Polonia celebra parlamentarias anticipadas para resolver el bloqueo político en el que se encuentra

Actualizado 21/10/2007 11:48:31 CET

VARSOVIA, 21 Oct. (EP/AP) -

Se estima que 30 millones de polacos tienen previsto participar en las elecciones parlamentarias anticipadas que se celebran hoy domingo, cruciales para desbloquear el atasco político en el que está inmerso el actual Gobierno de coalición.

Los comiciios son importantes también por su consiguiente impacto sobre la política exterior del país, relevante dentro de la UE por sus múltiples objeciones, ya superadas, respecto al nuevo Tratado de Lisboa y, en un contexto aún más amplio, por ser la posible sede de instalación de un sistema de defensa antimisiles desarrollado por EEUU, junto a la presencia polaca en Irak y Afganistán, que podría desaparecer si finalmente triunfa la oposición de la Plataforma Cívica, algo perfectamente posible.

Las elecciones legislativas de hoy fueron aprobadas el pasado 7 de septiembre, tras la disolución del Parlamento polaco. El objetivo es solucionar el conflicto abierto el pasado mes de julio, después del abandono de uno de los socios minoritarios del Gobierno, encabezado por los gemelos Kazcynski, presidente y primer ministro polacos de Ley y Justicia (LyJ), dejara a éste en minoría. Desde 2005, el país había sido gobernado por débiles coaliciones formadas por miembros de la derecha representada por la Liga de las Familias Polacas y el partido de Autodefensa (AD), de base agraria.

El pasado 9 de julio, el primer ministro, Jaroslaw Kaczynski, destituyó a su viceprimer ministro, Andrzej Lepper, por sus presuntos vínculos con un caso de corrupción. Lepper ejercía como líder del partido de Autodefensa, y tras su marcha, el LyJ se encontró gobernando en minoría. Como parte de otra investigación por cargos similares, y para mostrar cierta ecuanimidad política, Kaczynski también destituyó al ministro de Deportes, Tomasz Lipiec, de su propio partido.

La disolución del Parlamento fue aprobada por 377 diputados frente a los 54 que se opusieron a la medida, de un total de 460 escaños parlamentarios, lo que supuso el quórum suficiente --el requerido era de dos tercios-- para proceder a su disolución. Las elecciones se celebran en la fecha límite establecida por la Constitución y la preferida por el primer ministro Kaczynski, ya que los comicios, según la Carta Magna, deben celebrarse en un plazo no superior a los 45 días desde la disolución del Parlamento.

REMONTADA DE LA OPOSICIÓN

Lo que parecía una victoria fácil para los gemelos ha dejado de serlo desde hace una semana. La victoria aplastante del líder del principal partido de la oposición polaca, Donald Tusk, de la Plataforma Cívica, en el debate televisado del pasado lunes consiguió que su partido remontara, de manera fulgurante, ocho puntos en los sondeos.

"Tusk ganó con estilo. Logró arrebatar con habilidad los puntos a su rival y planteó más argumentos en los temas clave. La mayoría del debate mantuvo la iniciativa y no permitió al primer ministro salir del rincón en el que le tenía acorralado", aseguró Miroslaw Czech, uno de los columnistas del diario 'Gazeta Wyborcza'.

En la primera encuesta realizada tras el debate, la Plataforma Cívica sumaba ocho puntos más y lograba una proyección de un 39 por ciento de los votos en detrimento de Ley y Justicia, que descendió dos puntos hasta el 29 por ciento de intención de voto.

El sondeo, realizado por la firma de demoscopia SMG/KRC Milward Brown para la cadena de televisión TVN consta de 1.500 entrevistas. La encuesta no proporcionaba margen de error, pero esta empresa suele tener un margen de más menos tres puntos porcentuales.

Tusk criticó durante el debate la gestión económica de Kaczynski y calificó de "incompetente" su política exterior. El dirigente conservador no dejó de acosar a su rival y acusó al primer ministro de dañar los delicados vínculos del país con sus vecinos, Alemania y Rusia. Kaczynski, por su parte, intentó defender los logros de su Gobierno, pero dio la impresión de no estar preparado y no logró convencer. "No ha sido la mejor actuación de Jaroslaw Kaczynski", indicó un comentarista político, Igor Janke, en su artículo del diario 'Rzeczpospolita'.

POLONIA Y EL MUNDO

Gane quien gane, la nueva administración polaca se enfrenta a importantes cuestiones de política exterior. La primera de ellas está prácticamente resuelta. Con la firma la madrugada del viernes del Tratado de la UE, Polonia ha visto garantizado por escrito que se mantendrá el aumento de capacidad de bloqueo de los acuerdos, aunque le tocará al nuevo Gobierno ratificar el Tratado.

Más espinoso es el proyecto estadounidense de instalar un escudo de defensa antimisiles que Estados Unidos en Europa Central para prevenir ataques procedentes de Irán o de Corea del Norte. Polonia es una de las sedes escogidas por Washington, junto con República Checa. El nuevo Gobierno de Varsovia deberá decidir si acepta o no una nueva base militar norteamericana frente al aumento de la hostilidad de la opinión pública.

El principal opositor a esta medida es uno de los posibles candidatos a la presidencia del país en 2010, el ex ministro de Defensa, Radek Sikorski, que exigió "compensaciones" para el país a cambio de aceptar la instalación del escudo de defensa propuesta por EEUU.

"Esta será la primera decisión pro americana que el pueblo polaco no va a aceptar", se limitó a afirmar Sikorski durante una reciente visita a Washington. "Si Polonia no consigue nada a cambio, el público no nos perdonará jamás".

En lo que a la intervención polaca de Irak y Afganistán, una victoria de la oposición significaría enfriar la fuerte relación entre Washington y Varsovia respecto a ambos conflictos. En estos momentos, cerca de 900 tropas polacas se encuentran en Irak, y 1.200 están destinadas en suelo afgano. De entre todos los partidos, el LyJ es el único que se ha comprometido con el mantenimiento de las tropas en el extranjero. Plataforma Cívica, por su parte, defiende una retirada estratégica sin prisas pero sin pausas a través de un calendario todavía por definir.

WALESA

Por si fuera poco, el ex presidente polaco y líder histórico de la oposición al régimen comunista, el legendario Lech Walesa, anunció el pasado mes que fundará un nuevo partido de oposición si los Kaczynski vuelven a conseguir la victoria en las elecciones legislativas del próximo 21 de octubre.

Walesa, fundador del sindicato Solidaridad y premio Nobel de la Paz, ha sido uno de los personajes públicos polacos más críticos con los gemelos, y ha declarado su intención de iniciar "una nueva estructura política con un programa para mejorar Polonia" si Ley y Justicia logra una nueva victoria en las urnas, declaró a la radio privada TOK FM. Walesa, sin embargo, no quiso dar más detalles sobre el programa político de este nuevo partido.

"Necesitamos poner orden en el país que quede tras los hermanos Kaczynski", afirmó Walesa antes de arremeter contra los últimos dos años de gobierno de Ley y Justicia que habrían llevado a "la democracia a un nivel hilarante".

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