Rusia firma el plan de paz francés y da tímidos signos de retirada

REUTERS
Actualizado 16/08/2008 21:47:46 CET

MOSCÚ, 16 Ago. (EUROPA PRESS) -

El presidente ruso, Dimitri Medvedev firmó hoy el documento oficial propuesto por Francia y que establece un alto el fuego que debería poner fin a los enfrentamientos en Georgia, pero las autoridades rusas ya han advertido que no comenzarán el repliegue definitivo hasta que se cumplan las condiciones previstas en el plan de paz propuesto por Francia. Mientras, sigue la polémica por la destrucción de un puente estratégico del ferrocarril georgiano de la que Tiflis acusa al Ejército ruso.

Sobre el terreno, las fuerzas militares rusas no han recibido orden de retirada alguna a la espera, según el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, de que se cumplan las condiciones adicionales sobre cuestiones de seguridad previstas por la iniciativa gala. Sin embargo, corresponsales de la agencia de noticias Reuters aseguraron haber sido testigos de una sensible disminución de la presencia militar en la zona de Gori, localidad georgiana ocupada por tropas rusas.

"Cuando mi presidente me llame a este teléfono móvil y me ordene iniciar la retirada, cumpliré su orden", afirmó el general ruso Viacheslav Borisov en declaraciones a Reuters desde Gori. Borisov se identificó como el "comandante militar de la región de Gori", una zona georgiana situada a unos 25 kilómetros de la provincia separatista de Osetia del Sur.

Desde su residencia de Sochi, en el Mar Negro, Medvedev plasmó su firma sobre un documento que había sido suscrito ya, además de por Tiblisi, por los dirigentes de las dos provincias separatistas georgianas, Osetia del Norte y Abjazia.

Sin embargo, las tropas rusas se han retirado de una zona situada a unos 45 kilómetros de la capital georgiana en la tarde de hoy y un observador militar extranjero indicó que se podría estar produciendo una retirada parcial, un extremo que ninguna de las partes confirma aún.

El propio Medvedev pidió hoy en una nueva declaración un papel más influyente de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) en la zona de conflicto de Georgia y Osetia del Sur, según un comunicado hecho público por el Kremlin.

El presidente ruso habría manifestado este deseo personalmente en una llamada telefónica al presidente de Finlandia, Tarja Halonen, quien ejerce de presidente de turno de la organización.

Halonen, por su parte, emplazó a Medvedev a permitir un incremento del número de observadores militares de la OSCE hasta el centenar, 90 más de los actualmente activo, según reveló la oficina del presidente finlandés.

BUSH INSISTE EN LA RETIRADA

Mientras, las reacciones se suceden a nivel internacional y el presidente estadounidense, George W. Bush, reconoció los avances de hoy pero insistió en la retirada rusa y en que las regiones separatistas de Abjazia y Osetia del Sur deben seguir formando parte de territorio georgiano.

Bush, de vacaciones en su rancho de Crawford (Texas), indicó que el hecho de que tanto Rusia como Georgia hayan firmado un acuerdo de alto el fuego es "un paso esperanzador" para resolver la crisis.

Sin embargo, insistió en que el Gobierno ruso cumplirá su parte del acuerdo, retirando todas sus fuerzas militares presentes en las zonas de conflicto. "No hay lugar para el debate en este sentido", advirtió el presidente estadounidense.

Lavrov no quiso dar un plazo concreto para la retirada de las tropas rusas de las zonas de conflicto tras ser preguntado directamente durante una rueda de prensa, aunque indicó que Medvedev ya ha dado órdenes para establecer las "condiciones adicionales de seguridad" adecuadas para el repliegue, sin dar más detalles. "No depende sólo de nosotros", dijo antes de apuntar a la difícil situación sobre el terreno como causa de los retrasos.

El plan de paz francés autoriza a las fuerzas rusas a adoptar medidas de seguridad adicionales provisionales condicionadas a la llegada de una fuerza multinacional de paz, cuya aprobación requiere una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

El principal aliado de Estados Unidos, Reino Unido, también criticó las acciones de Rusia y el ministro de Asuntos Exteriores británico, David Miliband, condenó la "agresión" de Rusia contra Georgia. Sin embargo, saludó que tras más de una semana de conflicto el Kremlin acepte el plan de paz propuesto por Francia en nombre de la comunidad internacional.

Otros aliados de Washington de la antigua órbita soviética tampoco tardaron en criticar la respuesta militar rusa. El presidente ucraniano, Victor Yuschenko, abogó por conservar la integridad territorial de Georgia, mientras que el presidente polaco, Lech Kaczynski, afirmó que la Unión Europea debería ser más crítica con los actos de Rusia en Georgia y dejar claro a Moscú que "la época imperial ha terminado".

PUENTE DESTRUIDO

La polémica hoy gira en torno al puente de ferrocarril de la localidad georgiana de Kaspi, que forma parte del vital eje este-oeste. El puente fue destruido mediante un artefacto explosivo activado a distancia por hombres uniformados, rusos, según fuentes georgianas. Sin embargo, el alto mando del Ejército ruso considera estas afirmaciones como propaganda falsa de Tiblisi.

"A las 12.20 de esta tarde fuerzas rusas volaron un importante puente cercano a Gori. La ausencia del puente supone la pérdida efectiva de las comunicaciones férreas este-oeste, por lo que tengo entendido", afirmó el primer ministro georgiano, Lado Gurgenidze.

Las imágenes muestran uno de los extremos del puente de Kaspi, situado a unos 45 kilómetros al oeste de Tiblisi, derrumbado sobre el lecho del río que salvaba.

"Ahora estamos en paz. ¿Por qué deberíamos volar puentes cuando nuestra misión es la reconstrucción?", argumentó el general Anatoli Nogovitsin, adjunto al jefe del Estado Mayor del Ejército desde Moscú. "Esto no es, entonces, más que otra afirmación completamente sin verificar", agregó.

Un equipo de televisión de Reuters entrevistó a vecinos de la zona que aseguraron que hombres de uniforme llegaron en un todo terreno, desplegaron cables y detonaron a distancia un artefacto que provocó la rotura de las ventanas de las viviendas cercanas.

Mientras, las autoridades militares rusas aseguraron haber frustrado un atentado presuntamente planeado por "grupos subversivos" georgianos contra el túnel de Rok, en la frontera entre Rusia y Georgia y por el que llega ayuda humanitaria a Osetia del Sur, según informó el jefe adjunto del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Rusia, el general Anatoli Nogovitsin.

"Efectivos rusos hicieron parar anoche cerca del túnel de Rok a dos vehículos, en los que viajaban unos civiles y militares. Se abrió fuego, resultado de lo cual un vehículo quedó dañado y otro pudo escapar. Durante el registro del primero fueron descubiertos 19 lanzagranadas y una caja con cartuchos y granadas", explicó Nogovitsin.

Las municiones estaban destinadas, según el Ejército ruso, a una explosión en el túnel de Rok, con el fin de bloquear las fuerzas rusas que suministran ayuda humanitaria a la población de Osetia del Sur, sacudida por los bombardeos georgianos y por los enfrentamientos posteriores contra tropas rusas.

Nogovitsin añadió que la situación en la zona del conflicto sigue siendo bastante complicada, ya que en territorio de Osetia del Sur actúan grupos subversivos, según declaraciones recogidas por la agencia oficial rusa RIA Novosti.

En total, Rusia considera que han muerto 1.600 civiles por el ataque de Georgia contra Osetia del Sur, una cifra que no ha podido ser verificada de forma independiente. Georgia, por su parte, asegura que son 175 muertos y cientos los heridos por las acciones del Ejército ruso en Georgia, fuera de las fronteras de la región separatista de Osetia del Sur.

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