Un policía muerto y 42 heridos durante las protestas de los agricultores en Birmania

 

Un policía muerto y 42 heridos durante las protestas de los agricultores en Birmania

Actualizado 27/02/2013 16:35:15 CET

RANGÚN, 27 Feb. (Reuters/EP) -

Un agente de Policía ha perdido la vida y 42 personas han resultado heridas en Birmania durante la sexta jornada de protestas de los agricultores, que tratan de evitar la apropiación de sus tierras por parte de empresas privadas, un conflicto que comenzó el pasado mes de junio. Entre los heridos figuran 27 policías.

Las protestas se han producido en las proximidades de la ciudad de Maletto, a unos 64 kilómetros al oeste de Rangún. Maletto forma parte de la fértil tierra del delta del Irrawaddy, principal zona productora de arroz de Birmania.

Aunque las autoridades habían impuesto el toque de queda en la zona después de los graves disturbios producidos en los días previos, los manifestantes han decido infringirlo para continuar con sus protestas este miércoles, según ha informado un agente de Policía a Reuters. "Los agricultores, que exigen la entrega inmediata de las tierras incautadas, comenzaron a atacar a los policías con palos, cuchillos y hondas con dardos", ha declarado el agente.

Según este policía, las autoridades lanzaron varios disparos de advertencia y emplearon balas de goma para dispersar a los agricultores. La tierra expropiada, que incluye estanques de peces, pertenece ahora a la empresa privada Orchard Agricultura y Ganadería Co.

MIL HECTÁREAS CONFISCADAS

"Cerca de 1.000 hectáreas llevan confiscadas una década sin que nadie las mantenga. Las tierras no se están empleando para el cultivo ni para la pesca", aseguró la activista Win Cho. Por su parte, los empleados de la compañía privada no han querido hacer declaraciones por el momento. Los agentes de Policía tampoco han podido proporcionar ninguna información sobre las tierras en disputa.

El año pasado, las protestas de los agricultores contra las leyes agrarias fueron bastante pacíficas. Los campesinos denuncian que, hace años, se vieron obligados a aceptar un acuerdo bajo el cual tuvieron que ceder sus tierras a cambio de nuevas viviendas y una compensación financiera, un pacto que nunca llegó a cumplirse.

Las autoridades, además, han empleado medidas desproporcionadas para sofocar las protestas. Según un informe publicado por organizaciones humanitarias, la Policía de Birmania lanzó granadas de fósforo blanco, un arma química capaz de causar quemaduras graves, para dispersar a las decenas de personas que el pasado mes de noviembre se manifestaron en la mina de Monoywa contra las expropiaciones ilegales.

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