Uno de los acusados del 21-J afirma que su objetivo era protestar contra la guerra en Irak

Actualizado 19/03/2007 18:05:46 CET

LONDRES, 19 Mar. (de la corresponsal de EUROPA PRESS, Marta Altuna) -

Muktar Ibrahim, uno de los acusados de los atentados frustrados del 21 de julio de 2005 contra el sistema de transporte londinense, declaró hoy ante el tribunal de Woolwich Crown que los ataques se realizaron porque otras protestas contra la guerra en Irak no estaban funcionando.

Ibrahim reconoció que él fabricó las bombas que no explosionaron y explicó que planeó "crear un falso explosivo" para "causar pánico" pero sin intención de dañar a nadie. Los seis acusados niegan los cargos de asesinato y de causar explosiones.

Este es el primer acusado que se sienta en el banquillo. Hoy explicó ante el tribunal que él y el también acusado Yassin Omar tuvieron esta idea en septiembre de 2004. Ambos se habían manifestado ya en varias ocasiones en protestas en Londres en contra de la guerra en Irak y Afganistán.

"Viendo a no musulmanes que protestaban y hablaban contra la guerra me hizo sentir que como un musulmán debo hacer algo con más fuerza", explicó. Ibrahim declaró: "Omar dijo algo como: ¿y si hacemos algo que se haga notar, realizar una protesta que haga a la gente pensar que sea algún tipo de explosión?".

El acusado dijo que no quería causar daño sino "crear algo como un petardo, algo que causara ruido y pánico". Asimimo, explicó que cuando conoció a Omar en un cibercafé en el norte de Londres en noviembre de 2004 descubrieron un vídeo en árabe sobre cómo realizar una bomba con peróxido de hidrógeno. "Le dije a Omar que podíamos utilizar esto para nuestra protesta", declaró Ibrahim.

Los seis acusados son Muktar Ibrahim, Manfo Asiedu, Hussein Osman, Yassin Omar, Ramzi Mohammed y Adel Yahya. Las bombas estaban compuestas por acetona, agua oxigenada y ácido y estaban puestas en un contenedor de plástico en cuyo interior había clavos y otros objetos para que el efecto de destrucción fuera mayor.

Los fallidos ataques tuvieron lugar en las inmediaciones de las estaciones de metro de Warren Street, Oval y Shepherd's Bush y en un autobus en Hackney. Ocurrieron exactamente dos semanas después de que cuatro terroristas suicidas acabaran con la vida de 52 pasajeros del sistema de transporte público londinense.

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