El tercer cuerpo recuperado de la mansión quemada por el magnate suicida que mató a su familia es el de la hija

Actualizado 18/09/2008 15:47:15 CET

LONDRES, 18 Sep. (De la corresponsal de EUROPA PRESS, Eva Martínez Millán) -

El tercer y último cuerpo recuperado de la mansión del millonario británico Christopher Foster, quien el pasado 26 de agosto prendió fuego a su vivienda de la villa inglesa de Maesbrook tras asesinar supuestamente a su mujer y a su hija de 15 años y posteriormente quitarse la vida, corresponde, como la Policía temió desde su aparición, a la adolescente.

Los responsables de la investigación confirmaron hoy que las pruebas de ADN practicadas ratificaron la identidad de Kirstie Foster tras los resultados afirmativos obtenidos de los exámenes dentales practicados a los cadáveres de sus padres, los primeros sacados de la propiedad en la que se produjo el macabro suceso tras días de espera para garantizar el acceso en condiciones de seguridad.

Las pesquisas promovidas hasta ahora han aclarado que la esposa, Jill Foster, falleció de un disparo en la cabeza antes de que las llamas arrasasen la Obaston House, mientras que, en el caso del autor de la masacre y la hija, las causas todavía no han sido confirmadas oficialmente y los expertos se encuentran todavía trabajando en los restos de la vivienda para establecer la sucesión de acontecimientos.

Con todo, una semana después del suceso la Policía ya había suspendido la búsqueda de sospechosos y había concluido que, tras la desparición de la familia desde el incendio que arrasó la mansión, el empresario habría asesinado a su mujer y a su hija de 15 años para a continuación prender fuego a la propiedad y posteriormente quitarse la vida.

PRIMERAS EVALUACIONES

Las primeras horas en el interior de la vivienda tras cuatro días de espera concluyeron con la aparición de dos cuerpos, a los que se sumaría un tercero unas 72 horas después y que ha resultado ser el de la hija, según confirmaron las pruebas de ADN.

Por ello, pese a continuar el trabajo sobre el terreno, la aparición de los tres cadáveres permitió realizar una reconstrucción provisional que llevó a la conclusión de que el empresario, asediado por profundos problemas financieros que amenazaban con desposeerlo de sus propiedades tras una vida dedicada al lujo, dio muerte a su familia y posteriormente se suicidó.

En consecuencia, en su evaluación inicial a la espera de los resultados definitivos, la Policía ya había determinado que la causa más probable de la muerte de las dos mujeres respondería a las heridas por armas de fuego, después de que un rifle encontrado cerca de los cuerpos el viernes resultase ser identificado como perteneciente al esposo. "Creemos que Christopher Foster mató a su mujer y a su hija antes de prender los fuegos que destrozaron su casa y muchos de los edificios anexos en las primeras horas del martes", declaró el comisario Jon Groves.

GRABACIONES

Además, los responsables de las pesquisas han recuperado las grabaciones de los circuitos de CCTV, en las que se puede ver al propietario portar un rifle, así como a los anexos estallar en llamas y un amplio remolque para caballos movido hasta el camino principal de la mansión, frente a la puerte principal.

La familia fue vista por última vez el pasado 25 de agosto en la barbacoa celebrada en casa de un amigo aprovechando el día festivo que se celebró en Reino Unido. A su vuelta a la mansión, la adolescente, Kirstie, había estado chateando con amigos hasta la una de la madrugada del martes, cuando la conversación se interrumpió repentinamente, posiblemente por un corte de electricidad.

El fuego, que desde el principio de la investigación se había asumido como provocado, habría tenido lugar poco después y arrasó las caballerizas, el garaje y la estructura en su conjunto, y se cree que Foster utilizó un acelerante, si bien las investigaciones continúan para concretar la naturaleza exacta de la sustancia empleada.

Christopher Foster, dedicado al suministro de material para la industria del petróleo y millonario desde la veintena, tenía problemas económicos tras la quiebra de sus negocios y temía que las entidades a las que debía dinero se hiciesen con la casa en la que residía desde hacía cuatro años, tras una inversión de unos 1,6 millones de euros.

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