Refugiados sirios y el agujero negro del registro civil en Líbano

Refugiados sirios en Al Jiam (Líbano)
REUTERS / RUSSELL BOYCE
Campamento de refugiados sirios en Líbano
Publicado 18/10/2017 8:23:40CET

MADRID, 18 Oct. (Por Joelle Bassoul, responsable de comunicación de la crisis siria para Oxfam) -

Haytham y Layla son hijos de dos matrimonios felices que crecen en entornos acogedores y llenos de amor. Sin embargo, detrás de esta bonita imagen se esconde el drama de miles de familias refugiadas en Líbano: los pequeños no están registrados y son hijos de parejas cuyo matrimonio no está reconocido legalmente en el país.

Según el Gobierno libanés, hay cerca de 130.000 niños y niñas sirios en el país que no han sido registrados al nacer. Y, en la mayoría de casos, son el resultado de matrimonios no reconocidos. Si los menores no son registrados un año después de nacer, su situación se complica y es necesario iniciar un proceso legal.

Mohammad, 23 años, y Malak, de 21, se casaron hace dos años siguiendo los ritos de una ceremonia tradicional en su tienda del Valle del Bekaa, donde se han instalado miles de refugiados sirios. Hoy tienen un bebé de dos meses, Haytham. "En Siria es sencillo: te casas y te dan un libro de familia. Aquí no sabemos cómo funciona, y además cuesta un dinero que no tenemos", se lamenta Mohammad.

Para llegar a fin de mes, Mohammad trabaja en unas tierras de la zona, plantando patatas, pepinos y cebollas por 4 dólares al día. Su mujer tuvo que dejar de trabajar cuando se quedó embarazada. Para registrar su matrimonio, lo primero que tienen que hacer es acudir a un centro religioso y pagar 100 dólares. Él tendría que faltar un día al trabajo y usar el transporte público. En un país donde la mayoría de las personas refugiadas vive ilegalmente si no tiene el certificado de residencia válido, cruzar un puesto de control militar es más peligroso que registrar su matrimonio.

"Tenemos que comprar pañales y ropa para el bebé, sin contar lo cara que es la salud aquí. ¿Cómo vamos a asumir las tasas para el registro civil?", dice Malak.
Ahmed, 28 años, y Amal, de 18, ambos de Homs, se casaron hace tres años en las mismas circunstancias que Mohammad y Malak. Tienen dos hijas, de 2 años y 9 meses. El marido tiene pasaporte, pero la mujer no, y conseguirlo es complicado porque implica volver a Siria, un país en guerra.

"Primero necesitamos el pasaporte de mi mujer, y luego volver a casarnos y que las autoridades libanesas reconozcan nuestro matrimonio. Solo después de todo eso podemos empezar a pensar en registrar a nuestras hijas. Y todo ello está fuera de nuestras posibilidades", cuenta Mohammad desde la precaria vivienda en la que vive.

LABERINTO BUROCRÁTICO

Más del 70% de las familias refugiadas sirias viven por debajo del umbral de la pobreza, según varios organismos internacionales. Llegaron a Líbano buscando un lugar seguro y se encuentran atrapados en un laberinto de trabas burocráticas mientras luchan para que sus hijos e hijas tengan algo que comer, no se pongan enfermos y vivan lo mejor posible en tiendas de lona que no protegen suficiente de la nieve en invierno.

Hoy se encuentran en el centro del debate, tanto en la región como en el resto del mundo, sobre si deben regresar a Siria o no. Mientras, nos seguimos haciendo esta pregunta: qué pasará con estos niños sin papeles y con sus padres "ilegales".

Urge que el Gobierno libanés suavice las leyes que permiten a los refugiados obtener y conservar la residencia, que impulsen un proceso simple que no suponga ningún coste o que requiera tener el aval de una persona libanesa. Solo hasta que las personas refugiadas sirias dejen de temer los arrestos y la amenaza permanente de la deportación, podrán moverse libremente y dar los pasos necesarios para registrarse.

Hasta que esto no ocurra, miles de personas sirias en Líbano seguirán dependiendo de las organizaciones internacionales para moverse en este complejo sistema. Oxfam es una de las ONG que les asesoran y les ponen en contacto con entidades que dan apoyo legal, charlas informativas y facilitan teléfonos de ayuda.

En la tienda de Mohammad cuelga uno de estos papeles informativos distribuido por Oxfam: a quién llamar en caso de emergencia médica, a quién pedir apoyo, a quién reportar violencia doméstica, a quién pedir apoyo legal, etc.

*Todos los nombres se han cambiado por confidencialidad.

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