El general Austin Scott Miller asume el mando de la misión de la OTAN en Afganistán entre tenues perspectivas de paz

General Scott Miller, comandante de la OTAN en Afganistán
OTAN
Actualizado 02/09/2018 13:38:14 CET

KABUL, 2 Sep. (Reuters/EP) -

El general estadounidense Austin Scott Miller ha asumido este domingo el domingo el mando de las fuerzas de la OTAN en Afganistán en medio de la incógnita abierta sobre la estrategia que seguirá la Administración Trump en el país centroasiático, donde el Gobierno afgano se está resquebrajando por la presión interna a pesar de los esfuerzos de acercamiento con los talibán.

La reciente disputa en televisión entre el ministro del Interior, Wais Bardak y el jefe adjunto de la Policía de Kabul, Mohammad Sadiq Muradi, sobre un ataque con cohetes contra el Palacio Presidencial de Kabul que costó el puesto a la cúpula de seguridad del Gobierno afgano, pone de manifiesto una gravísima crisis política en el seno del Ejecutivo del presidente, Ashraf Ghani.

A ello se añade la histórica decisión de la Comisión Electoral de prohibir la participación en las próximas elecciones a los candidatos vinculados a los señores de la guerra y a sus milicias privadas, en un acto que podría desencadenar el retorno definitivo a los feudos y a la desintegración territorial del país.

En este contexto, y "para tener éxito, hay que aprender y adaptarse continuamente al enemigo y al medio ambiente", ha declarado Miller en la ceremonia de traspaso de poderes en la sede de la misión Apoyo Resuelto, de la OTAN, en Kabul. "No hay lugar para el status quo. No podemos darnos el lujo de ser complacientes".

Las bajas civiles están registrando niveles récord, se han producido ataques repetidos en ciudades importantes como Kabul y Jalalabad y, aunque los talibán no han logrado tomar ningún centro urbano importante, controlan grandes áreas de campo abierto. "Las acciones para aumentar la presión sobre los talibanes estaban teniendo un impacto significativo", lamentó el Pentágono en un informe antes del verano.

Mientras tanto, las fuerzas afganas sufren una debilidad crónica debido a las grandes bajas y los altos niveles de deserción, y continúan enfrentándose problemas de organización y logística que desde hace mucho tiempo han obstaculizado su eficacia.

Sobre las expectativas de paz -- a juicio de algunos expertos, completamente erróneas tras ataques masivos de los talibán como los desencadenados el mes pasado en Ghazni -- el predecesor de Miller y también general John Nicholson, instó a los insurgentes a escuchar las demandas del pueblo afgano. "Es hora de que termine esta guerra en Afganistán", dijo.

Miller, de 57 años, no es un desconocido del país. Fue uno de los primeros soldados estadounidenses en llegar en 2001 como parte de la campaña para derrocar a los talibanes tras los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos.

Casi una década más tarde, sirvió durante el "aumento" ordenado por el entonces presidente Barack Obama, que vio a más de 100.000 tropas de la OTAN en Afganistán en un intento por aplastar a la insurgencia, así como en 2013-14 cuando la mayoría de las tropas internacionales fueron retiradas.

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