El Gobierno condena el "comportamiento criminal" del CNDP y la MONUC emprende una investigación en Kiwanja

Actualizado 07/11/2008 14:56:18 CET

PARÍS, 7 Nov. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) condenó hoy el "comportamiento criminal" de los rebeldes del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), del general disidente tutsi prorruandés Laurent Nkunda, y advirtió de que las muertes de civiles en la localidad de Kiwanja "no deben quedar impunes". Por su parte, la misión de la ONU (MONUC) emprendió hoy una investigación sobre el terreno.

El Gobierno "condena con la máxima firmeza este comportamiento criminal del grupo armado CNDP, de Laurent Nkunda, y estima que estos crímenes no deben quedar impunes", declaró el ministro de Comunicación y Medios, Lambert Mende, citado por Radio Okapi, la emisora de la misión de Naciones Unidas (MONUC).

Asimismo, el ministro reclamó a MONUC que exija al CNDP el cumplimiento del alto el fuego "acordado el 28 de agosto" y que "no ha dejado de romper" desde entonces, con la consiguiente "muerte de hombres en condiciones de una crueldad inenarrable".

Un equipo de la MONUC inició hoy una investigación en Kiwanja para establecer las responsabilidades en las matanzas de civiles de la semana pasada, según informó el portavoz de la misión, Madnodje Mounoubai. Con este fin, un equipo de la misión salió hoy de Goma, capital de la provincia de Kivu Norte, con dirección a Kiwanja, añadió. El portavoz aseguró también que la misión "ha hecho todo lo posible para proteger a la población civil".

Los rebeldes recuperaron el pasado miércoles por la noche el control de Kiwanja después de dos días de enfrentamientos con las milicias progubernamentales Mai Mai. La mayoría de sus 30.000 habitantes huyeron presas del pánico durante los enfrentamientos que tuvieron lugar entre el martes y el miércoles.

MUERTES EN KIWANJA

Fuentes gubernamentales acusaron ayer a las milicias de Nkunda de llevar a cabo un rastreo casa por casa en busca de supuestos Mai Mai y de asesinar a varios jóvenes civiles en estas operaciones. Aparte, al menos una docena de cadáveres de varones adultos quedaron visibles entre las casas de adobe con tejados de lata de la localidad, aparentemente muertos por el impacto de cohetes y granadas, según comprobaron periodistas y miembros de MONUC sobre el terreno. Los cuerpos no presentaban indicios de que fueran milicianos, no había ni armas ni uniformes cerca de ellos y algunos llevaban monos de trabajo, aseguraron.

Al respecto, la investigadora de Human Rights Watch (HRW), Anneke Van Woudenberg, declaró ayer que "el asesinato de civiles, la destrucción de los campamentos, el retorno forzado de los desplazados y la evacuación forzosa de las ciudades constituyen todos crímenes de guerra". Por su parte, la Fiscalía del Tribunal Penal Internacional (TPI) advirtió esta semana de que estaba vigilando de cerca la situación y aseguró que los "crímenes no quedarán impunes".

Nkunda negó que sus tropas hayan matado a civiles. "Eran Mai Mai, y muchos iban vestidos de civiles", dijo. Un portavoz militar de la MONUC, el teniente coronel Jean Paul Dietrich, aseguró al respecto que "aunque fueran combatientes, si se entregaron y después fueron asesinados sigue siendo un acto criminal".

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