID, 17 Abr. (EDIZIONES) -

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha cosechado una nueva victoria en el referéndum celebrado el domingo sobre la reforma constitucional, quizá la más importante de su extensa carrera política, porque consolida y amplía el poder que ha amasado en la última década.

El triunfo del 'sí', con el 51 por ciento de los votos, permite a Erdogan cambiar 76 de los 177 artículos que componen la Norma Fundamental y que suponen derribar el sistema parlamentario que ha caracterizado la democracia turca desde 1950 y construir en su lugar un sistema presidencialista que le situará en el centro de la actividad política.

El principal cambio es la eliminación de la figura del primer ministro, puesto que, de acuerdo con la Carta Magna que aún rige en Turquía, carga el peso de las decisiones ejecutivas y que Erdogan ocupó entre 2003 y 2014, cuando tuvo que abandonarlo por la limitación legal de mandatos consecutivos.

Todo el poder ejecutivo recaerá en las manos de una sola persona: el presidente, hasta ahora una figura netamente ceremonial. Erdogan se convertirá en el jefe de Estado y de Gobierno aglutinando las facultades que la actual Carta Magna concede a estas figuras y sumando otros nuevos.

El presidente tendrá libertad absoluta para configurar la estructura del Gobierno y designar y cesar ministros y vicepresidentes, así como determinar sus facultades, sin que deba someter ninguna de estas decisiones al control de otros poderes estatales.

Destaca el dominio que ejercerá sobre las Fuerzas Armadas. El Ministerio de Defensa estará en la cúspide de la jerarquía militar y las escuelas castrenses dependerán del Ministerio de Educación. Además, se eliminará la presencia obligatoria de magistrados militares en las altas cortes civiles y los tribunales militares verán reducida su jurisdicción a cuestiones internas.

UN PARLAMENTO MINORADO

Una de las novedades del poder presidencial es que Erdogan podrá dictar decretos con fuerza de ley, algo hasta ahora reservado para periodos de estado de emergencia. Aunque limitada, es una facultad notable, porque podrá hacer uso de ella en ausencia de acción parlamentaria para temas sociales, económicos e incluso políticos.

También tendrá una influencia reforzada sobre el Parlamento porque podrá ostentar el liderazgo de un partido político, en contra de la tradición constitucional que obligó a Erdogan a dimitir como 'número uno' del Partido Justicia y Desarrollo (AKP) tras su ascenso a la Jefatura del Estado.

De esta forma, si el presidente pertenece al partido que ostenta la mayoría parlamentaria --algo probable, dado que ahora las elecciones presidenciales y parlamentarias se celebrarán de forma simultánea, aunque con papeletas distintas--, la sede legislativa se limitará prácticamente a confirmar los decretos con fuerza de ley que dicte Erdogan.

El presidente puede además disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas en cualquier momento. No obstante, el Congreso podrá tomar también la iniciativa y llamar a nuevos comicios siempre que cuente con el apoyo de tres quintas partes de los 600 diputados que lo compondrán ahora, o lo que es lo mismo, un 60 por ciento de sus miembros.

PODER SOBRE LOS JUECES

Otra de las claves de esta reforma constitucional es el amplio control que el presidente tendrá sobre los jueces y sus órganos de gobierno: el Consejo Superior de Jueces y Fiscales (HSYK, por sus siglas en turco), que regula la carrera judicial, y el Tribunal Constitucional.

Erdogan podrá nombrar a seis de los 13 miembros del HSYK, mientras que los siete restantes serán designados por el Parlamento. Con ello, si el partido del presidente domina el Congreso, tendrá control total sobre el órgano ejecutivo del Poder Judicial.

El presidente elegirá también a la mayoría de los magistrados del Tribunal Constitucional. Los dos jueces militares desaparecerán y serán sustituidos por civiles, como consecuencia de ello habrá 15 civiles, de los cuales 12 los decidirá Erdogan y tres el Parlamento.

LARGO MANDATO

La Constitución enmendada permite encadenar dos mandatos consecutivos de cinco años cada uno pero, en el caso de que el Parlamento fuerce elecciones anticipadas, el presidente podrá optar a un tercer mandato: un total de 15 años de poder casi absoluto.

La nueva Norma Fundamental entrará en vigor en 2019, cuando Turquía celebrará al mismo tiempo elecciones presidenciales y parlamentarias. Aunque Erdogan ya habrá completado un primer mandato de cinco años, podrá presentarse y partir de cero, es decir, sumar a este otros tres alargando su Gobierno hasta 2034.

El presidente podrá ser sometido a un 'impeachment' (juicio político) pero solo bajo el cargo de "alta traición", a petición de un tercio de los diputados y con el visto bueno de tres cuartas partes del Congreso. Además, podrá ser expulsado en un proceso conjunto del Parlamento y el Tribunal Supremo por delitos de corrupción y similares y sujeto a mayorías reforzadas.

Los legisladores turcos perderán el derecho a dirigir preguntas orales o escritas al presidente, pudiendo interrogar solo a los demás miembros del Gobierno que, sin embargo, escaparán a las mociones de censura, que quedan excluidas en la nueva Carta Magna.

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