Rodríguez subraya que "el pueblo de Venezuela jamás permitirá una intervención" y pide "estar alerta"

Delcy Rodríguez
PIERRE ALBOUY / REUTERS
Publicado 16/03/2017 6:22:49CET

MADRID, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -

La ministra de Exteriores de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha resaltado este miércoles que "el pueblo venezolano jamás permitirá una intervención", después de que el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, pidiera el martes suspender al país como miembro del organismo por "ruptura del orden democrático".

"Debemos estar alerta ante el intento de reanimar las páginas más oscuras que promovieron golpes de Estado contra el comandante (Hugo) Chávez", ha advertido, según ha informado la agencia estatal venezolana de noticias, AVN.

Horas antes, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, tildó a Almagro de "basura de ser humano", "traidorcillo" e "inepto", asegurando que su Gobierno "no se va a quedar callado".

"No nos vamos a quedar callados, de brazos cruzados frente a la agresión del secretario general (de la OEA), de este traidorcillo, de este inepto llamado Luis Almagro", ha dicho.

En sus declaraciones, Maduro ha recalcado que "nadie amenaza a Venezuela, y menos esta basura de ser humano llamado Luis Almagro". "Basura, le dije. Nadie amenaza a Venezuela", ha insistido.

Así, ha resaltado que el Gobierno venezolano responderá "en todos los planos, político, diplomático, y más allá, para defender la dignidad de Venezuela", agregando que "le asiste la razón, la moral, la causa histórica y la lealtad a un proyecto histórico".

El martes, el Ministerio de Exteriores de Venezuela expresó "su más profundo repudio" al informe presentado por Almagro, describiendo el documento como "ilegítimo e ilícito".

"Luis Almagro, conocido enemigo del pueblo de Venezuela, ha forjado falsos supuestos contra la República con el solo objetivo de promover la intervención internacional de nuestro país y acentuar la guerra económica contra la sociedad venezolana", dijo.

EL INFORME DE ALMAGRO

Almagro presentó el martes la actualización del informe sobre la situación en Venezuela que elaboró el pasado mayo y en el que pide la activación de la Carta Democrática Interamericana (CDI) como única "herramienta" para devolver al país a la senda democrática.

"Los hechos no dejan lugar a dudas. Venezuela viola todos los artículos de la Carta Democrática Interamericana (...) Hay una ruptura total del orden democrático", por lo que "la tarea que tenemos ante nosotros es apoyar a Venezuela y restaurar los derechos de su pueblo", afirma en el informe, de 75 páginas.

Almagro esgrime que en los diez meses que han transcurrido entre ambos informes, mismo plazo que la OEA se había dado para observar la evolución de la situación en Venezuela, "los miembros del Consejo Permanente, los ciudadanos de América y la comunidad internacional han sido testigos de la agudización de la crisis".

El líder regional recuerda que el Gobierno apostó por el diálogo con la oposición como "estrategia para sostenerse en el poder", pero ha fracasado y "no podemos permitir que siga siendo utilizado como cortina de humo para perpetuar y legitimar el poder autoritario de lo que se ha convertido en un régimen en Venezuela".

Para el secretario general, "el Estado de Derecho no está vigente en Venezuela" porque "ha sido eliminado por un Poder Judicial completamente controlado por el Poder Ejecutivo, que ha anulado cada ley aprobada por la Asamblea Nacional".

"Hoy en Venezuela ningún ciudadano tiene posibilidades de hacer valer sus derechos: si el Gobierno desea encarcelarlos, lo hace; si desea torturarlos, los tortura; si lo desea, no los presenta a un juez; si lo desea, no instruye acusación fiscal", denuncia.

Almagro compara incluso a Maduro con dictadores latinoamericanos como Jorge Videla, Augusto Pinochet y Alberto Fujimori. "Es nuestro trabajo librar a cualquiera de nuestras naciones de esos infortunios", sostiene.

Además, "la corrupción es generalizada y la economía va en caída libre". "No hay suficiente comida; los servicios de salud son extremadamente precarios, y la profunda crisis humanitaria es de una escala inaudita en el hemisferio occidental", añade.

CARTA DEMOCRÁTICA

"Es hora de que el Consejo Permanente encamine acciones específicas con resultados concretos", asumiendo "que los largos meses de mediaciones y buenos oficios han tenido resultados negativos" y que en este contexto "la inacción es sinónimo de omisión en proteger la democracia y los Derechos Humanos en Venezuela", manifiesta Almagro.

"La Carta Democrática Interamericana es nuestra herramienta para actuar en casos de alteración del orden constitucional y democrático en un país del hemisferio sur. Usemos nuestras herramientas", urge el jefe de la organización regional.

Almagro dice que "no ha de ser vista como una sanción al pueblo de Venezuela", sino "todo lo contrario", ya que "el pueblo venezolano, que en su gran mayoría no se siente representado por la administración actual y que es víctima de sus injusticias, hace tiempo que la reclama".

"Aprobar la suspensión del desnaturalizado Gobierno venezolano es el más claro esfuerzo y gesto que podemos hacer en este momento por la gente del país, por la democracia en el continente, por su futuro y por la justicia", argumenta.

No obstante, se muestra seguro de que la suspensión de la membresía venezolana de la OEA será breve y para ello insta al Gobierno de Maduro a dar "una señal inequívoca de que se retoma el rumbo institucional".

En concreto, pide "que se realice en los próximos 30 días un llamado a elecciones generales, la liberación de los presos políticos, la validación de las leyes que han sido anuladas, así como la elección de un nuevo Consejo Nacional Electoral y un nuevo Tribunal Supremo de Justicia, conforme a los procedimientos establecidos en la Constitución".

En este sentido, se ofrece a "trabajar en forma conjunta para recuperar el tejido democrático en el país y establecer los programas de cooperación en materia humanitaria, social, de lucha contra la corrupción y en todos los demás aspectos que resultan urgentes y necesarios".

Almagro quiso dejar claro que "este informe no constituye en absoluto un ejercicio de crítica antivenezolana, sino que muy por el contrario se trata de un aporte constructivo en defensa de los derechos de todos los venezolanos".

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