Las próximas citas con las urnas y el auge del populismo definirán el futuro de la UE

 
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Las próximas citas con las urnas y el auge del populismo definirán el futuro de la UE

Niño envuelto en una bandera de la UE
TOBY MELVILLE/REUTERS
    
Actualizado 19/11/2016 11:01:20 CET

Las elecciones en Francia y Alemania y la negociación del Brexit son solo algunos de los acontecimientos a seguir

MADRID, 19 Nov. (EDIZIONES) -

El futuro de la Unión Europea está en peligro, al menos en su forma actual. La decisión de Reino Unido de abandonar el bloque fue la culminación de un proceso de desafección de los ciudadanos que ya quedó de manifiesto en las últimas elecciones europeas y que ha visto cómo los partidos populistas a ambos extremos del espectro han cobrado notoriedad y respaldo en los últimos años.

Primero fue la crisis de la zona euro y los rescates, principal caballo de batalla de los partidos antisistema de izquierda como Syriza, Podemos o el Movimiento 5 Estrellas, y luego la crisis de los refugiados, que alentó el sentimiento nacionalista y aumentó el rechazo hacia lo desconocido que representaban los inmigrantes y refugiados, de lo que se han beneficiado los partidos de extrema derecha como el Frente Nacional o Alternativa para Alemania (AfD) entre otros.

La decisión de los británicos de salir de la UE no fue pues, en opinión de muchos, sino el resultado de este distanciamiento de los ciudadanos y las instituciones europeas, pese a lo cual no dejó de ser todo un 'shock'.

Tras la conmoción, tanto Bruselas como el resto de capitales europeas han defendido que el proceso de Brexit sea lo más rápido posible y han dejado claro a Londres que no podrá negociar una relación futura a la carta, con la permanencia en el mercado único pero sin mantener la libertad de movimientos.

La primera ministra británica, Theresa May, dijo que iniciaría el proceso formal de salida antes de finales de marzo de 2017, pero se ha topado con un nuevo obstáculo en el camino. Un tribunal dictaminó en octubre que el Parlamento debe dar su visto bueno previo antes de que se active el Artículo 50 del Tratado de Lisboa.

La última palabra la tendrá ahora el Tribunal Supremo a principios de diciembre tras el recurso del Gobierno. Si finalmente la activación del Brexit debe pasar por el Parlamento, el proceso podría prolongarse en el tiempo pero parece improbable que los diputados intenten revertir una decisión que tomaron el 52 por ciento de los británicos. Una vez iniciado el proceso, habrá dos años para negociar.

ITALIA, AUSTRIA Y PAÍSES BAJOS

Pero antes de que ello ocurra, hay otros acontecimientos a tener en cuenta. El 4 de diciembre el primer ministro italiano, Matteo Renzi, ha convocado un referéndum sobre la reforma de la Constitución al que ha ligado su futuro.

La apuesta de Renzi, quien llegó al Gobierno de Italia sin haber pasado por las urnas, se antoja arriesgada, máxime cuando los sondeos publicados hasta la fecha apuntan a la victoria del 'no'. El 'premier' se ha ratificado esta semana en su intención: "No puedo permanecer aferrado al sillón. Estoy aquí para cambiar las cosas".

Sin embargo, todo apunta a que no habría elecciones anticipadas --no están previstas hasta 2018-- sino que se podría optar, como en anteriores ocasiones, por un gobierno tecnócrata cuyo principal cometido sería modificar la ley electoral. Los sondeos sitúan actualmente con opciones de ganar al 'antisistema' Movimiento 5 Estrellas, por lo que el centro-derecha y el centro-izquierda se aliarían para cambiar la ley y frenar así las opciones de los de Beppe Grillo.

La otra cita con las urnas del 4 de diciembre será en Austria. Aquí, está prevista la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en la que se enfrentarán el candidato del derechista Partido de la Libertad (FPO), Norbert Hofer, y el independiente y antiguo ecologista Alexander Van der Bellen.

La votación es en realidad una repetición de la celebrada en mayo, anulada por irregularidades en el recuento. Al contrario que entonces, donde Van der Bellen, se impuso por un estrecho margen, los sondeos apuntan ahora a una probable victoria de Hofer, lo que le convertiría en el primer jefe de Estado de ultraderecha de la UE.

Otra cita con las urnas que también preocupa por las posibilidades del candidato ultraderechista y anti-inmigración Geert Wilders es la de Países Bajos, el 15 de marzo. Los sondeos dan actualmente como empatados al Partido de la Libertad de Wilders y los liberales del primer ministro, Mark Rutte.

La eventual victoria de Wilders preocupa en las capitales europeas porque ha declarado abiertamente que quiere que Países Bajos siga los pasos de Reino Unido y abandone la UE. El país es uno de los seis fundadores del bloque y siempre ha sido mucho más europeísta de lo que eran los británicos.

FRANCIA Y ALEMANIA

Pero sin duda, si hay dos elecciones en las que estén puestos todos los ojos el próximo año, son las de Francia y Alemania. En Bruselas y las capitales son conscientes de que la negociación con Reino Unido, así como otros temas pendientes, pasarán a un segundo plano, a la espera de que se resuelva quién ocupará el Elíseo y la Cancillería alemana.

La primera incógnita se resolverá antes, en mayo, y de mantenerse lo que vaticinan los sondeos, Francia tendrá un presidente conservador. El centro-derecha elige este domingo a su candidato, con el ex primer ministro Alain Juppé como favorito, previo paso por una segunda vuelta en la que se enfrentaría al expresidente Nicolas Sarkozy.

Juppé es también favorito para las presidenciales, donde tendría que verse las caras casi con total probabilidad con la líder del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen, quien incluso podría ganar la primera vuelta. El presidente saliente, François Hollande, aún no ha desvelado si se presentará a las primarias de su partido, pero en todo caso no parece que ningún candidato del centro-izquierda pueda hacer sombra a Juppé.

Para la segunda habrá que esperar a septiembre. No obstante, en el caso de Alemania por el momento no parece que vaya a haber sorpresas, ya que se espera que la canciller, Angela Merkel, haga oficial su candidatura para el que sería su cuarto mandato este domingo y sigue siendo la líder mejor valorada, al menos por ahora.

Esta misma semana se ha anunciado que el ministro de Exteriores, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, será el candidato a suceder a Joachim Gauck como presidente de Alemania, con el respaldo de la CDU de Merkel. Esto deja un puesto vacante para el que suena con fuerza el nombre de Martin Schulz, actual presidente del Parlamento Europeo.

Por el momento, éste no se ha pronunciado públicamente sobre sus intenciones, máxime cuando hay quien le sitúa como candidato del SPD a la Cancillería en detrimento de Sigmar Gabriel, aunque, según ha informado este viernes el semanario 'Der Spiegel' en privado habría expresado su deseo de seguir en la Eurocámara.

PRESIDENCIA DE LA EUROCÁMARA

En este punto se plantea un choque entre las dos grandes fuerzas políticas en el Parlamento Europeo: los 'populares' y los socialistas. Ambos mantienen un acuerdo para repartirse a medias el mandato de presidente de la Cámara, con lo que teóricamente Schulz debería dejar su cargo en enero.

Este mismo jueves, el PPE anunció que presentaría a su propio candidato para el puesto, dando a entender que no respaldarían la continuación de Schulz --quien en total lleva cinco años-- pese a que, según 'Der Spiegel', el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, habría amenazado con dimitir si Schulz no sigue.

Así las cosas, si Schulz no siguiera --por decisión propia o porque finalmente los 'populares' imponen a su candidato-- podría abrirse una nueva caja de Pandora: la continuidad de Donald Tusk al frente del Consejo Europeo.

Los Veintiocho deben renovar su mandato por otros dos años y medio en mayo pero, si los 'populares' ya controlan la Eurocámara y la Comisión, parece poco probable que los socialistas acepten no tener ningún cargo, salvo a Federica Mogherini al frente de la diplomacia. Esto abriría nuevas negociaciones con un resultado impredecible.

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