El presidente de Serbia sugiere un compromiso sobre la definición de la frontera con Kosovo

Aleksandar Vucic
ANTONIO BRONIC / REUTERS - Archivo
Actualizado 10/08/2018 7:41:33 CET

BELGRADO, 10 Ago. (Reuters/EP) -

El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, ha sugerido este jueves que está preparado para llegar a un acuerdo sobre la definición de las fronteras de Serbia con Kosovo, para terminar un conflicto con el estado independiente más nuevo de Europa, una condición clave para que el país balcánico se una a la Unión Europea.

La mayoría de los serbios consideran Kosovo como la cuna de su nación y su fe cristiana ortodoxa, y hasta ahora Belgrado se ha negado a reconocer la independencia de su antigua provincia sureña. Según su constitución, Serbia considera que Kosovo es una parte integral de sí mismo.

Con la ayuda de Rusia, su aliado y miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con poder de veto, Belgrado está bloqueando que Kosovo sea un estado miembro de Naciones Unidas y otras organizaciones.

Sin embargo, la normalización de las relaciones con Pristina es una condición clave para que Serbia se acerque más a optar por ser miembro de la Unión Europea, algo que el Gobierno ha establecido como su prioridad.

El presidente de Kosovo, Hashim Thaci, desestimó el 31 de julio las sugerencias de que Kosovo, dominado por los albaneses y que tiene una minoría serbia del cinco por ciento, debería dividirse en líneas étnicas.

La mayoría de los serbios de Kosovo, principalmente en su parte norte que limita con Serbia y donde son dominantes, se oponen a las autoridades de Pristina.

Sin embargo, durante una visita a la ciudad norteña de Sid, Vucic ha sugerido que la delimitación entre Serbia y Kosovo dominado por los albaneses étnicos sería una salida.

"POTENCIALES CONFLICTOS"

"Se necesitan dos para bailar tango", ha señalado, refiriéndose a las conversaciones lideradas por la Unión Europea con Kosovo sobre el asunto en el que lidera la delegación de Serbia.

"Me esfuerzo, y esa es mi política para la delimitación con los albaneses. Tener un territorio donde no se sabe quién lo administra y cómo, y qué pertenece a quién, siempre es una fuente de potenciales conflictos", ha recalcado.

"Quedará por ver si esto recibirá el apoyo popular", ha manifestado Vucic en una transmisión de televisión, refiriéndose a la opinión pública en Serbia y entre los serbios de Kosovo. En el pasado dijo que se requeriría celebrar un referéndum para verificar la solución.

Muchos en Belgrado, políticos y analistas por igual, aseguran que una división que permita a Serbia mantener el control sobre el norte de Kosovo, a cambio del Valle de Presevo, una zona poblada de etnia albanesa en el sur de Serbia, podría ser aceptable para ambas partes.

Serbia también quiere una autonomía más amplia para los enclaves serbios en Kosovo, un estatuto protegido para los monasterios ortodoxos y una compensación financiera por lo que Serbia reclama como propiedad, incluidas las instalaciones industriales y energéticas.

Vucic, que lidera el equipo serbio en conversaciones lideradas por la Unión Europea con Kosovo y espera reunirse pronto con el presidente de Kosovo, Hashim Thaci, en Bruselas, ha afirmado que la solución debe ser "integral, no simplificada", pero se ha negado a dar detalles y "abrir tarjetas de negociación".

Kosovo se separó de Serbia en 2008, casi una década después de que los ataques aéreos de la OTAN consiguieran expulsar a las fuerzas serbias en apoyo de los albaneses, quienes reclamaban una intervención de la organización en la Guerra de Kosovo, apelando al derecho de injerencia humanitaria que permite la entrada de un tercero sin el consentimiento del país, alegando violaciones de derechos humanos por parte de ese Estado. Diversas ONG como Amnistía Internacional denunciaron la muerte de civiles en los bombardeos aéreos y durante toda la guerra. 

Como Serbia no reconoce el Kosovo independiente, no reconoce el límite administrativo de antes de la guerra como una frontera internacional.

Los nacionalistas serbios y la influyente Iglesia Ortodoxa Serbia se oponen firmemente a la división de Kosovo, ya que la medida implicaría abandonar el reclamo constitucional de Serbia en todo su territorio. Kosovo ha sido reconocido por más de 100 países, incluidos 23 de los 28 miembros de la Unión Europea.

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