¡El presidente malauí, en estado de coma tras sufrir un infarto

El presidente de Malaui, Bingu wa Mutharika
Reuters
Actualizado 05/04/2012 23:38:12 CET

LILONGWE, 5 Abr. (Reuters/EP) -

El presidente de Malaui, Bingu wa Mutharika, se encuentra en coma tras el infarto sufrido este jueves, según ha confirmado un alto cargo de su Gobierno, que ha anunciado su traslado a Sudáfrica para recibir tratamiento médicos.

Mutharika había ingresado después de sufrir un desmayo, según habían declarado fuentes médicas y diplomáticas. Tres coches participaron en el convoy que llevó al presidente al Hospital Central de Kamuzu, donde entró en una silla de ruedas y con la cara cubierta.

Un trabajador del centro médico ha admitido a Reuters que se vivieron escenas de "pánico", ya que no estaban preparados para un ingreso de estas características. Hasta el hospital se han desplazado a lo largo del día la mujer de Mutharika, Callista, y ministros del Gobierno.

La Policía ha incrementado su presencia en toda la capital, especialmente en las zonas cercanas al hospital, mientras que 15 militares se han apostado junto a la residencia de la vicepresidenta, Joyce Banda.

La vicepresidenta ha deseado la pronta recuperación del mandatario, pese a que ambos mantienen una tensa relación desde que Banda fuese expulsado del partido gobernante en 2010 por diferencias relativas a la sucesión.

La Constitución establece a Banda como eventual sucesora en caso de que Mutharika fallezca, lo que podría levantar nuevos enfrentamientos entre la vicepresidenta y el círculo más cercano de Mutharika, incluido su hermano Peter, ministro de Exteriores.

Mutharika, de 78 años, gobierna Malaui desde 2004. Desde entonces, el país se han convertido en uno de los de mayor crecimiento de África, aunque el año pasado una disputa con Reino Unido derivó en expulsiones diplomáticas y la congelación de millones de euros en ayuda.

El aislamiento del mandatario y la inestabilidad económica también repuntaron en julio de 2011, después de que 20 personas murieran en el marco de unas protestas contra el Gobierno. Estados Unidos decidió entonces archivar un programa de inversión en red eléctrica valorado en 350 millones de dólares.

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