Primer ministro de Etiopía niega que la Policía emplee la violencia contra manifestantes

 
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Primer ministro de Etiopía niega que la Policía emplee la violencia contra manifestantes

El primer ministro de Etiopía, Hailemariam Desalegn
REUTERS/TIKSA NEGERI
Publicado 11/10/2016 11:45:09CET

Merkel le pide que permita las protestas y que la respuesta de los agentes sea proporcionada

ADÍS ABEBA, 11 Oct. (Reuters/EP) -

El primer ministro de Etiopía, Hailemariam Desalegn, ha asegurado este martes que la Policía no ha empleado tácticas violentas contra los manifestantes y que el Gobierno investigará los incidentes que se hayan registrado.

Desalegn ha lanzado este mensaje durante una visita a Etiopía de la canciller de Alemania, Angela Merkel, que llega después de que el domingo el Gobierno etíope declarara el estado de Emergencia por las últimas manifestaciones y disturbios.

Etiopía lleva más de un año sufriendo una serie de manifestaciones por los derechos políticos y de la tierra, unas protestas que, según los grupos defensores de los Derechos Humanos, han sido reprimidas con excesiva violencia por parte de los agentes de la Policía. El Gobierno mantiene que los agentes no han empleado la violencia y que las organizaciones de Derechos Humanos están exagerando.

Merkel le ha trasladado al primer ministro que las manifestaciones deben permitirse y que la respuesta de la Policía debe ser siempre proporcionada.

Más de 1.000 integrantes de la comunidad oromo han muerto en las regiones de Oromia y Amhara en los últimos once meses, durante los que han sido objeto del acoso sistemático de las fuerzas de seguridad, según denuncian organizaciones no gubernamentales como Human Rights Watch (HRW).

Las protestas comenzaron tras la publicación de un informe de HRW sobre la situación en el país, lo que a su vez provocó una respuesta violenta de la Policía.

La semana pasada, al menos 55 personas murieron en una estampida en la región de Oromia provocada por el lanzamiento de gas lacrimógeno y tiros al aire por parte de la Policía para reprimir una manifestación crítica con el Gobierno durante una ceremonia religiosa multitudinaria de la tribu oromo. Tras la matanza, grupos de manifestantes violentos destrozaron decenas de vehículos.

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