Los recaudadores de impuestos somalíes se preparan para dar batalla

Foto de archivo del puerto de Mogadiscio
REUTERS / FEISAL OMAR
Publicado 20/02/2018 13:16:24CET

El Gobierno ha comenzado a aplicar una tasa del 5% para conseguir la condonación de la deuda

MOGADISCIO, 20 Feb. (Reuters/EP) -

Ahmed Nur se mueve a través de Mogadiscio, la capital de Somalia, con una escolta de seis hombres y una pistola en el cinturón de sus pantalones holgados, y cuando habla sobre su trabajo lo hace entre susurros porque siete de sus colegas han muerto en los últimos tres años. No es que Nur sea un agente de inteligencia, sino un simple recaudador de impuestos.

El Gobierno somalí comenzó a aplicar en enero un impuesto sobre las ventas del 5 por ciento en un intento por conseguir que miles de millones de euros de la deuda le sean condonados. Esta medida ha puesto a Nur en el punto de mira de los empresarios más poderosos del país.

Lentamente, los esfuerzos del Ejecutivo han estado dando sus frutos. El ministro de Finanzas, Abdirahman Duale Beileh, ha señalado que los ingresos nacionales han ascendido a los 114 millones de euros en 2017, mientras que, en comparación, en 2016 se limitaron a los 89 millones. Sin embargo, el Gobierno está lejos de ser autosuficiente, algo clave para poder optar a que alrededor de 3.700 millones de euros de la deuda le sean perdonados.

La guerra civil ha destrozado el país y el Ejecutivo está desesperado por recaudar lo suficiente como para pagar a sus funcionarios, así como ciertos servicios, como el de seguridad. El Ejército, al que se le encomendó la lucha contra grupos insurgentes relacionados con Al Qaeda, está en las últimas y una combinación entre corrupción y falta de dinero en efectivo provoca que los militares rara vez reciban su paga de 81 euros mensuales. "La gente demanda que haya seguridad antes de pagar impuestos, pero el Gobierno no puede cumplir si no se recauda dinero", ha comentado Nur.

El año pasado se alcanzaron ciertos acuerdos para la recaudación de impuestos con aerolíneas y compañías de telecomunicaciones. Asimismo, el Gobierno acabó con la exención de impuestos para los parlamentarios. "Todas estas medidas son importantes y muestran un gran compromiso por parte de las autoridades para acometer reformas", ha declarado el responsable regional del Fondo Monetario Internacional, Mohamad Elhage.

La condonación de la deuda daría la posibilidad al Gobierno de acceder al crédito que necesita para pagar servicios públicos, lo que ayudaría a establecer lazos de unión entre los diferentes estados federales de Somalia, que se enfrentan habitualmente. A su vez, permitiría al Ejecutivo dejar de depender de la ayuda de países como Qatar o Arabia Saudí, que suelen tener prioridades diferentes que pueden desestabilizar el frágil plano político somalí.

"Aumentar nuestros ingresos es un logro significativo en nuestro intento por acabar con nuestra deuda", ha manifestado Beileh. "Nuestro objetivo de cubrir nuestros gastos es muy importante", ha añadido el ministro de Finanzas. Conseguir dicho propósito dependerá, en parte, de gente como Nur.

RECAUDAR IMPUESTOS EN LA LÍNEA DE FUEGO

Los milicianos de Al Shabaab, grupo terrorista vinculado a Al Qaeda, son conocidos por la eficiencia de su sistema de recaudación de impuestos y por su red de espías que controla el camino que siguen sus beneficios.

Un antiguo miembro del grupo ha detallado a Reuters que si un empresario falsea sus beneficios, Al Shabaab le indica que o bien paga la diferencia o bien le asesinan, mientras que un recaudador de impuestos que engañe al grupo puede acabar siendo ejecutado.

Como funcionario del Gobierno, Nur no puede amenazar con amputaciones o ejecuciones. Teóricamente, si un empresario se niega a pagar se arriesga a acabar arrestado, siempre y cuando no tenga amigos poderosos que le protejan. Sin embargo, la mayor parte los hombres de negocios se limitan a prevaricar, según Nur.

Por ejemplo, hay un buque comercial en el puerto de Mogadiscio que lleva nueve días sin ser descargado porque no hay quien le pague el nuevo impuesto, según las autoridades del puerto. Aden Abdullahi, comerciante que ha adquirido mercancías de dicho barco, se ha quejado de que ya ha pagado los servicios del puerto, las aduanas y la tasa islámica del 'zakat', porcentaje que se debe donar a los pobres. Abdullahi ha señalado que no se puede permitir pagar otro 5 por ciento.

"Para nosotros, esta nueva tasa abre una guerra de manera intencional o no con los comerciantes de Mogadiscio", ha reprochado Abdullahi. "Hay otro problema, que los rebeldes también quieren recaudar dinero y que subirán los impuestos si el Ejecutivo lo hace", ha añadido el vendedor.

Hay somalíes que también se han mostrado reacios a cumplir con sus obligaciones fiscales por el hecho de tener que pagar a una Administración que muchos consideran corruptos e ineficiente. La mayor parte del presupuesto de Somalia se consume con los sueldos de los políticos y de los funcionarios. Los ciudadanos de a pie no notan que se gaste mucho dinero en la mejora del sistema de salud público, el educativo o la infraestructura.

"Tenemos que pagar muchos impuestos por la fuerza. No vemos que el Gobierno devuelva los beneficios a la comunidad. No tenemos carreteras y he estado pagando impuestos a punta de pistola durante los últimos diez años", ha confesado el conductor de minibús Hashi Abdulle, en una referencia al dinero exigido en los controles de carretera controlados por el Ejecutivo.

Belieh se ha escudado diciendo que dichas críticas están obsoletas y que los ciudadanos confunden la extorsión privada con los impuestos públicos. El ministro ha señalado que el Ejecutivo está poniendo en marcha diversas reformas, como la repartición de números fiscales individuales y la autorización al Ministerio de Finanzas para dirigir la recaudación de impuestos.

"La gente está acostumbrada a tratar con individuos, oficinas, militares, recaudadores de impuestos ilegales que no actuaban en nombre del Gobierno", ha querido dejar claro Belieh. "Cambiar esta percepción cultural es un reto también. Estamos tratando de acabar con todas las lagunas", ha concluido el ministro.