El rescate en Tailandia pone el foco sobre la situación de los niños apátridas en el país

Una ambulancia evacua a uno de los rescatados de la cueva en Tailandia
REUTERS / SOE ZEYA TUN
Publicado 11/07/2018 23:48:04CET

BOMBAY (INDIA), 11 Jul. (Thomson Reuters Foundation/EP) -

El rescate de los doce niños y su entrenador de fútbol en una cueva en la provincia tailandesa de Chiang Rai, situada en el norte del país, ha puesto el foco sobre la situación de los niños apátridas en el país.

Al menos tres de los niños, así como su entrenador, son refugiados. Como miles de personas que buscaron refugio en Tailandia, tienen pocos derechos y protecciones legales, lo que les deja en una situación de vulnerabilidad ante el abuso y la explotación, según activistas.

"No son reconocidos como ciudadanos de ningún país y generalmente son pobres, con limitaciones en sus derechos a viajar, trabajar o acceder a los beneficios sociales", ha dicho la activista Matcha Phoru In, que trabaja con refugiados indocumentados en el norte del país.

"Los niños hacen frente a dificultades para entrar en la escuela y completar su educación. Los niños pueden ser enviados a templos budistas o refugios en iglesias debido a que sus padres piensan que están mejor allí", ha agregado.

El Gobierno tiene registrados a cerca de 487.000 personas apátridas, de las que 146.269 son menores de edad, según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), si bien activistas dicen que la cifra podría ascender a tres millones.

Tailandia no es firmante de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, si bien se ha comprometido a desarrollar un sistema de supervisión para hacer frente al tráfico de personas y aumentar el acceso a la educación, la sanidad y el registro civil a estas personas.

Un sondeo publicado en junio por la organización no gubernamental Save the Children refleja que los niños refugiados en Bangkok y la capital de Indonesia, Yakarta, hacen frente a un creciente riesgo de ser víctimas del tráfico de personas y el trabajo forzoso.

Para poder optar a la ciudadanía, el niño debe haber nacido en Tailandia y los padres deben pertenecer a un grupo étnico reconocido por las autoridades y haber vivido en el país desde hace años.

Ratirose Supaporn, de Save the Children, ha destacado que si bien la política de ciudadanía de Tailandia ofrece opciones a los refugiados, las condiciones pueden ser estrictas.

"El papeleo puede también ser confuso para las personas con escasa educación, y la aplicación a nivel local puede llevar su tiempo. Esto significa que la gente puede seguir indocumentada durante un largo periodo de tiempo", ha lamentado.

EL RESCATE

Los niños desaparecieron el 23 de junio en la cueva huyendo de las lluvias torrenciales, pero quedaron atrapados por la crecida de las aguas en una cavidad ubicada varios kilómetros adentro. Buzos británicos les localizaron el 2 de julio con vida.

El rescate comenzó el domingo, cuando salieron cuatro, el lunes rescataron a otros cuatro y el martes a los cuatro restantes. Narongsak ha contado este miércoles que decidieron sacarles de la cueva porque los niveles de oxígeno empezaban a ser demasiado bajos.

Los buzos tuvieron que enseñar a los niños a bucear, si bien fuentes del operativo de rescate consultadas por BBC han revelado que también fueron sedados antes de comenzar con las inmersiones para evitar que entraran en pánico por la oscuridad de las aguas.

Para liberar a los niños y a su monitor, que quedó atrapado con ellos, fueron necesarios unos cien efectivos, tanto de Tailandia como de otros países. "Tampoco somos héroes. Es para lo que hemos sido entrenados. No abandonamos a la gente", ha subrayado Narongsak.

"No vemos a los niños como héroes o como culpables. Son niños siendo niños, fue un accidente", ha dicho. El primer ministro, Prayuth Chan Ocha, ha insistido en que son solo niños y ha pedido respetar su "espacio personal". "Los mejor es no agobiarles, dejarles estudiar", ha zanjado.