El primer ministro de Etiopía viaja a Oromiya con el objetivo de apaciguar las tensiones en la región

Abiy Ahmed, líder del FDRPE y nominado a primer ministro de Etiopía
REUTERS / STRINGER .
Publicado 08/04/2018 7:18:40CET

ADIS ABEBA, 8 Abr. (Reuters/EP) -

El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, ha viajado este sábado a las regiones de Somali y Oromiya, donde los enfrentamientos y la violencia han provocado el desplazamiento de casi un millón de personas, en su primer viaje como jefe de Gobierno después de jurar el cargo hace apenas una semana.

La violencia a lo largo de la frontera de las regiones de Somali y Oromiya comenzó en septiembre del año pasado. Los enfrentamientos se están concentrando en el límite entre ambas provincias, que se culpan mutuamente por el conflicto.

Desde septiembre, las autoridades en Oromiya han asegurado que el motivo de la violencia está detrás de las continuas redadas que llevan a cabo las fuerzas paramilitares de la región Somali, que han rechazado las acusaciones y alegan que su población civil ha sido víctima de múltiples ataques.

Este sábado, Abiy ha llegado a la capital de la región Somali, Jijiga, en un intento de lidiar con la situación y acabar con las tensiones.

"Esto ha sido una tragedia que jamás debería haberse producido", ha asegurado el mandatario en un discurso dado a su llegada. De acuerdo con los medios de comunicación locales, el primer ministro ha prometido "encontrar soluciones sostenibles en un periodo corto de tiempo", además de apoyar y asistir a los desplazados.

El área lleva siendo escenario de enfrentamientos esporádicos desde hace décadas. En 2004 se llevó a cabo un referéndum para analizar la opinión de la población acerca de las tensiones territoriales, en un intento fallido de apaciguar la situación.

La coalición en el Gobierno, liderada por el partido EPRDF, eligió a Abiy el mes pasado como reemplazo de Hailemariam Desalegn, que dimitió para dar paso a las reformas necesarias en Etiopía, el segundo país más poblado de África.

Cientos de personas han muerto como consecuencia de los enfrentamientos en Oromiya, un conflicto motivado por tensiones territoriales y una sensación de marginalización política por parte de las generaciones más jóvenes.