La Policía de Uganda busca limpiar su estigma de violencia luchando contra los abusos a las mujeres

Policías de Uganda
THOMAS LEWTON / REUTERS
Actualizado 08/04/2018 11:02:08 CET

KAMPALA, 8 Abr. (Fundación Thomson Reuters/EP) -

Algunos oficiales de la Policía de Uganda han comenzado a expresar públicamente su apoyo a la igualdad de los derechos de las mujeres con una serie de manifestaciones públicas en un país donde la mitad de la población cree que la violencia doméstica está justificada en ciertas circunstancias.

Los oficiales han salido a la calle en parte motivados por la presión popular generada por una serie de asesinatos de mujeres jóvenes sin resolver, con más de 20 cadáveres encontrados al costado de las carreteras al sur de la capital, Kampala, desde mayo.

La Policía ha conseguido detener a más de una docena de sospechosos de los asesinatos, enumerando posibles motivos que van desde filas domésticas hasta abusos sexuales y asesinatos rituales relacionados con sacrificios humanos.

Uno de los oficiales es Francis Ogweng, a quien se ve en Kampala ocasionalmente con una una olla de barro en la cabeza y un bebé amarrado a su espalda.

"Los hombres también pueden llevar agua, los hombres pueden llevar bebés ... no hace ningún daño, no hace que un hombre sea menos hombre", dijo Ogweng, quien se describe a sí mismo como un feminista, una rareza en un país donde las mujeres a menudo se arrodillan para mostrar deferencia a los hombres.

Ogweng es consciente de la mala imagen de las fuerzas de seguridad en Uganda, donde la Policía a menudo rompe los mítines de la oposición en la nación del este africano con gases lacrimógenos y palizas. Grupos pro Derechos Humanos aseguran que la Policía tortura a los sospechosos, y las encuestas a menudo clasifican a la fuerza como la institución más corrupta de Uganda.

"Su imagen ha sido contaminada", ha lamentado Regina Bafaki, directora de Acción para el Desarrollo, un grupo local de derechos de las mujeres. "En realidad han sido más infractores que protectores de los derechos de los ciudadanos".

Esta tendencia, entienden los agentes, tiene que cambiar. "Hay quienes todavía creen que los golpes a las mujeres son algo normal", ha explicado el inspector general adjunto Asan Kasingye, otro aliado en la lucha de Uganda por la igualdad de género.

"Debemos invertir nuestros recursos, nuestra capacidad, nuestro reclutamiento ... en la lucha contra la violencia de género", ha manifestado.

Los asesinatos ilustran un problema más amplio en Uganda, donde los datos del Gobierno muestran que más de una de cada tres mujeres sufren violencia física o sexual por parte de su pareja, aunque pocas lo denuncian a la policía.

"Tenemos en nuestra sociedad una actitud peligrosa de los hombres que piensan que pueden prescindir de las mujeres y que pueden salirse con la suya", ha añadido Anatoli Ndyabagyera, cuya prometida Rose Nakimuli fue asesinada en julio. "Miran a las mujeres y tienden a pensar en ellas como elementos de propiedad".

Cuatro de cada 10 niñas se casan antes de cumplir los 18, a pesar de que Uganda ha prohibido el matrimonio infantil, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), y pocas van más allá de la escuela primaria.

Las mujeres que usaban minifalda han acabado siendo humilladas por multitudes de hombres después de la Ley Anti Pornografía de 2014, que prohibió el uso de vestimenta "indecente", y la Policía llegó a desnudar en plena calle a la líder opositora Zaina Fatuma un año después.

"Hay (oficiales) que se portan mal", ha reconocido Ogweng, que trabaja en el departamento de protección infantil y familiar. "Pero hay quienes son buenos y hay muchos. Cuando un hombre, un oficial de Policía, puede cargar un bebé, puede llevar una olla... otros hombres pueden hacerlo".

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