Los familiares de las víctimas del atentado de Lockerbie condenan la liberación de Al Megrahi

Actualizado 21/08/2009 8:55:32 CET

NUEVA YORK/LONDRES, 21 Ago. (EUROPA PRESS) -

Las familias de las víctimas que fallecieron en el atentado de Lockerbie en 1988 mostraron ayer su pesadumbre por la decisión del Gobierno escocés después de que autorizase el traslado a Libia de Abdel Basset al Megrahi, el único acusado del atentado de Lockerbie en 1988.

"Me parece fatal. Estoy triste y decepcionada. Mi corazón está roto", dijo Susan Cohen al enterarse de que al acusado le permitieron abandonar la prisión escocesa y regresar a su Libia natal por motivos humanitarios. La hija de Cohen, una joven estudiante, era una de las 290 personas que viajaban en el avión Pan Am y que murieron cuando éste se estrelló a la altura de la ciudad de Lockerbie.

El ministro de Justicia escocés, Kenny Macaskill, informó ayer de la liberación de Al Megrahi quien padece un cáncer terminal agravado en las últimas semanas. Según los médicos que le atienden y que le pronostican un máximo de tres meses de vida.

"Me temía que esto sucedería algún día", dijo Cohen, quien agregó que "ahora que se han hecho amigos de Gadafi (líder libio) los países occidentales le van a ofrecer todo lo que éste pida. Querían a Al Megrahi y ya lo tienen. Ni tan siquiera ha trascendido un día de margen. Y la mínima esperanza que teníamos depositada en la justicia... ha desaparecido", agregó.

Por su parte, Victoria Cummock, cuyo marido falleció en el atentado, dijo que, a su parecer, los gobiernos de Estados Unidos y de Reino Unido le debían a las víctimas el hecho de que Al Megrahi cumpliese su condena. "Si cometió el crimen debería cumplir el tiempo de cárcel, pero cuando mezclas justicia y política, siempre gana esta última", agregó.

Así las cosas, Mark Zaid, abogado de muchos de los familiares afectados, lamentó en declaraciones recogidas por la CNN, que los gobiernos "no actúan para proteger los intereses de la gente, sino para proteger los intereses del país. Eso es diferente".

Después de que ocurriese el atentado, Reino Unido y Estados Unidos acusaron a los servicios secretos libios de estar detrás de lo ocurrido y más en concreto a Abdelbaset Alí al Megrahi y a Al Amin Jalifa Fhimah. Sin embargo, estos no fueron juzgados hasta mayo de 2000 en una base holandesa pero bajo jurisdicción escocesa en virtud de un acuerdo alcanzado con las autoridades libias.

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