Una investigación sobre un crimen racista alerta de los riesgos del hacinamiento en las cárceles británicas

 

Una investigación sobre un crimen racista alerta de los riesgos del hacinamiento en las cárceles británicas

Actualizado 30/06/2006 17:13:00 CET

LONDRES, 30 Jun. (EUROPA PRESS) -

La publicación de la investigación sobre el asesinato por motivos racistas del preso asiático Zahid Mubarek por parte de su compañero de celda, en la que se afirma que el homicidio deriva de los riesgos de tener las prisiones abarrotadas, ha agravado la crisis penitenciaria existente en el Reino Unido, ya de por sí enfrentada al problema permanente de tener las cárceles saturadas de presos.

En marzo de 2000 Stewart, un cabeza rapada con un tatuaje en la frente que ponía "descanse en paz", golpeó a Mubarek hasta la muerte con la pata de la mesa. La investigación encontró que hasta 186 errores habían conducido a colocar a Robert Stewart en la misma celda que Zahid Mubarek.

El informe asegura que la coincidencia de Mubarek con un racista fue resultado de fallos "espantosos". También subraya que un individuo como Stewart no debería haber compartido una celda con alguien y atestigua que Mubarek pidió cambiar de compañero días antes de su asesinato. Las advertencias se desecharon, incluyendo cartas en las que Stewart fantesaba sobre la violencia racial y la matanza de su compañero de celda.

Según la investigación oficial sobre el asesinato, difundida ayer, las soluciones pasarían por asignar más dinero para las prisiones o que se envíe menos gente a éstas. Las conclusiones del informe sostienen que hay 77.865 reclusos en Inglaterra y País de Gales, lo que supone que en las cárceles se encuentran al límite de su capacidad.

El ministro de Interior, John Reid, reconoció que el informe era "el examen más cuidadoso" elaborado hasta ahora del asesinato de Mubarek. Sin embargo, con la población de las prisiones alcanzando sus máximos, resulta difícil poner en práctica la recomendación de la investigación para terminar las celdas compartidas, puesto que requiere de una inversión mayúscula, según 'The Guardian'.

El Gobierno busca soluciones con urgencia, dado que los espacios que ha destinado para las prisiones son insuficientes. La escasa disposición de los Laboristas a construir nuevas cárceles, condujo a la temprana liberación de presos para sofocar la sobrepoblación en los centros penitenciarios, según recoge 'The Times'.

El Ejecutivo ha llegado a sugerir a los jueces que tuvieran en cuenta el estado de las cárceles antes de condenar a los delincuentes. Hubo también un intento de fomentar las multas para que la cárcel se reservase para los criminales más peligrosos y a delincuentes de riesgo bajo se les aplicaran penas comunitarias.

Existen zonas para nuevas cárceles, pero se carece de inversión para su levantamiento, y aún así, las obras construcción durarían cinco años antes de que la primera se terminase.

La situación actual refleja que el 41 por ciento de los presidiarios comparte celdas diseñadas para uso individual, la saturación de los centros es total y a los prisioneros se les trasladan por cárceles de todo el país. Los funcionarios estiman que terminar con esta práctica le costaría a la Administración más de dos mil millones de libras --casi tres mil millones de euros--.

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